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Sábado 12 de diciembre de 2015

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Francisco anuncia su viaje a México
en la misa a la Virgen de Guadalupe

La celebración en la basílica de San Pedro contó con la presencia de los inmigrantes latinoamericanos en Roma

El papa Francisco celebró este 12 de diciembre en la basílica de San Pedro, la misa en honor de la Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México y de América Latina. Es la segunda vez que el Santo Padre celebra en honor a la Guadalupana.

 En su homilía le pidió a Maria «Madre de misericordia que nos convirtamos en misericordiosos. Que las comunidades cristianas sepan ser oasis y fuentes de misericordia, testigos de una caridad que no admite exclusiones». Y «para pedir ésto de manera fuerte viajaré a venerarla en su santuario el próximo mes de febrero. Así podremos rezar todo ésto, en toda América de quien Ella es particularmente Madre». 

La misa solemne fue principalmente en idioma español, con las peticiones en diversos idiomas, entre los cuales el quechua y portugués. Concluidas las mismas el Papa pidió: ‘Recemos por mi padre y madre que un día como hoy contrajeron matrimonio’.

El coro de la Capilla Sixtina participó de la liturgia con el repertorio polifónico en latín que el caracteriza. 

A continuación el texto completo de la homilía:

«El Señor tu Dios, está en medio de ti […], se alegra y goza contigo, te renueva con su amor; exulta y se alegra contigo como en día de fiesta» (So 3,17-18). Estas palabras del profeta Sofonías, dirigidas a Israel, pueden también ser referidas a la Virgen María, a la Iglesia, y a toda persona, amada por Dios con amor misericordioso.

Sí, Dios nos ama tanto que incluso se goza y se complace en nosotros. Nos ama con amor gratuito, sin límites, sin esperar nada a cambio.  No le gusta el pelagianismo. Este amor misericordioso es el atributo más sorprendente de Dios, la síntesis en que se condensa el mensaje evangélico, la fe de la Iglesia.

La palabra «misericordia» está compuesta por dos palabras: miseria y corazón. El corazón indica la capacidad de amar; la misericordia es el amor que abraza la miseria de la persona humana. Es un amor que «siente» nuestra indigencia como si fuera propia, para liberarnos de ella. «En esto está el amor: no somos nosotros que amamos a Dios, sino que es Él que nos ha amado y ha mandado a su Hijo como víctima de expiación por nuestros pecados» (1 Jn 4,9-10).

«El Verbo se hizo carne», a Dios no le gusta tampoco el gnosticismo. Quiso compartir todas nuestras fragilidades. Quiso experimentar nuestra condición humana, hasta cargar en la Cruz con todo el dolor de la existencia humana. Tal es el abismo de su compasión y misericordia: un anonadarse para convertirse en compañía y servicio a la humanidad herida. Ningún pecado puede cancelar su cercanía misericordiosa, ni impedirle poner en acto su gracia de conversión, con tal de que la invoquemos.

Más aún, el mismo pecado hace resplandecer con mayor fuerza el amor de Dios Padre quien, para rescatar al esclavo, ha sacrificado a su Hijo. Esa misericordia de Dios llega a nosotros con el don del Espíritu Santo que, en el Bautismo, hace posible, genera y nutre la vida nueva de sus discípulos.

Por más grandes y graves que sean los pecados del mundo, el Espíritu, que renueva la faz de la tierra, posibilita el milagro de una vida más humana, llena de alegría y esperanza. También nosotros gritamos jubilosos: «¡El Señor es mi Dios y salvador!». «El Señor está cerca», y ésto nos lo dice el apóstol Pablo, nada nos tiene que preocupar. No solamente, también con su mamá que le decía a san Juan Diego: ‘¿Por qué tienes miedo, no estoy yo aquí y soy tu mamá?’. Él y su mamá.

La misericordia más grande radica en su estar en medio de nosotros, en su presencia y compañía. Camina junto a nosotros, nos muestra el sendero del amor, nos levanta en nuestras caídas, nos sostiene ante nuestras fatigas, nos acompaña en todas las circunstancias de nuestra existencia. Nos abre los ojos para mirar las miserias propias y del mundo, pero a la vez nos llena de esperanza. «Y la paz de Dios […] custodiará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús» nos dice San Pablo. (Flp 4,7).

Esta es la fuente de nuestra vida pacificada y alegre; nada ni nadie puede robarnos esta paz y esta alegría, no obstante los sufrimientos y las pruebas de la vida. El Señor con su ternura nos abre su corazón, nos abre su corazón. El Señor es alérgico a las cosas rígidas. Cultivemos esta experiencia de misericordia, de paz y esperanza, durante el camino de adviento que estamos recorriendo y a la luz del año jubilar.

Anunciar la Buena noticia a los pobres, como Juan Bautista, realizando las obras de misericordia, es una buena manera de esperar la venida de Jesús en la Navidad.

Tenemos que imitarlo a Él que dio todo y si dio todo, ésta es su misericordia sin pedir nada en cambio. 

Dios se goza y complace muy especialmente en María. En una de las oraciones más queridas por el pueblo cristiano, la Salve Regina, llamamos a María «madre de misericordia». Ella ha experimentado la misericordia divina, y ha acogido en su seno la fuente misma de esta misericordia: Jesucristo.

Ella, que ha vivido siempre íntimamente unida a su Hijo, sabe mejor que nadie lo que Él quiere: que todos los hombres se salven, y que a ninguna persona le falte nunca la ternura y el consuelo de Dios. Que María, Madre de Misericordia, nos ayude a entender cuánto nos quiere Dios.

A María santísima le encomendamos los sufrimientos y las alegrías de los pueblos de todo el continente americano, que la aman como madre y reconocen como «patrona», bajo el título entrañable de Nuestra Señora de Guadalupe.

Que «la dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios». A Ella le pedimos que este año jubilar sea una siembra de amor misericordioso en el corazón de las personas, las familias y las naciones.

Que siga a decirnos, ¿pero no estoy  yo aquí que soy tu madre? Madre de misericordia que nos convirtamos en misericordiosos. Que las comunidades cristianas sepan ser oasis y fuentes de misericordia, testigos de una caridad que no admite exclusiones.

Para pedir ésto de manera fuerte viajaré a venerarla en su santuario el próximo mes de febrero. Así podremos rezar todo esto, en toda América de quien Ella es particularmente Madre. 

A Ella le suplico que guíe los pasos de su pueblo americano, pueblo peregrino que busca a la Madre de misericordia, y solamente le pide una cosa que le muestre a su Hijo Jesús».

 

El C-9 presenta al Papa la propuesta final del nuevo dicasterio

El Santo Padre ahora deberá evaluar y decidir sobre el dicasterio ‘Laicos, Familia y Vida’

El director de la oficina de prensa de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, indicó que hoy sábado concluyó la XII reunión del Consejo de los nueve Cardenales (C-9) que había iniciado este jueves. Añadió que el papa Francisco participó en todas ellas.

“El Consejo ha retomado el trabajo sobre la creación de los dos nuevos dicasterios de los que ya se ha hablado anteriormente” el 22 de octubre pasado, dijo Lombardi, y precisó que la definición sobre el futuro ente que se ocupará de los temas ‘Laicos, Familia y Vida’, «está llegando al final con la propuesta articulada» del C-9, que ha sido presentada al Santo Padre y sobre la cual “el Papa deberá decidir” y que “después se procederá”. Y añadió que aún no se ha definido si será una Congregación, o un Pontificio Consejo, por lo que se le llama genéricamente ‘dicasterio’.

Por lo que se refiere a la realización del segundo nuevo dicaste
rio, ‘Justicia, Paz y Migrantes’, se encuentra aún “en una etapa anterior de reflexiones” precisó el portavoz, y “que cuando se tendrán las propuestas finales serán entregadas al Santo Padre”.

En cambio el viernes, el Consejo ha escuchado dos informes sobre la reforma de las finanzas en el Vaticano: una realizada por el presidente del Consejo de Economía, o ‘ministerio de economía’ el cardenal Reinhard Marx, y la otra por cardenal George Pell el prefecto de la Secretaría de Economía, ente de proyectación y control.

Sendos informes se refirieron a la actividad y resultados recientes alcanzados en el proceso de reforma de las finanzas de la Santa Sede.

El cardenal Marx informó que ha sido elegido un revisor externo para que controle los balances consolidados. Se trata de la sociedad PricewaterhouseCooper “PwC”, lo que ya se ha hecho público, indicó el portavoz. 

Por su parte l cardenal Pell le indicó al Papa que ha sido constituido un nuevo grupo de trabajo para estudiar la el futuro de la economía de la Santa Sede y del Estado-Ciudad del Vaticano. En el grupo que ya ha realizado una primera reunión participan además de la Secretaría de Economía; la Gobernación de la Ciudad del Vaticano; El APSA,  ente de administración de las propiedades de la Santa Sede; el dicasterio Propaganda Fide. También la Secretaría de Comunicación, pues como explicó el portavoz Lombardi, este ente reúne entre la Radio Vaticano y otros medios, a casi 700 empleados. Y claramente participa del grupo el Instituto de Obras Religiosas (IOR).

El Consejo de Cardenales -prosiguió el director de prensa- ha calificado como ‘positivo’ el trabajo realizado por el Consejo de Economía y por la Secretaría de Economía, y les ha animado en proseguir en la misma línea.

Hoy en Consejo ha escuchado también al cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales y se ha profundizado sobre la labor de estent, sus actividades y competencias y su rol en la relaciones ecuménicas, indicó Lombardi.

De otro lado cardenal Sean O’Malley, refirió a al Consejo, sobre cómo proceden los trabajos realizados en el último período por la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, así como del desarrollo de programas de educación, formación y asistencia a las Conferencias Episcopales, para la elaboración de las líneas guías a nivel local.

 El director de la Oficina de Prensa indicó que en Consejo en su reflexión ha destacado la importancia del discurso del papa Francisco del 17 de octubre pasado, con motivo de la conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, y de la necesidad de “profundizar el tema también en vista del trabajo de reforma de la Curia Romana, y que dedicarán al tema una sesión específica durante la próxima reunión en febrero de 2016.

El Consejo fijó además las fechas de sus cinco futuras reuniones para el 2016: el 8 y 9 de febrero el 11, 12 y13 de abril; el 6, 7 y 8 de junio; el 12, 13 y 14 de septiembre; y el 12, 13 y 14 de diciembre.

 

Legionarios de Cristo: ordenan a 44 nuevos sacerdotes

En la basílica pontificia de Roma, San Pablo fuera de las murallas

El cardenal Beniamino Stella, prefecto de la Congregación para el Clero, ha ordenado este sábado en la basílica de San Pablo Extramuros a 44 nuevos sacerdotes de la Legión de Cristo.

En la celebración, al lado del altar estaba la imagen de la Virgen de Guadalupe: “Ella preside las ordenaciones sacerdotales de los Legionarios de Cristo. La Santísima Virgen dijo a San Juan Diego, sobre la colina del Tepeyac: «No temas, ¿no estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra?». Estas consoladoras y maternales palabras, acompañan la vida de todo sacerdote y cristiano”, indica el libro de oraciones para el rito.

El rito de la ordenación sacerdotal se realizó después de la lectura del Evangelio y se ha dividido en tres partes: los ritos preparatorios, el rito central y los ritos complementarios. A continuación fue celebrada con gran solemnidad, la santa misa.

Las biografías y fotos de los nuevos sacerdotes están en web. Ente ellos figura el padre Jorge Enrique Mújica que colabora con ZENIT sobre medios de comunicación.

Asistieron a la ceremonia cerca de 3 mil personas entre familiares y amigos. En su homilía, el Cardenal Stella ha manifestado que los 44 nuevos sacerdotes Legionarios de Cristo son «un don para la Iglesia y para la humanidad y por ellos son tantas las razones para la alegría».

Las palabras del Cardenal se han centrado en algunos rasgos característicos de la persona del sacerdote: «ser elegido de entre los hombres», «estar constituido a favor de los hombres en las cosas que se refieren a Dios» y en «ser enviado al mundo».

El Cardenal recordó que el sacerdocio no es una carrera, en donde el protagonismo es de los hombres, sino una iniciativa de Dios a la que el joven responde por amor. «Es bueno que mantengan siempre la conciencia de haber sido elegidos… la gracia del primer amor, de donde ha brotado un deseo de hacer cosas grandes».

Invitó a los nuevos sacerdotes a cultivar una relación de amor con Jesucristo, a dar testimonio del Evangelio en el servicio a los demás. Les recordó que con la misión que hoy la Iglesia les confía «llega a cumplimiento el camino pedagógico de Dios. Cristo os consagra a sí para daros como un regalo a todos los hombres».«Tener ordenaciones sacerdotales al inicio del Año de la Misericordia nos hacen percibir que el amor de Dios nunca se acaba. Cada uno de estos nuevos sacerdotes está llamado a ser una imagen viva del Padre misericordioso que nos ha revelado Jesucristo, saliendo a buscar a las personas más necesitadas, a los que más sufren, llevándoles la luz de la fe y el testimonio del amor», dice el P. Ignacio Sarre, L.C., rector de una de las comunidades de formación de los Legionarios de Cristo en Roma.

«Estamos muy agradecidos al Señor por estos nuevos sacerdotes», dice el Director general de los legionarios, P. Eduardo Robles-Gil, L.C. «Tenemos grandes esperanzas puestas en estos sacerdotes jóvenes para continuar nuestro camino de renovación y de servicio a los demás. Nos alegra que empiecen a llegar al sacerdocio grupos más numerosos de legionarios de países como Brasil y Colombia, que tienen mucho que aportar a nuestra Congregación».
 

Fallece sacerdote estudioso de la Sábana Santa

El padre Héctor Guerra, L.C. fue director territorial en España de la Legión de Cristo y autor de una amplia obra literaria

El sacerdote Héctor Guerra, L.C. quien en España fue director territorial de la Legión de Cristo e impulsó la creación de la Universidad Francisco de Vitoria, así como las exposiciones permanentes sobre la Sábana Santa en Jerusalén y Roma, falleció este viernes en Madrid.

El director general de los Legionarios de Cristo, el sacerdote Edu
ardo Robles-Gil,
 comunicó ayer el fallecimiento con estas palabras: «Les escribo con pena y alegría sobrenatural para avisarles de que el padre Héctor Guerra, L.C. acaba de fallecer. Hoy a las 14:40, víspera de la fiesta de la Virgen de Guadalupe, en el hospital Quirón de Madrid, el Señor lo llamó a los 62 años de edad y 46 años de legionario, tras una larga lucha contra un cáncer».

Poco después el director general, en la web de Regnun Christi, narró su último encuentro con el padre Guerra: «El día 20 de noviembre, a mi regreso de México, pude quedarme unas horas en Madrid y visitarle en el hospital. Lo vi físicamente muy decaído, pero espiritualmente muy fuerte. Él sabía perfectamente que le quedaban pocas semanas de vida. Estaba entero, lúcido, lleno de Dios. Pensaba que no llegaría a Navidad aquí en la tierra, pero tiene su Navidad anticipada en el cielo. Gracias, padre Guerra por su testimonio y fidelidad a Dios en la Legión».

El padre Héctor Guerra fue asistente en centros de formación, director territorial en España y Francia y realizó su labor también en Roma, Jerusalén y Portugal. Entre sus innumerables iniciativas figura en el 2013 la jornada de debate sobre libertad religiosa, TEDx, en el Auditorio de Santa Cecilia en Roma, con la participación de personalidades como la cantante Gloria Stefan y el jugador de baloncesto, Vlade Divac.

Estudioso de la Sábana Santa, la consideró un instrumento de nueva evangelización, y escribió varios libros, el último ‘Cristo nuestra pascua, el misterio pascual en la vida cristiana’, con el cardenal Cañizares y el sacerdote Juan P. Ledesma. El funeral ha sido en el cementerio de la Almudena.

 

Argentina: el Año de la Misericordia inicia antes en la cárcel 39

El obispo de la diócesis de Morón: ‘el Papa ha dicho que la puerta de una celda de prisión puede convertirse en una Puerta Santa’

El obispo de la diócesis de Morón, Luis Guillermo Eichhorn, abrió este miércoles 9 de diciembre la Puerta de la Misericordia en la cárcel número 39 de la ciudad de Ituzaingó, que se encuentra en la provincia de Buenos Aires. 

En una nota, la Agencia Fides informa que la celebración de inicio del Año Santo de la Misericordia se realizó en dos salas de la prisión con la presencia de muchos de fieles de la parroquia cercanas, familiares de los presos, fieles de la diócesis y personal de la administración del penal, además de los detenidos.
 
El obispo Eichhorn recordó: “Incluso la puerta de una celda de prisión puede convertirse en una Puerta Santa, lo ha dicho el Papa, cuando un peregrino pide clemencia y misericordia a Dios», y recordó el compromiso de la caridad cristiana y de cercanía a los más abandonados.

La inauguración del Año de la Misericordia en la diócesis de Morón, es este próximo domingo 13 de diciembre, entretanto el obispo ha querido hacer este “gesto fuerte” para fomentar el compromiso de todos los fieles cristianos.

 

Contra la corrupción – III domingo de Adviento

Sofonías 3, 14-18: “El Señor se alegrará en ti”
Salmo 12: “El Señor es mi Dios y salvador”
Filipenses 4, 4-7: “Alégrense siempre en el Señor”
San Lucas 3, 10-18: “¿Qué debemos hacer?”

No hay tema más conocido, más señalado y más presente en nuestras discusiones que la corrupción. Antes decíamos que en nuestro país pero ahora, como si se abriera una gran cloaca, aparece por todas partes. Es triste porque hay quienes la toman como una forma de vivir y como si ya no se pudiera hacer nada. Se critica pero se convive con ella. Como si contemplara esta situación agobiante de nuestro planeta, Juan el Bautista se nos hace presente con sus propuestas dolorosas pero necesarias. Ya hace ocho días lo escuchábamos anunciando la cercanía del Reino y proclamando conversión. Retomaba las palabras del profeta Isaías con mensajes simbólicos, pidiéndonos enderezar el camino y hacerlo recto para poder ver la salvación de Dios. Hasta ahí todos estamos de acuerdo, el problema comienza cuando señala acciones muy concretas. Todo se suscita porque un grupo de personas se acerca para pedir el bautismo y los manda con cajas destempladas: “Raza de víboras, den frutos de conversión y no se ufanen diciendo que son hijos de Abraham”. Pero esto lejos de desanimar a otros de sus oyentes, se atreven a preguntarle antes de recibir el bautismo: “¿Qué debemos hacer?”. Pregunta valiente y corazón dispuesto que muestra un verdadero interés en cambiar y en enderezar los senderos. San Juan Bautista retomando los mismos mensajes que habían proclamado los profetas empieza a enseñarnos lo que verdaderamente hay que cambiar no sólo para evitar la corrupción sino para aceptar este reino que ya se acerca.

La conversión siempre pasa por el hermano. Juan nos lo señala: “Quien tenga dos túnicas, que dé una al que no tiene ninguna, y quien tenga comida que haga lo mismo”. Gracias a Dios en este tiempo de Navidad aún se suscitan sentimientos de compartir y de mirar al hermano. Pero el Bautista va mucho más lejos, no se trata de un mero dar de lo que nos sobra o asistir a un intercambio de regalos. Ni siquiera, el llevar un regalito o una despensa para acallar la conciencia. Se trata de ir a la raíz de la injusticia y de la corrupción. ¿Por qué hemos llegado a estas situaciones extremas de pobreza, de injusticia y de inequidad? Porque la codicia se ha adueñado de los corazones, porque al ritmo del dinero danzan muchas personas e intereses, porque hemos traicionado y abandonado a Dios. Cuando se traiciona a los pobres, cuando se deja morir de hambre a los migrantes, cuando se da la espalda a la viuda, cuando no se atiende al hermano, se traiciona a Dios. La propuesta de Juan es radical, no nos dice que ofrezcamos un poco, dice que compartamos lo nuestro con el hermano. Es volver a nuestros orígenes, nacimos ambos de Dios, somos hermanos y tenemos los mismos derechos.

Hay corrupción que se disfraza de justicia. Hay ladrones de cuello blanco. Para ellos (¿para nosotros?), también tiene una palabra Juan: “No cobren más de los establecido”. Ya los profetas habían hablado fuerte contra los comerciantes y contra los cobradores de impuestos. No se condena el comercio ni el cobro de impuestos, lo que se condena es el deseo de enriquecerse a costa de los pobres traficando con su libertad, vendiéndoles incluso los peores productos y robándoles su dignidad. Los impuestos nunca deberían pesar sobre los que menos tienen para sostener lujos y avances de unos cuantos. San Juan recoge toda una tradición de la profecía y habla claramente cómo se debe preparar el camino del Mesías. Las estructuras de un sistema neoliberal hacen pasar por justos, tratados y mercados que han olvidado a pueblos y personas y los han sometido a un régimen muy cercano a la esclavitud. La desigualdad es el desafío má
s importante que enfrenta el país. La pobreza sigue siendo el principal problema que vulnera a la mayoría de los mexicanos y mexicanas. No es que no haya dinero ni recursos, es que están mal distribuidos y se le ha dado más valor al capital que a las personas. Se teme arriesgar los valores y el dinero, pero no se teme poner en grave riesgo la salud, la educación y la vida de los más pobres. A nivel personal pero también a nivel institucional, hoy también para nosotros el Bautista tiene una palabra.

La corrupción sólo se puede combatir con la verdad: “No extorsionen a nadie, ni denuncien a nadie falsamente, sino conténtense con su salario”. Nuevamente Juan se hace eco de los profetas. De la administración de la justicia dependen los bienes e incluso la vida de muchas personas. Pero los profetas advierten que es una de las cosas que peor funcionan. Es frecuente la denuncia de soborno que lleva a absolver al culpable y a condenar al inocente. Esta codicia lleva al perjurio, al desinterés por las causas de los pobres e incluso a explotarlos con la ley en la mano. Son claros los profetas en decir que la manipulación de la ley lleva a excluir a los débiles de la comunidad jurídica, robar a los pobres toda reivindicación justa, a esclavizar a los ignorantes y a las viudas y a apropiarse de los bienes del huérfano. Muy pocas palabras tendríamos que cambiar para hacer actuales las palabras de los profetas y hoy san Juan nos invita también a nosotros, a cambiar y a descubrir lo que hay en nuestro corazón.

¿Cómo acabar con la corrupción? La respuesta la tenemos en el mismo camino del Adviento que nos señala Juan. Al dar las respuestas a sus oyentes, nos señala senderos y verdades que debemos escuchar, asumir y aplicar cada uno de nosotros. Son indicadores muy concretos de nuestra conversión y de nuestro acercamiento al Señor. Son la forma verdadera de preparar el camino del Señor: retomar la fraternidad, buscar la verdad y la justicia, construir un mundo de paz. ¿Cómo podemos hacer nuestros los caminos que propone san Juan?

Padre de misericordia, mira a tu pueblo que espera con fe el nacimiento de tu Hijo, y concédele celebrar el gran misterio de nuestra salvación con un corazón nuevo y una inmensa alegría”. Amén

 

Beato Juan Marinoni – 13 de diciembre

También fiesta de santa Lucía –  El beato Juan Marinoni es considerado maestro de los teatinos. Colaborador y compañero del fundador de la Orden, san Cayetano de Thiene, fue un gran apóstol en Nápoles. Impulsó una importante red: los Montes de Piedad

Hoy festividad de santa Lucía, también se celebra la vida del beato Marinoni, en el que pobres y desvalidos tuvieron uno de sus grandes valedores.

Nació en Venecia, Italia, el 25 de diciembre de 1490. Era hijo de una ilustre familia que poseía grandes bienes y que tenía sus raíces en Bergamo. Fue el benjamín de seis hermanos, y lo bautizaron con el nombre de Francisco. Su madre Elisabetta le transmitió su devoción por la Inmaculada. Creció en un hogar donde floreció la fe alumbrada en particular por el influjo de la piedad materna. Tres hermanas, que no contrajeron matrimonio, se dedicaron a las obras de caridad, y sus dos hermanos fueron sacerdotes.

Marinoni se convirtió en un joven atractivo, con innegable elegancia natural, que dejaba traslucir una educación exquisita a la que acompañaban sus finos modales. Cursó derecho en la universidad de Padua, pero desestimó la carrera judicial en la que hubiera llegado lejos, y optó por el sacerdocio. Renunció a su herencia y a sus privilegios, repartiendo parte de su bienes entre los pobres tras dejar otra porción en manos de su familia. Era integrante del clero en la colegiata de San Pantaleón, sacristán de la basílica de San Marcos –misión que ya ostentaba en 1515–, y uno de sus canónigos. Durante un tiempo fue capellán y superior del hospital de Incurables. En esta época combinó esta acción apostólica con la predicación y la enseñanza a los niños.

La fundación de Clérigos Regulares iniciada por san Cayetano de Thiene daba sus primeros pasos, y el beato, que quería consagrar su vida a Cristo como religioso, iba quedando seducido por ese carisma. Así que renunció a su canonjía y se integró en la Orden en 1528. Profesó en mayo de 1530 tomando el nombre de Juan. Le impuso el hábito Gian Pietro Carafa, obispo de Chieti y futuro pontífice Pablo IV, ante la presencia del fundador san Cayetano; a partir de entonces comenzó a colaborar estrechamente con él. De hecho, tres años más tarde, a solicitud del papa Clemente VII, ambos Cayetano y él –porque así lo juzgó el superior general Carafa considerándolo idóneo para acompañar al fundador–, se trasladaron a Nápoles y abrieron la primera casa. La establecieron en santa María de la Misericordia, reemplazada luego por el hospital de Incurables al que siguieron otras residencias, hasta que en 1538 se afincaron definitivamente en San Pablo el Mayor. Ambos se fueron relevando sucesivamente en las labores de gobierno.

Marinoni era un hombre admirado por su sencillez, caridad y humildad. Era un gran penitente. Solía aprovechar el tiempo al máximo; no desperdiciaba ni un segundo. Alegre, ponderado y prudente, ponía de manifiesto que vivía unido a Dios. Fue un gran confesor; tenía sabiduría para la dirección espiritual y la formación de los futuros sacerdotes, por lo que es considerado «maestro de los teatinos». Siempre se le hallaba a merced de quienes acudieran a él, disponible, abierto a la escucha. Bajo su enseñanza, entre otros egregios sacerdotes, se apasionaron por Cristo y aprendieron los matices del carisma fundador: el beato cardenal Paolo Burali, Giacomo Tormo, Salvatore Caracciolo, que fue arzobispo de Conza, y san Andrea Avellino, primer biógrafo suyo; fue quien le asistió en el momento de su muerte. Avellino retrató a su maestro diciendo que: «…siempre fue de naturaleza amable, por lo que era querido, respetado y admirado por los fieles quienes le rendían honores y lo tenían por un santo…». Ciertamente ejerció un liderazgo espiritual entre los religiosos porque otras insignes figuras de la Iglesia se forjaron junto a él, subrayando el imponente carisma que tenía. De hecho, se le considera también maestro de santos.

Era un orador excepcional que conmovía a los fieles con sus encendidas palabras; ponían de manifiesto su amor a Cristo. Promovió la fundación de santuarios, monasterios, orfanatos y hogares para jóvenes. Se caracterizó por su devoción a la Pasión, y su sensibilidad por los necesitados. Para poder atenderlos en 1539, de acuerdo con el fundador, alentó los «Montes de Piedad» que tanto bien hicieron en estos colectivos desfavorecidos, rescatándolos con ellos de oportunistas y desaprensivos usureros; tuvieron tanto éxito que se convirtieron luego en el Banco de Nápoles. En el impulso de esta loable tarea respondieron a la llamada de Marinoni: Aurelio Paparo, Gian Domenico di Lega y Leonardo Palma, que pusieron parte del capital inicial; eran discípulos suyos. También las mujeres que dirigía emprendieron iniciativas de gran calado, como hizo Giovanna Scorziata que quiso ofrecer a las niñas una selecta educación cristiana para lo cual fundó Il Tempio. A su vez, las cuatro hermanas Palescandalo, que se habían nutrido de las enseñanzas del beato, fundaron el monasterio de San Andrea delle Dame.

En la ejemplar acción apostólica que llevaba a cabo junto a san Cayetano, combatió movimientos contrarios a la Iglesia. En 1547 tras la muerte del fundador quedó al frente de la comunidad napolitana. Pablo IV le ofreció ocupar la sede de Nápoles como arzobispo y cardenal en varias ocasiones, pero sintiéndose indigno de ese honor declinó aceptar la misión. Hasta el final de sus días estuvo orando por todos y creando nuevas vías de ayuda para los pobres y los ancianos. Fue en ese periodo cuando abrió
hospicios para ellos y puso en marcha hospitales. En cinco ocasiones fue prepósito de la casa de San Pablo de Nápoles, y en ella murió el 13 de diciembre de 1562. Había sembrado con su celo apostólico las calles de la ciudad durante veintinueve años. Avellino, que se había convertido en su confesor en la última etapa de su vida, quedó muy afectado por su pérdida. Los restos de Marinoni recibieron sepultura en la cripta de la basílica napolitana de San Pablo el Mayor, y se conservan junto a las reliquias de su fundador, san Cayetano. Su culto fue confirmado por Clemente XIII el 11 de septiembre de 1762.

 

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ZENIT Staff

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