Pope Francis during the Holy Mass for the Solemnity of Saints Peter and Paul in St Peter's Basilica

PHOTO.VA

Despedida y envío

Catequesis para toda la familia

Share this Entry

Al concluir la santa misa, ¿qué pasaría si termináramos sólo con la bendición del sacerdote?… ¿Qué pasaría si estas fueran sus últimas palabras?: “La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes”, y nosotros contestáramos: “Amén””… definitivamente faltaría algo, pero, ¿qué es ese algo?

Cuando Pedro, Santiago y Juan presenciaron la transfiguración de nuestro Señor, Pedro le dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. (Mc 9,5), y ¿qué sucedió?, después de todo, parece una magnífica ideas quedarse en presencia de Jesús y contemplar su gloria, ¿no? Podríamos decir lo mismo con la santa misa, ¿por qué no quedarnos más?, ¿por qué no decir como San Pedro: “qué bien estamos aquí”?

La respuesta está en las últimas palabras del sacerdote. Nos puede decir cualquiera de estas frases:

– Pueden ir en paz

– La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

– Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

– En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

– En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

– Anuncien a todos la alegría del Señor resucitado. Pueden ir en paz (para el tiempo de Pascua).

La realidad es que no se puede permanecer en la iglesia todo el tiempo. Dios nos alimenta, nos bendice y… ¡nos envía a compartirlo con los demás!, ¡nos envía “a proclamar el reino de Dios” (Lc 9,2)! Cuando mis hijos y yo vamos de excursión a un lugar que les llama la atención y que disfrutan mucho, es imposible que llegando a casa no hablen de lo que vieron y aprendieron con mi esposo. ¿Por qué? ¡Porque es algo importante para ellos!¡Quieren compartir lo que recibieron! Dios nos creó para vivir en comunión con Él y ¡con los demás! Jesús nos envía a compartir nuestra fe, nuestro tiempo, nuestros talentos… nos envía a glorificarlo con nuestra vida, a vivir en su paz, a servirlo a Él y a nuestros hermanos… a ¡anunciar la alegría de su resurrección!

¿Cómo les enseño a mis hijos lo que esto significa? ¿Cómo les pongo el ejemplo? Voy a misa y saliendo ¿me olvido de lo que pasó?

Sería interesante preguntarles a nuestros hijos qué piensan sobre las últimas palabras del sacerdote…

http://familiacatolica-org.blogspot.com.es

Share this Entry

Xhonané Olivas

Apoye a ZENIT

Si este artículo le ha gustado puede apoyar a ZENIT con una donación