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Jornada Mundial de los Enfermos de Lepra: contra la enfermedad y a favor de la reinserción social

El Vaticano acogerá dos jornadas de estudio, los días 11 y 12 de junio, sobre esta enfermedad

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El arzobispo Zygmunt Zimowski, presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, ha escrito un mensaje con motivo de la LXIII Jornada Mundial de los Enfermos de Lepra cuyo lema este año es “Vivir es ayudar a vivir”.
El prelado indica que “esta Jornada constituye para todos una nueva ocasión para proseguir la lucha contra esta terrible infección y para acabar con el ostracismo al que a menudo se ven condenadas las personas que llevan sus signos inconfundibles”. Se trata de una marginación –explica– vinculada con un sentimiento natural de defensa propia ante una enfermedad que en épocas pasadas era incurable y a un miedo ‘ancestral’ que, sin embargo, en nuestros días no tiene razones para existir ya que la lepra puede curarse y los que se han curado pueden volver a vivir.
De este modo, el prelado informa de que el dicasterio vaticano, haciendo suyo el compromiso de la Iglesia en favor del cuidado de los enfermos de lepra y de la ayuda a los que se han curado, además de para incrementar la sensibilidad de las personas de buena voluntad, ha organizado dos jornadas de estudio que se celebrarán el  11 y 12 de junio en el Vaticano. El evento se organiza en colaboración con la Fundación Sasakawa y con la Fundación Raoul Follereau.
Así, los participantes podrán asistir a la misa presidida por el papa Francisco en la Plaza de San Pedro el domingo 12 de junio, con motivo del Jubileo de los Enfermos y las Personas Discapacitadas.
Monseñor Zimowski concluye su mensaje asegurando que “tenemos que comprometernos a dar un nuevo impulso a la lucha contra esa enfermedad, ampliando las actividades de información y prevención”, pero, sobre todo, “favoreciendo como gesto de verdadera compasión, la reinserción social y laboral de los que se han curado y que, a pesar de llevar impresas las huellas de esa enfermedad en el cuerpo, mantienen intacta su dignidad de personas”.

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ZENIT Staff

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