Juan Pablo II enseñó que la santidad no es un privilegio de pocos

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El cardenal Dziwisz recuerda al Papa polaco en una misa celebrada en San Pedro en el primer aniversario de la canonización

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Juan Pablo II continúa acompañándonos “en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad”. Así lo ha recordado el arzobispo de Cracovia, el cardenal Stanislao Dziwisz –quien fue su secretario personal– en la misa celebrada esta mañana en San Pedro, con ocasión del primer aniversario de la canonización del Pontífice polaco. La eucaristía ha sido presidida por el cardenal Angelo Sodano y ha participado una delegación de fieles de Cracovia, diócesis natal de Karol Wojtyla.

Durante la homilía, el cardenal Dziwisz ha hablado de la enseñanza más grande que dejó san Juan Pablo II, trazada por el Concilio Vaticano II: “la santidad no es un privilegio de unos pocos” sino que es “la vocación universal del Pueblo de Dios”. Asimismo, ha recordado que Juan Pablo II fue “un hombre de oración, de contemplación y de acción”, un “místico del servicio” enamorado de Jesucristo y este amor “tomó la forma de un incansable servicio a la Iglesia y al mundo”.

El purpurado polaco en la homilía recordó que el papa Wojtyla es “el Papa de la Divina Misericordia” un rasgo que lo une fuertemente con el papa Francisco. Para ambos –ha proseguido el cardenal Dziwisz– en el centro de la vida de la Iglesia de hoy hay que poner “la realidad de la misericordia divina y humana”. Del mismo modo, ha recordado que el Papa polaco fue también profético sobre el matrimonio y la familia, sobre la dignidad de la vida humana, especialmente de la indefensa.

Además, ha indicado que “si queremos permanecer fieles a la herencia de Juan Pablo II debemos caminar con valentía por el camino del amor de Dios y del prójimo, es decir, por el camino de la santidad. Esta es la tarea cotidiana que está delante de nosotros”. Y así ha afirmado que “tenemos en el cielo a un gran intercesor por nuestras causas personales, familiares y sociales”.

Finalmente, el arzobispo de Cracovia ha hecho referencia al gran evento que su diócesis acogerá el próximo año, la Jornada Mundial de la Juventud y al gran amor que Wojtyla sentía por los jóvenes. “¿Cómo no dar las gracias hoy, en esta Basílica, al santo padre Francisco por la decisión de vivir la próxima Jornada Mundial de la Juventud con él, dentro de un año, en Cracovia?”, ha preguntado el purpurado. Por eso ha exhortado a los presentes: “abramos las puertas de la patria de Juan Pablo II. Abramos las puertas al Pedro de nuestro tiempo y a las multitudes de jóvenes cristianos. Queremos compartir nuestra fe y queremos aprender de ellos el entusiasmo de la fe”. 

(RL) (HSM)

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ZENIT Staff

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