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Cardenal Blázquez: "La corrupción es una llaga infecta en la sociedad”

El presidente de la CEE llama a luchar contra este «pecado que clama al cielo» y «es un fraude a los demás»

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El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal Ricardo Blázquez, ha llamado este miércoles “a luchar contra la corrupción, proceda de donde proceda”.

En su homilía con motivo de las fiestas patronales de san Pedro Regalado, el purpurado ha dicho que “la corrupción es una llaga infecta en la sociedad, es un pecado que clama al cielo, es un fraude a los demás” y, en este sentido, ha advertido de que “es necesario que quienes se han llevado lo que no les pertenece, defraudando, abusando de su posición, actuando como cómplices, lo devuelvan”.

El cardenal arzobispo de Valladolid ha afirmado también que “como ciudadanos de una sociedad a la que amamos, porque es la nuestra, debemos ser moralmente responsables en las convicciones internas y en las actuaciones exteriores, vigilando nuestros comportamientos y mirando por todos, particularmente por los más vulnerables”.

España se sitúa en el puesto número 37 en el Índice de Percepción de la Corrupción 2014, claramente por detrás de varios países del entorno europeo, y consigue solo el puesto 19 en el continente. 

La lista de 175 países está encabezada por Dinamarca y Nueva Zelanda, con 92 y 91 puntos respectivamente, los países con sectores públicos menos corruptos. Los últimos del ránking son Somalia y Corea del Norte, ambos con ocho puntos.

Con 19 puntos cada uno, Venezuela y Haití están entre los 10 países con sectores públicos más corruptos en todo el mundo, a la par de Yemen, Angola y Guinea-Bissau, aunque superados por Irak, Afganistán y Sudán. 

En el caso de Venezuela (puesto 161), Paraguay (150), Nicaragua (133) y Honduras (126), que aparecen entre las más corruptas de la lista, se trata de naciones donde las instituciones son más débiles y hay un dominio del poder político.

Así, el presidente de la CEE se ha mostrado comprensivo respecto a la “irritación de los más desposeídos cuando se observa el enriquecimiento tan injusto de otros” pero ha aclarado que “la sociedad no está corrompida, como prueba el hecho de la generalizada reacción contraria que se ha producido”.

Para el cardenal Blázquez, esta sociedad “necesita renovación moral y activación de sus defensas” a través de la “ejemplaridad de personas y hechos” y, al respecto, ha recordado que “hay muchas personas admirables por su competencia, su integridad ética y su dedicación profesional a la sociedad”.

“Unas veces la corrupción ha sido más extensa y otras más concentrada; ha habido casos bochornosos”, ha advertido, al tiempo que ha solicitado que se actúe “con transparencia y honradez” para obtener “ese alimento diario, el vestido, la casa para habitar y el trabajo para vivir con dignidad”.

La principal petición realizada por el purpurado vallisoletano ha sido precisamente el tener un empleo estable, para poder tener “dinero para vivir” pero “no para convertirlo en nuestro Dios ni tributarle culto idolátrico”, que es lo que ha llevado a muchos a “sucumbir ante la avaricia”.

Finalmente, ha hecho referencia al espíritu de sacrificio. En esta línea, ha destacado la figura de San Pedro Regalado, “pobre por amor a Jesucristo y por elección espiritual”, al que ha pedido que “nos enseñe a reconocer a Dios como el Señor, a compartir los bienes con los necesitados y a mantener libre el corazón ante las tentaciones del presente y el futuro”.

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ZENIT Staff

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