El Papa augura que se avance hacia el Concilio panortodoxo

Insta a los ortodoxos a seguir debatiendo sobre la cuestión del primado

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FRIBURGO, sábado 24 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI auguró hoy, en su discurso a los representantes de las Iglesias ortodoxas y ortodoxas orientales, que aumente la comunión interna en la Ortodoxia, y que se pueda celebrar el Concilio panortodoxo, pendiente desde hace casi cien años.

Este Concilio, que aún no tiene fecha prevista, fue anunciado en junio de 2010 por el Patriarca de Constantinopla, Bartolomé I, y reuniría a todas las ramas de la Ortodoxia.

Actualmente, los trabajos de preparación del Concilio se encuentran en un cierto stand-by, por falta de acuerdo, especialmente entre el Patriarcado de Constantinopla y el de Moscú, sobre la cuestión de la autocefalia.

Estas palabras de aliento del Papa son importantes, pues la Santa Sede considera que la celebración de este Concilio supondría un paso muy importante en el camino hacia la unidad de los cristianos (ver www.zenit.org/article-35590?l=spanish).

El Papa, al recibir a primera hora de la tarde a los representantes ortodoxos, subrayó su satisfacción personal por “el incremento de la colaboración panortodoxa que en los últimos años ha realizado progresos esenciales”.

En este sentido, consideró muy positiva la fundación de las Conferencias Episcopales Ortodoxas, allí donde estas Iglesias se encuentran en la diáspora, subrayando su alegría de que “también en Alemania el pasado año se haya dado dicho paso”.

“Que las experiencias que se viven en estas Conferencias Episcopales refuercen la unión entre las Iglesias ortodoxas y hagan avanzar los esfuerzos en favor de un concilio panortodoxo”, auguró el Papa.

“Repito lo que ya he dicho en otras ocasiones: entre las Iglesias y las comunidades cristianas, teológicamente, la Ortodoxia es la más cercana a nosotros; católicos y ortodoxos poseen la misma estructura de la Iglesia de los orígenes. Por ello, podemos esperar que no esté muy lejano el día en que de nuevo podamos celebrar juntos la Eucaristía”, añadió.

La cuestión del primado

El Papa Ratzinger quiso recordar su propia experiencia de diálogo con las comunidades ortodoxas cuando era profesor en Bonn “y especialmente luego, siendo también arzobispo de Múnich y Frisinga”.

Aseguró que pudo, “a través de la amistad personal con representantes de las Iglesias ortodoxas, conocer y apreciar cada vez más en profundidad la Ortodoxia”.

Quiso recordar sobre todo el trabajo que se comenzó en aquellos años a través de la Comisión conjunta de la Conferencia Episcopal Alemana y de la Iglesia Ortodoxa. “Desde entonces, con sus textos dedicados a cuestiones pastorales y prácticas, promueve la comprensión recíproca y contribuye a consolidar y desarrollar las relaciones católico-ortodoxas en Alemania”.

En este sentido, insistió en la importancia de “continuar el trabajo para aclarar las diferencias teológicas, porque su superación es indispensable para el restablecimiento de la plena unidad, que deseamos y por la que oramos”.

Actualmente, el nudo del debate teológico entre los católicos y los ortodoxos está en la cuestión del primado de Pedro sobre las demás iglesias patriarcales.

“Hemos de continuar nuestros esfuerzos de diálogo en la cuestión del primado, para su justa comprensión. Aquí las reflexiones acerca del discernimiento entre la naturaleza y la forma del ejercicio del primado, como lo hizo el Papa Juan Pablo II en la Encíclica Ut unum sint, pueden darnos aún impulsos fructuosos”, subrayó el Pontífice.

Frente común

Por último, el Papa insistió, como lo hizo ayer con los luteranos evangélicos en Erfurt, en la importancia de hacer un “frente cristiano común” en cuestiones como la defensa de la vida humana y de la familia.

“En la actual tendencia de nuestro tiempo, en que son bastantes los que quieren, por así decir, ‘liberar’ de Dios a la vida pública” afirmó, todos los cristianos están llamados a caminar juntos “por la senda de un testimonio pacífico para la comprensión y la comunión entre los pueblos”.

En este sentido, insistió en que hay que poner “el milagro de la encarnación de Dios en el centro del anuncio”, como había dicho en su discurso de ayer (ver www.zenit.org/article-40470?l=spanish), “conscientes de que sobre este milagro se funda la dignidad de la persona”.

Por ello, invitó a todas las Iglesias a comprometerse “juntas en la protección de la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural”.

“La fe en Dios, creador de la vida, y el permanecer absolutamente fieles a la dignidad de cada persona fortalece a los cristianos para oponerse con ardor a cualquier intervención que manipule y seleccione la vida humana”.

“Por otra parte, conociendo como cristianos el valor del matrimonio y de la familia, nos preocupa, porque es importante, preservar de toda interpretación errónea la integridad y la singularidad del matrimonio entre un hombre y una mujer”, añadió.

Concluyó pidiendo un “compromiso común de los cristianos, entre los que se encuentran numerosos fieles ortodoxos y ortodoxos orientales” para contribuir “a la edificación de una sociedad con futuro, en la cual se dé el debido respeto a la persona humana”.

Por Inma Álvarez

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ZENIT Staff

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