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Miércoles 13 de enero

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Francisco: ‘Dios tiene entrañas de misericordia’

En la audiencia general, el Santo Padre pide oraciones por las víctimas del atentado de este martes en Estambul y clama por la conversión de los violentos

El papa Francisco ha celebrado hoy la primera audiencia general del nuevo año. En el Aula Pablo VI, ha saludado a los peregrinos allí reunidos, acercándose a ambos lados del pasillo que le llevaba al escenario. Con gran alegría, los fieles agitaban sus banderas y pancartas para llamar la atención del Pontífice. Francisco se detenía, y les daba su bendición.

 Al finalizar la audiencia, el Santo Padre ha aprovechado para dedicar unas palabras por el atentado de ayer en Estambul. De este modo, al concluir este encuentro “en el que hemos reflexionado juntos sobre la misericordia de Dios”, Francisco ha invitado a “rezar por las víctimas del atentado que tuvo lugar ayer en Estambul”. Por eso ha pedido que el Señor, el Misericordioso, “dé paz eterna a los difuntos, consuelo a los familiares, firmeza solidaria a toda la sociedad, y convierta los corazones de los violentos”.

Este miércoles, el Papa ha comenzado un ciclo de catequesis sobre la misericordia en la Biblia. Así, en el resumen hecho en español ha indicado:

“Queridos hermanos y hermanas: empezamos hoy un ciclo de catequesis sobre la misericordia en la Biblia con este pasaje del libro del Éxodo, en el que el Señor se llama a sí mismo: Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad. Y es así, Él es compasivo, siempre dispuesto a acoger, a comprender, a perdonar, como el Padre de la parábola del hijo pródigo”. También ha recordado que el Padre “es misericordioso, tiene literalmente entrañas de misericordia, se conmueve y se enternece como una madre por su hijo, y está dispuesto a amar, proteger, ayudar, dándolo todo por nosotros”. Es lento a la ira –ha añadido– cuenta hasta diez, como decíamos de jóvenes, respirando profundamente, para no perder la calma y soportar, sin impacientarse. Asimismo, el Pontífice ha precisado que “es rico en clemencia, un caudal inagotable que se manifiesta en su bondad, en su gratuita benevolencia, que vence el mal y el pecado”. Y, finalmente, “es leal, el Señor es fiel, una palabra –lealtad, fidelidad– que no está muy de moda, pero Él es leal y es fiel. Su fidelidad dura por siempre, no duerme ni reposa, está siempre atento, vigilante y no permitirá que flaqueemos en la prueba”.

A continuación, el Santo Padre ha saludado a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. ¡Veo que hay una tropa argentino-uruguaya por ahí!, ha exclamado. Llenos de confianza en el Señor –ha invitado– acojámonos a Él, para experimentar la alegría de ser amados por un Dios misericordioso, clemente y compasivo.

Tras los saludos en las distintas lenguas, el Obispo de Roma ha dedicado, como es habitual, unas palabras a los jóvenes, los enfermos y los recién casados. En este Año Santo, el Papa les ha invitado a “acoger y compartir la ternura de Dios Padre”.  En concreto, a los jóvenes les ha pedido ser “portadores del amor de Cristo entre vuestros coetáneos”. A los enfermos les ha exhortado a encontrar en la caricia de Dios el apoyo en el dolor. Finalmente, a los recién casados les ha pedido que sean testigos de la belleza del Sacramento del Matrimonio a través de vuestro amor fiel.
 

Texto completo de la catequesis del 13 de enero

El Santo Padre recuerda que la fidelidad en la misericordia es el ser de Dios y por esto Él es totalmente y siempre fiable

Publicamos a continuación el texto completo de la catequesis del Santo Padre durante la audiencia general de este miércoles, 13 de enero.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy comenzamos las catequesis sobre la misericordia según la perspectiva bíblica, para aprender la misericordia escuchando eso que Dios mismo nos enseña con su palabra. Empezamos por el Antiguo Testamento, que nos prepara y nos conduce a la revelación llena de Jesucristo, en quien lo lleva a cabo y se revela la misericordia del Padre. En la Sagrada Escritura, el Señor es presentado como “Dios misericordioso”. Este es su nombre, a través del cual Él nos revela, por así decir, su rostro y su corazón. Él mismo, como narra el Libro del Éxodo, revelándose a Moisés se autodefine así: “El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira, rico en clemencia” . También en otros textos encontramos esta fórmula, con alguna variante, pero siempre la insistencia se pone en la misericordia y sobre el amor de Dios que no se cansa nunca de perdonar. Vemos juntas, una por una, estas palabras de la Sagrada Escritura que nos hablan de Dios.

El Señor es “misericordioso”: esta palabra evoca una actitud de ternura como la de una madre en lo relacionado con el hijo. De hecho, el término hebreo usado por la Biblia hace pensar en las entrañas o también al vientre materno. Por eso, la imagen que sugiere es la de un Dios que se conmueve y se enternece por nosotros como una madre cuando toma en brazos a su niño, deseosa solo de amar, proteger, ayudar, preparada para donar todo, también a sí misma. Esa es la imagen que sugiere este término. Un amor, por tanto, que se puede definir en buen sentido como “visceral”.

Después está escrito que el Señor es “bondadoso”, en el sentido que hace gracia, tiene compasión y, en su grandeza, se inclina sobre quien es débil y pobre, siempre listo para acoger, comprender, perdonar. Es como el padre de la parábola del Evangelio de Lucas: un padre que no se cierra en el resentimiento por el abandono del hijo menor, sino al contrario, continúa a esperarlo, lo ha generado, y después corre a su encuentro y lo abraza, no lo deja ni siquiera terminar su confesión, como si le cubriera la boca, qué grande es el amor y la alegría por haberlo reencontrado; y después va también a llamar al hijo mayor, que está indignado y no quiere hacer fiesta, el hijo que ha permanecido siempre en la casa, pero viviendo como un siervo más que como un hijo. Y también sobre él el padre se inclina, lo invita a entrar, trata de abrir su corazón al amor, para que ninguno quede excluido de la fiesta de la misericordia. La misericordia es una fiesta.

De este Dios misericordioso se dice también que es “lento a la ira”, literalmente, “largo de respiración”, es decir, con la respiración amplio de la paciencia y de la capacidad de soportar. Dios sabe esperar, sus tiempos no son aquellos impacientes de los hombres; Es como un sabio agricultor que sabe esperar, da tiempo a la buena semilla para que crezca, a pesar de la cizaña.

Y por último, el Señor se proclama “grande en el amor y en la fidelidad”. ¡Qué hermosa es esta definición de Dios! Aquí está todo porque Dios es grande y poderoso. Pero esta grandeza y poder se despliegan en el amarnos, nosotros así de pequeños, así de incapaces. La palabra “amor”, aquí utilizada, indica el afecto, la gracia, la bondad. No es un amor de telenovela. Es el amor que da el primer paso, que no depende de los méritos humanos sino de una inmensa gratuidad. Es la solicitud divina que nada la puede detener, ni siquiera el pecado, porque sabe ir más allá del pecado, vencer el mal y perdonarlo.

Una “fidelidad” sin límites: he aquí la última palabra de la revelación de Dios a Moisés. La fidelidad de Dios nunca falla, porque el Señor es el Custodio que, como dice el Salmo, no se duerme sino que nos vigila continuamente para llevarnos a la vida:

«El no dejará que resbale tu pie, dice el Salmo,

¡tu guardián no duerme!

No, no duerme ni dormita

el guardián de Israel.

[…]

El Señor te protegerá de todo mal

y cuidará tu vida.

Él te protegerá en la partida y el regreso,

ahora y para siempre».

Y este Dios misericordioso es fiel en su misericordia. Y Pablo dice algo bello: si tú, delante a Él, no eres fiel, Él permanecerá fiel porque no puede renegarse a sí mismo, la fidelidad en la misericordia es el ser de Dios. Y por esto Dios es totalmente y siempre fiable. Una presencia sólida y estable. Es esta la certeza de nuestra fe. Y entonces, en este Jubileo de la Misericordia, confiemos totalmente en Él, y experimentemos la alegría de ser amados por este “Dios misericordioso y bondadoso, lento a la ira y grande en el amor y en la fidelidad”.

Los obispos de EE.UU. piden el fin de la deportación de familias de indocumentados

En una carta dirigida al secretario de Seguridad Nacional, la USCCB señala que la detención de mujeres y niños es una práctica nociva

La Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. (USCCB, por sus siglas en inglés) ha pedido este martes al Gobierno que suspenda las redadas y la deportación de familias de indocumentados centroamericanos, emprendidas por las autoridades de inmigración estadounidenses en las últimas semanas.
En una carta dirigida al secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, el Comité para las Migraciones de la USCCB y la Catholic Legal Immigration Network (CLINIC) han expresado su “gran preocupación” por la detención e inminente deportación de 121 centroamericanos, principalmente madres con hijos.
La misiva, firmada por el obispo auxiliar de Seattle, monseñor Eusebio Elizondo, y el de Orange, monseñor Kevin W. Vann, recuerda que en el primer fin de semana del año, se detuvo a ese número de inmigrantes indocumentados, sobre todo en Georgia, Texas y Carolina del Norte, con el fin de expulsarlos del país.
“Estas acciones han generado temor entre los inmigrantes y han causado que sus comunidades sientan menos confianza en los agentes del orden público y estén vulnerables a informaciones erróneas, a la explotación y al fraude”, dicen los prelados.
Asimismo, la Conferencia Episcopal señala que dichos ataques “dirigidos a mujeres y a niños inmigrantes –de los que la mayoría salió huyendo de la violencia y la persecución en sus propios países– son inhumanos y un empleo muy inadecuado” de los recursos del Estado.
El escrito destaca que el presidente Barack Obama aseguró en noviembre de 2014 que su Gobierno buscaría la deportación de delincuentes y pandilleros, y no de familias, niños o de madres “que trabajan duramente para mantener a sus hijos”, e indica que esas acciones contrastan con dichas palabras.
“Nos oponemos al traslado de cualquier inmigrante que fuera detenido sin antes constatar que haya recibido unas verdaderas oportunidades para presentar su solicitud de asilo en una audiencia en una corte de inmigración”, manifiestan los obispos, al tiempo que expresan su “seria preocupación” ante la posibilidad de que no se respete el debido proceso.
“Estamos en desacuerdo con la lógica subyacente detrás de esta acción: que la devolución de niños y familias al ambiente peligroso del cual ellos huyeron, serviría de impedimento a otros niños y familias quienes están considerando huir de Centroamérica”, añaden.
Por último, la USCCB exhorta al Gobierno a poner fin a la “práctica nociva de la detención de mujeres y niños” e invita, en cambio, a que, junto al Congreso, apoye “los esfuerzos humanitarios en la región, que ayudarán a eliminar la violencia y a detener aquellas condiciones que fuerzan a las personas a huir de sus hogares”.
 

El Papa propone una jornada de retiro para los organismos de caridad

El Pontificio Consejo Cor Unum  es el encargado de organizar los materiales y difundir la iniciativa

El papa Francisco ha pedido al Pontificio Consejo Cor Unum organizar una Jornada de retiro espiritual que cada organismo de caridad se ha comprometido a realizar durante la Cuaresma, en el contexto del Año Jubilar y que llevará por tema: Caritas Christi urget nos.  De este modo, el dicasterio debe organizar las oraciones, las reflexiones y todo el material útil, y difundirlo a los organismos, que después harán esta jornada de retiro cómo y cuándo crean más oportuno a lo largo de la Cuaresma.

Los materiales para estar jornada se pueden descargar aquí.

Monseñor Giampietro Dal Toso, secretario de Cor Unum, ha explicado algunos detalles en una entrevista en Radio Vaticano. Sobre el sentido de esta iniciativa ha indicado que “en la Iglesia tenemos una innumerable cantidad de instituciones, de grupos, de organismos que trabajan en la caridad y son testigos de la caridad, sirviendo a la persona”. Pero, ha añadido, también somos conscientes de que podemos dar misericordia solo si hemos recibido misericordia: “esta es la clave para entender el sentido de este gran retiro que queremos que se realice en toda la Iglesia a nivel local”. Monseñor Dal Toso ha precisado que “podemos vivir la misericordia, hacer obras de misericordia, gestionar instituciones de misericordia solo si antes hemos recibido la misericordia del Padre”.

Asimismo, ha expresado el deseo del dicasterio de que esta Jornada pueda llegar realmente a la base y se puede celebrar en la base. Por eso, ha explicado, tienen dos canales fundamentales a través de los cuales quieren llegar a alcanzar este objetivo. Uno es el de las Conferencias episcopales y otro las grandes redes internacionales de caridad, como por ejemplo, Caritas Internationalis.

Obama: ‘Imitar la violencia de los tiranos es la mejor manera de convertirse en uno’

En su discurso sobre el estado de la Unión, el más importante del año, el presidente de EE.UU. citó al papa Francisco para referirse a una sociedad sin odio ni discriminación

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha citado al papa Francisco en su último discurso sobre el estado de la Unión, para referirse a una sociedad sin odio ni discriminación. Se ha tratado de la única cita que ha realizado el mandatario en su esperada intervención.
Obama, que también ha pedido a los congresistas que levanten el embargo a Cuba, ha señalado que “necesitamos rechazar cualquier política que ataque a las personas por motivos de raza o religión”. “No es cuestión de ser políticamente correctos. Es cuestión de entender qué es lo que nos hace fuertes”, ha enfatizado.
“El mundo nos respeta no solo por nuestro arsenal; nos respeta por nuestra diversidad y nuestra receptividad y cómo respetamos todas las creencias. Su Santidad, el papa Francisco, se dirigió a ustedes desde este mismo lugar donde yo me encuentro esta noche y dijo que imitar el odio y la violencia de los tiranos y los asesinos es la mejor forma de ocupar su lugar”, ha afirmado el presidente estadounidense, al tiempo que ha reconocido que “cuando los políticos insultan a los musulmanes, cuando se vandaliza una mezquita, o cuando se acosa a un niño, eso no nos hace más seguros”. “Eso no es decir las cosas como son. Sencillamente está mal. Nos debilita ante el resto del mundo. Hace que nuestros objetivos sean más difíciles de alcanzar. Y traiciona a quiénes somos como país”, ha asegurado.
En lugar de presentar, como es habitual, su programa legislativo para este año, Obama ha mirado a las próximas décadas. A tres semanas del inicio de las asambleas electivas (caucus) y de las primarias que decidirán a los candidatos demócrata y republicano para las elecciones de noviembre, ha establecido los términos del debate: desarrollar su programa político con un presidente demócrata o que un republicano desmonte su legado.
Así, ha fijado cuatro prioridades: una economía más equitativa y segura; una tecnología que mantenga al país en la vanguardia de la innovación y permita combatir amenazas como el cambio climático; una política exterior que garantice el liderazgo de Estados Unidos sin ser el policía del mundo; y un estilo de hacer política más amable y menos polarizado.
Salvo que pronuncie un discurso imprevisto este año, el mandatario no volverá a dirigirse a las cámaras del Congreso. Por este motivo, ha intentado persuadir a los estadounidenses de que el país está mejor hoy que en enero de 2009, cuando él llegó a la Casa Blanca en medio de la peor recesión de las últimas décadas y con la nación embarcada en dos guerras.
Al hacer balance sobre el estado de la Unión, Barack Obama ha exhibido las mejoras de la economía y logros como la reforma del sistema sanitario. Y en el terreno diplomático, se ha apuntado el éxito del restablecimiento de las relaciones con Cuba y del acuerdo con Irán.
 

Obispos de México esperan que la captura del Chapo haga disminuir la criminalidad

El conocido criminal mexicano jefe de una organización dedicada al tráfico internacional de drogas fue detenido el pasado viernes

Monseñor José Benjamín Castillo Plascencia, obispo de Celaya, ha afirmado que la recaptura de ‘El Chapo’, el conocido criminal mexicano jefe de una organización dedicada al tráfico internacional de drogas, alimenta la esperanza de que la tasa de criminalidad en el país disminuya. ¡Qué bueno que lo capturaron! Es una persona que tiene deudas con la justicia y tiene que pagarlas –ha afirmado el obispo según las declaraciones recogidas por la agencia Fides–. “Ojalá que disminuya el narcotráfico y la delincuencia, porque hasta ahora, cuando un criminal salía, otro entraba, por lo que algo bueno debe de dejar esta captura”, ha precisado.

De este modo, monseñor Castillo ha manifestado que se debe saber qué se hace con lo que se quita a los criminales por parte del gobierno: “sobre este aspecto hay mucho que no queda claro; algo debe de entregarse a la comunidad, ya que se trata de una fortuna pagada con la sangre de la pobre gente”.

Sobre la detención del Chapo, ha hablado también el obispo de Irapuato, Guanajuato, monseñor José de Jesús Martínez Zepeda, quien ha comentado que la recaptura del conocido narcotraficante no va a levantar la credibilidad del Gobierno Federal y ha acusado a los medios de comunicación de hacer de esto una ‘cortina de humo’ ante otros temas importantes como es el aumento del dólar y la caída del petróleo.

Es necesario dar la justa dimensión que este suceso se merece: “así como criticamos los fracasos y los momentos difíciles tenemos que felicitar el momento de éxito. No se puede negar el éxito que ello representa, sería cerrar los ojos y estar siempre en el aspecto negativo”.

Por su parte, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, aseguró este lunes que “con la detención del narcotraficante Joaquín el Chapo Guzmán se acredita la coordinación de las instituciones gubernamentales a favor de la seguridad y el estado de derecho”. En un vídeo mensaje dirigido a la nación, aseguró que actualmente, 98 de los 122 delincuentes mexicanos más peligrosos, ya no representan una amenaza para la sociedad.

El Chapo Guzmán, el delincuente más buscado por las autoridades mexicanas, fue detenido el pasado viernes en Los Mochis, Sinaloa. El conocido narcotraficante huía de la justicia tras escapar por segunda vez de una cárcel de máxima seguridad, el pasado 11 de julio.

Encuentro en Roma de los directores espirituales de los Seminarios de España

La reunión, organizada de manera conjunta por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE, la Congregación para el Clero y el Pontificio Colegio Español de San José, tendrá lugar del 18 al 23 de enero

La Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (CEE), la Congregación para el Clero y el Pontificio Colegio Español de San José en Roma han organizado de manera conjunta el II Encuentro con los directores espirituales de los Seminarios de España, que tendrá lugar en la Ciudad Eterna del 18 al 23 de enero de 2016.
Según informa la CEE en su página web, la convocatoria tiene varios objetivos: “poner las bases para un mejor conocimiento de la persona humana, espiritual y relacional del candidato”; “promover la sincera confianza y apertura entre director espiritual y seminarista”; y “buscar la unidad de vida para una misión entregada y sincera”.
En función del programa previsto, los participantes llegarán a Roma el próximo domingo y el lunes comenzará el encuentro con una visita a la Congregación para el Clero donde escucharán una ponencia del arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong, secretario para los seminarios, de este dicasterio del Vaticano.
Tras la presentación del curso, tendrá lugar un retiro a cargo de D. Argimiro Martín sobre el tema “Jesús, maestro de la escucha” y la eucaristía de apertura del curso celebrada por el presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades, Mons. Joan-Enric Vives.
Al día siguiente, arrancarán las sesiones con dos charlas del profesor de Antropología Teológica de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, D. Paul O’Callaghan, sobre “El carácter eclesial de la misión del director espiritual. La respuesta del seminarista diocesano” y las “Claves para el diálogo entre el director espiritual y el seminarista”.
También está previsto que los asistentes visiten la basílica de San Pedro, recen en la cripta y participen en la audiencia del papa Francisco que tendrá lugar el miércoles en la plaza de San Pedro. Ese mismo día por la tarde, D. Antero Pascual Rodríguez impartirá un curso titulado “Necesidad educativa para madurar en unidad de vida”.
Además, los participantes abordarán el jueves otros temas como las “Características y debilidades del joven de hoy” o “El proceso espiritual para llegar a la unidad de vida”, unas cuestiones de las que hablará el P. Jesús Manuel García Gutiérrez, SDB.
Antes de la conclusión del encuentro, los directores espirituales de los seminarios de España ahondarán el viernes sobre los temas “Transparencia, confianza, ayuda. El fundamento de la confianza” y “La espiritualidad del clero diocesano secular”, con la ayuda de Mons. Joan Esquerda Bifet. Finalmente, el sábado cruzarán la puerta de la basílica de San Pablo Extramuros para ganar el Jubileo.
 

La acogida de refugiados es un obra de misericordia corporal y espiritual

Este domingo se celebra en todo el mundo la 102º Jornada del Emigrante y del Refugiado

La Cruz de Lampedusa y las ostias realizadas por los detenidos de la cárcel milanesa de Opera son algunas de las particularidades de la misa solemne que se celebrará este domingo, 17 de enero en la basílica de San Pedro, con ocasión de la 102º Jornada Mundial del migrante y de refugiado, sobre el tema Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia. 

El director general de la Fundación Migrantes, monseñor Giancarlo Perego, ha anunciado la presencia de más de 5 mil emigrantes que, después de asistir al ángelus del papa Francisco en la plaza de San Pedro, atravesarán la Puerta Santa, para participar a continuación en la celebración eucarística en la basílica, presidida por el cardenal Antonio Maria Vegliò, presidente del Pontificio Consejo de la Pastoral de los Emigrantes y de los Refugiados.

“Bajo la mirada y la protección de la Cruz de Lampedusa, los emigrantes encomendarán a Dios, rico en misericordia, el camino y los sufrimientos de tantos hermanos y hermanas refugiados que huyen de guerras y desastres ambientales”, ha subrayado monseñor Perego. Esta cruz, está realizada con tablones de madera procedentes de las barcas en las que han viajado los emigrantes, bendecida por el papa Francisco el 9 de abril de 2014. Desde ese día, la cruz ha dado la vuelta a Italia gracias a una “carrera de relevos espiritual”, guiada por voluntarios, que une parroquias, monasterios, cárceles y hospitales.

Durante la rueda de prensa de presentación del evento, que tuvo lugar este martes en Radio Vaticano, monseñor Guerino Di Tora, obispo auxiliar de Roma y presidente de la Conferencia Episcopal para las Migraciones y de la Fundación Migrantes, subrayó el contexto de “misericordia” en el que se celebra la Jornada Mundial del Refugiado. El presidente de la Conferencia Episcopal para las Migraciones también habló de la necesidad de un “correcta información” que prevenga “miedos y especulaciones injustificadas” sobre los inmigrantes.

Beato Pedro Donders – 14 de enero

«Este gran apóstol de los leprosos ratifica la grandeza de una vocación que llevó al extremo, como fiel discípulo de Cristo. Nada le detuvo en su misión ejercida en la Guayana Holandesa, ni siquiera su estado de salud y avanzada edad»

Si toda vida santa lleva consigo dosis inconmensurables de magnanimidad, algunas, como la de Pedro Donders, parecen superar lo imaginable por las circunstancias en las que discurrieron y la fortaleza que mostraron en todo instante, sosteniendo las bridas de una fe que les hizo acreedoras por derecho propio de la promesa de Cristo: «El que cree en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún» (Jn 14, 12).
Este apóstol de los leprosos, de los indios, de los cimarrones, y de otros pueblos nació el 27 de octubre de 1809 en la aldea de Heikant, cerca de Tilburg en el Brabante holandés. Antes de su nacimiento, su padre, que había contraído matrimonio en terceras nupcias, había perdido dos hijos. Una hermana de Pedro falleció a la edad de 14 años y otro hermano nació inválido. El futuro beato sobrevivió, pero tuvo una frágil salud toda la vida. A los 6 años, perdió a su madre. Su familia era muy pobre y a los 12 años tuvo que ponerse a trabajar para ayudarla. Al tiempo que crecía en medio de la penuria, se acrecentaba su anhelo de ser sacerdote. Sus gestos evidenciaban una gran vocación; pronto se convirtió en un aliado del párroco quién lo nombró catequista. Al menos por una vez, su delicada salud le ayudó a cumplir su sueño, ya que aquélla le impidió realizar el Servicio Militar, dejándole el campo libre para el sacerdocio.
Fue una vocación tardía y algunos rasgos de su torpeza, surgidos en el día a día, suscitaban burlas entre los seminaristas. Sin embargo, su afabilidad y humildad pronto fue advertida por ellos y lo acogieron con afecto y respeto. Cuando tenía 29 años, el rector del Seminario, que veía en él inclinación a las misiones, le animó a seguir la vida religiosa. El camino fue arduo en verdad. Cerradas las puertas de los seminarios de su país por orden del rey, acudió a los jesuitas, a los franciscanos y a los redentoristas belgas de Sint Truiden. Ninguno lo admitió, ni siquiera éstos últimos. En su contra alegaban sus pocas luces o la edad. Sin embargo, tres décadas más tarde se convirtió en redentorista.
El 15 de junio de 1841 fue ordenado sacerdote. Y conoció el trabajo de los redentoristas holandeses en Tilburg, su pueblo natal. No tenía duda: ese era su camino. Partió a misiones en 1842. Llegó a Paramaribo (Surinam, Guayana Holandesa), en una larga travesía de casi cuatro meses, que estuvo plagada de dificultades, aunque no mayores que las que halló en su destino. Desde el primer día dedicó su vida a rescatar de sus muchas miserias y bajos instintos (prostitución, pobreza, promiscuidad, alcoholismo, etc.), a personas de toda clase y condición, blancos y negros, colonos y esclavos, así como atender a muchos leprosos en medio de un clima tropical de gran dureza.
Para combatir tanta inmoralidad e indiferencia tuvo dos pilares: la oración y la recepción de la Eucaristía, junto a un denodado esfuerzo personal. En él se incluye el aprendizaje de los idiomas nativos con objeto de transmitir la fe a los indios de Surinam. Sería también apóstol de los leprosos de Batavia durante 27 años. «Era la destrucción más grande en cuerpos vivos humanos que jamás yo he visto», hizo notar el médico van Hasselaar. Al beato le«parecía más una pocilga que una morada humana». Acondicionó el lugar con suelo de madera y camas en las chozas, y trató de devolver la dignidad a todos. Fueron años de mucho sufrimiento entre los esclavos negros: «El trabajo entre los negros cimarrones no va bien. También la adversidad y la cruz vienen de Dios, y nada se realiza sin la cruz», escribiría.
Con 74 años se retiró en Paramaribo, donde vivió años felices. Sus hermanos bromeaban sobre su avanzada edad al ingresar en la Congregación: «cada día me doy más cuenta de cuán grande es la felicidad de la vocación en esta Congregación y en convivencia con los hermanos». A los ocho meses fue trasladado a Coronie, siendo intervenido del riñón varias veces en los dos años que pasó allí. A los 77 años tuvo que regresar a Batavia por enfermedad del capellán. Otro año de trabajo con los leprosos, indios y negros, sanando cuerpos y almas, enterrando, confesando, predicando y enseñando con pedagógica creatividad; utilizaba dibujos, láminas y otros recursos. Ese fue su acontecer, sin tener en cuenta edad ni estado de salud, hasta que el Padre le llamo junto a sí el 14 de enero de 1887. Dos días antes, agravada su nefritis, para la que no se le suministró medicamentos, pidió al P. Bekkers: «ten aún un poco de paciencia. Moriré el viernes a las tres». Y así sucedió. Dejó este mundo tras una larga vida de oración continua, de incesante trabajo y mucho sufrimiento, rodeado de los abandonados a los que se entregó en una acción física y espiritual imponente. Fue beatificado por Juan Pablo II el 23 de mayo de 1982
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ZENIT Staff

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