Mons. Ulises Gutiérrez, Arzobispo de Ciudad Bolívar en Venezuela. Foto: Archivo.

“Estamos muy lejos de lograr erradicar el virus por medio de la vacuna”. Entrevista al obispo de Bolívar en Venezuela sobre la situación actual del país

«Yo diría que tenemos que cambiar totalmente nuestros esquemas y, como nos dice el Papa Francisco, pues hay que salir del templo a la periferia y trabajar en base a una iglesia en salida.»

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Por: Ana Paula Morales

(ZENIT News Agency, 02.07.2021).- La situación actual en Venezuela sigue haciendo referencia a la crisis política, económica y social que inició con la presidencia de Hugo Chávez y que continúa con Nicolás Maduro. Se trata de una crisis marcada por la hiperinflación, el incremento de la pobreza,​ la reaparición de enfermedades erradicadas, la delincuencia y el aumento de la mortalidad, lo que trae consigo la emigración masiva de venezolanos.

En el año 2010 Chávez declaró una «guerra económica» motivada por la creciente escasez en Venezuela.​ La crisis se intensificó bajo el gobierno de Nicolás Maduro y empeoró como resultado de la caída de los precios del petróleo a inicios de 2015,​ debido a la baja en la producción de petróleo en Venezuela por falta de mantenimiento e inversión. El petróleo es la principal industria en Venezuela.

El 23 de enero de 2019 Juan Guaidó se declaró presidente interino de Venezuela. Varios países le reconocieron rápidamente, por ejemplo España, Colombia, Francia y Estados Unidos. Desde entonces esa situación ha creado en todo el país una serie de confrontaciones entre ambos bandos (el de Maduro y el de Guaidó) lo que ha intensificado aún más la crisis en Venezuela. En todo este contexto hemos entrevistado a Mons. Ulises Gutiérrez, Arzobispo de Ciudad Bolívar en Venezuela.

Pregunta: Se reconoce que la situación en Venezuela es crítica y lamentable. Entonces, ¿Cómo los ciudadanos en Venezuela afrontan la situación desde que inicio  la pandemia por Covid-19?

Respuesta.- Yo diría que el venezolano de a pie lo ha asumido con mucha paciencia. La situación más preocupante del venezolano es buscar los alimentos, y en el día a día es donde se va consiguiendo la alimentación. Recordemos, pues, que el ingreso económico del venezolano ha decaído, ha bajado enormemente, pues un sueldo mínimo está por el orden de entre 2 y 3 dólares mensuales, “una miseria”. Aunque hay quienes pueden recibir ingresos de pequeñas remesas de los emigrantes.

Venezuela tiene cinco millones y medio de inmigrantes que de alguna manera envían a sus familiares los recursos para el mantenimiento. Otros, supongo, que de los pequeños ahorros que hayan podido tener, otros que se han dedicado a vender sus cosas y bueno, van teniendo su pequeño ingreso.

El trabajo más fuerte del común de los venezolanos es conseguir los alimentos. Hay una escasez enorme, muy grande. Han proliferado los pequeños comerciantes de productos importados pero a precios muy altos.

La economía venezolana está dolarizada, prácticamente al 100%, pues todos los productos están marcados en dólares. Tú puedes pagar en bolívares, si es que consigues bolívares por medios electrónicos, porque efectivo en bolívares no hay. Prácticamente es casi nulo.

En resumen, la economía esta dolarizara. En este momento el dólar está sobre los 3 millones 200 mil bolívares. Es demasiado alto para para el común del venezolano. Así está la economía y así más o menos afronta el venezolano la situación: recluidos, además, en la casa en las tardes por la situación del Covid-19.

Pregunta: ¿Cómo ha afectado y cómo ha sido la gestión de la iglesia católica en Venezuela desde que inicio la pandemia por Covid-19?

Respuesta.- En primer lugar, la iglesia al igual que toda Venezuela se ha visto afectada durante un largo tiempo. Hace un año los templos estuvieron cerrados y la asistencia prácticamente a la comunidad se hacía por las redes sociales. La Eucaristía se transmitía a diario, aunque todavía se transmite en algunos sitios.

Después, desde el mes de octubre de 2020, de forma muy, muy tímida, se comenzaron a abrir los templos, manteniendo las medidas de bioseguridad y con respecto a la asistencia, aunque ha aumentado un poco, no ha llegado ni a la mitad de lo que normalmente puede ser la asistencia de fieles, tanto a la Eucaristía dominicales como las celebraciones diarias y demás.

Nos hemos visto afectado, sobre todo en el servicio pastoral, porque es muy difícil la visita domiciliaria y mantener las reuniones de grupo de apostolado. Esto ha sido prácticamente nulo. No, no se ha podido hacer. Y bueno, se nota sin duda ninguna que recuperar la asistencia y la cercanía de la comunidad a la Iglesia, a los templos, pueda ser una tarea bastante difícil.

Yo diría que tenemos que cambiar totalmente nuestros esquemas y, como nos dice el Papa Francisco, pues hay que salir del templo a la periferia y trabajar en base a una iglesia en salida.

Pregunta.- En diversos países de Latinoamérica se comenzó a poner la vacuna por Covid-19 ¿Usted Mons. Ulises ya fue vacunado? ¿Cómo es la situación de las vacunas para erradicar el virus en Venezuela?

Respuesta.- El tema de las vacunas es un tema muy álgido aquí en Venezuela. Al principio se politizó el ingreso de las vacunas al país. El régimen no tiene recursos suficientes para asumir la compra de vacunas. El dinero está represado por las medidas de Estados Unidos y, quien tiene acceso, es el gobierno de oposición, que no tiene poder ejecutivo dentro del país.

Gracias a la mediación de la Iglesia, en gran parte se logró que se abrieran las posibilidades de compra de medicamentos y que algunos recursos se utilizaran para eso. Ya gracias a Dios ha habido un ingreso de vacunas. Poco a poco se está vacunando a la población, muy lentamente.

En principio el ingreso fue de vacunas rusas, una cantidad pequeña, para una población tan grande y después la vacuna china. Son las dos vacunas que hasta ahora se han ido utilizando en el servicio de vacunación para la población.

En este momento, tenemos en tela de juicio el ingreso de la vacuna cubana, que hasta donde sabemos no tiene la todas las medidas de seguridad y demás como vacuna. Se habla de un placebo, pero es la vacuna que se quiere utilizar y que está en el tapete.

En resumen, esta es la situación del tema vacunas en Venezuela. La población se ha ido vacunando poco a poco, con prioridad las personas mayores, y se calcula que será para finales del año que viene cuando habrá una población más o menos numerosa vacunada.

Personalmente, yo sí fui vacunado con la vacuna rusa, las dos dosis por el tema de edad y demás, pero la gran mayoría no se ha vacunado. Del plano de los sacerdotes de la Arquidiócesis apenas creo que 8 o 9 han recibido la vacuna. El resto está todavía en espera de ser llamados para recibir la vacuna, o en espera que logremos que se les vacune como grupo.

En realidad, estamos muy lejos de lograr erradicar el virus por medio de la vacuna. El tema de la vacunación o de la inmunidad de rebaño estamos muy lejos de alcanzarlo. Dios quiera que de verdad logremos esto al corto plazo.

Pregunta: En términos generales, en la actualidad, ¿cómo es la calidad de vida que tienen los venezolanos? ¿A qué situaciones se deben enfrentar todos los días?

Respuesta: La calidad de vida ya te puedes imaginar… una alimentación en base a harinas con pocas proteínas, va a provocar dificultades enormes al corto-mediano plazo. En el venezolano, la situación de los niños de edades entre 0 y 5 años es muy, muy grave, muy delicada, porque no están recibiendo la alimentación adecuada para para su crecimiento.

¿A qué situaciones se van a enfrentar? Bueno, una situación muy difícil. Se calcula que la estatura va a mermar con relación al promedio hasta ahora, o hasta hace unos años. Tenemos unos programas de atención a niños de 0 a 5 años a través de Cáritas en distintas parroquias. Lo teníamos en cuatro parroquias. A partir de hace poco más de un mes, se están incorporando otras cuatro parroquias; y así, poco a poco vamos creciendo.

Lo mismo que a través de Cáritas Parroquial, que ya más del 90% de las parroquias ya la tienen constituida. Es el camino que hemos afrontado para llegar a atender a tantos niños. Son miles y miles los que pasan por nuestras Cáritas para poder tener acceso a la alimentación.

Este es un programa bellísimo, el de la alimentación de los niños entre 0 y 5 años. La atención a los bebés, también a las madres. Y ya, desde hace un tiempo para acá, desde el embarazo, se está atendiendo a las madres precisamente pensando en el futuro de esos niños.

La alimentación del venezolano es en base a harinas, porque de verdad que se está consumiendo mucha pasta y arepa. Esto ha sido lo de cada día para poder llenar el estómago. Son también muchos los que uno ve deambulando o buscando en los desperdicios la alimentación.

Da dolor ver todo esto. Esto nos ha obligado a cada día implantar más y más lo que hemos ido llamando la olla solidaria, que no es más que preparar alimento para un grupo grande de personas: 250 personas (que igual no llegamos a todas las necesidades de la población).

Entonces bueno, algo vamos haciendo, y poco a poco son más y más los voluntarios que se incorporan tanto para traer y conseguir alimento no perecedero y vegetales para preparar los alimentos para la comunidad, los ancianos y los niños, que son las personas más vulnerables.

Pregunta: ¿Qué hace la iglesia católica en Venezuela para promover la paz en los ciudadanos pese a la situación de escasez que según las noticias globales se vive en el país?

Respuesta.- La paz es un tema que es el día a día de la predicación en la iglesia. Desde todos los ángulos y desde todas las facetas se viene construyendo la paz, el encuentro del ciudadano, el tratar por todos los medios de que se crezca en ese sentido: como cristiano, como ciudadano y como persona.

El tema de la violencia es también muy frecuente en el país. Esa violencia generada por la escasez y por qué ha sido alimentada desde alguna manera desde el régimen. Hace unos años, doce años, poco más o menos, a los grupos violentos y grupos organizados se le armó, se les dio armas de fuego… prácticamente armas de guerra; y hoy vemos grupos armados que compiten con los cuerpos de seguridad. Hay sectores donde no puede entrar ningún cuerpo de seguridad.

Es de dominio absoluto las barriadas enteras de los cerros de Caracas, en donde son los jefes de bandas los que mandan allí. Aquí se les llama “pranes”. Aunque el nombre es lo de menos. Lo realmente importante es que tenemos que ser instrumentos de paz y constructores de la paz. Y la Iglesia lo ha asumido con valentía; ese es el llamado continuo de la Iglesia como jerarquía, los obispos en sus comunicados, en su exhortación, pero sobre todo en la predicación diaria, en los templos y a través de las redes.

Cuando se habla de escasez realmente es porque faltan los productos en los anaqueles de los de los supermercados dado que el aparato productivo fue destruido; la gran mayoría de los productos son importados. Uno ve por dondequiera: aquí en Bolívar que estamos en frontera con Brasil, vemos productos brasileros, pero luego por los Andes, que es el occidente del país, son productos colombianos.

La economía está en base a la importación de productos. La escasez es sobre todo de los productos agrícolas. ¿Por qué? Bueno, porque a los agricultores les falta posibilidades de sembrar, no tienen la semilla, no tienen los abonos. El transporte de los alimentos también se hace difícil porque la gasolina está muy escasa. El gasoleo, es también escaso. Los productores o no tienen para mover su maquinaria o para transportar.

Aparte de esto, también vemos cómo muchos productos que son trasladados en camiones y por las carreteras sobreabundan las alcabalas o los retenes por parte de cuerpos policiales,  lo cual uno sabe que no es para seguridad o dar seguridad; porque más bien es todo lo contrario: es para ellos adquirir algún producto, que se lo dan los transportistas, o por las buenas o por las malas, porque las amenazas también se hacen frecuente: “Si no me das esto, pues te decomiso todo”. En carreteras de 200 o 300 kilómetros se ven entre 20 a 30 alcabalas. Es muy común.

Pregunta: En su opinión, Mons. Ulises ¿Qué acciones puede tomar la iglesia venezolana ante la situación actual del país?

Respuesta.- Este es un tema sumamente difícil. La Iglesia ha intentado ser de alguna manera mediadora, las exhortaciones y emanadas del episcopado, pues es un llamado continuo al diálogo, a encontrarse, a construir la paz y a salir de esta situación.

Se continúa con la predicación de la Iglesia. Creo que estamos llamados a acciones más fuertes y contundentes; no solamente en el aspecto de las exhortaciones, que ya de alguna manera no sé si estará agotado el tema, pero sobreabunda. Es también desde el púlpito, desde los templos, desde los medios de comunicación que debemos hacer el llamado al diálogo y que hay que sentarse. No hay otro camino.

Pensar en una solución para el país que venga de fuera es imposible. Y una invasión, como se soñó en algún momento en algunos sectores del país, pues también ese es otro tema que no conviene. Además, yo creo que las circunstancias no lo van a permitir por ningún motivo.

Aquí la única salida es democrática, es dialogante, es que nos sentemos y debemos ser de alguna manera instrumentos de diálogo para todos. Otras acciones que debemos tomar o continuar, es asumir con fuerza la acción social, la atención al más necesitado.

Y esto es una tarea que la estamos haciendo, pero sin duda alguna, es mucho más lo que podremos lograr si nos proponemos y logramos que en general, el venezolano y el católico también sienta esto como una tarea propia, como parte de su condición de cristianos.

Pregunta.- ¿Qué ayudas necesita la Iglesia Católica en venezuela para mejorar su gestión y contribuir con todos los ciudadanos que acuden a ella en forma de refugio espiritual?

Respuesta: Toda ayuda que nos pueda llegar, bendito sea Dios, la recibimos con el corazón abierto. Hasta ahora han sido las ayudas económicas internacionales las que nos han empujado, pues, sobre todo a través de Cáritas Nacional, es que tenemos todos esos programas sociales que hemos logrado.

En la parte de comida, medicinas, en la atención y también algunos programas de red social y de formación de ciudadano. Todo esto, es la tarea que estamos haciendo. Gracias a la ayuda internacional. Hasta ahora Cáritas y, desde que comenzó esta situación, las Cáritas Nacional, pues con poca actividad, porque el país en general no requería de tanta atención social.

Pero a raíz de todos estos problemas que han provocado estos más de veinte años que llevamos con el régimen socialista, cada día se hace más necesaria la acción social. Entonces, bienvenida toda ayuda que nos pueda llegar desde las Conferencias Episcopales de Italia, España, Estados Unidos, e instituciones como la como la Unión Europea que también ha sido un factor determinante en Cáritas. Y también de nuestros hermanos latinoamericanos.

También se ha ido recibiendo en las fronteras, donde se da el paso de tantos venezolanos emigrantes. En la iglesia de Cúcuta se ha evocado, y también del norte de Brasil. Igual todo el Boavista y las comunidades fronterizas se han notado su ayuda grandemente, ese apoyo moral y material.

A nivel de iglesia local estamos soñando con potenciar los medios de comunicación para poder llegar a mucha más gente. Queremos montar una emisora con gran alcance de FM para que llegue a muchas comunidades. Este es un sueño que nos ha ido costando mucho. Hemos ido preparando algunas personas, laicos o algún sacerdote para asumir esta responsabilidad, pero todavía no lo hemos alcanzado. No hemos logrado los recursos para para montar esto. Pero bueno, están por llegar y Dios nos va a bendecir.

Pregunta: ¿Existe un plan de gestión y reestructuración en la iglesia católica de Venezuela  para cuando acabe la pandemia mundial por covid-19?

Respuesta: Esta es la pregunta difícil, porque el gestionar el futuro no es tan fácil. Hay por supuesto, a nivel de Iglesia nacional de Venezuela, la Conferencia Episcopal que está en vías de reestructuración, sobre todo toda la organización eclesial, para acomodarse a la nueva forma que la Iglesia nos está pidiendo.

A nivel de las Arquidiócesis y diócesis sin duda alguna esto también llegará. Decir que tenemos ya un plan post Covid-19, no es fácil. Lo que sí sabemos es que la vida de la Iglesia, como la de muchas instituciones y en general de la población, va a ser muy distinta a lo que se llevaba hasta ahora. Esto nos obliga a tomar medidas de gestión y de formación a futuro.

En el Seminario Mayor, ya de alguna manera vamos encaminando en este sentido pues las nuevas generaciones sacerdotales tienen que tener otra mentalidad y otra forma de concebir la vida y la evangelización. Creo que de alguna manera retomamos el Evangelio y en esa forma de vivir la fe que en las primeras comunidades cristianas se daba de alguna manera, vamos a tener que asumirla porque, es el camino.

El camino lo está marcando el Papa Francisco cuando nos habla de una Iglesia en salida, cuando nos habla de que hay que ir a las periferias, que tenemos que salir de nuestros templos.

Bueno, por ahí va la idea y creo que hacia allí tenemos que ir avanzando. El post Covid-19 nos obliga mucho más a utilizar los medios de comunicación y a formar nuestros laicos y a nuestro grupo de apostolado en esa línea.

Bueno, darte las gracias, Ana Paula y ZENIT por esta oportunidad. Decirle a toda la comunidad que nosotros, de verdad, a pesar de tantos años ya que llevamos con esta crisis, los necesitamos a ustedes y agradecerle a toda esa iglesia latinoamericana su preocupación por nosotros.

Oren por nosotros. Y como decía un día en una entrevista, no se olviden de nosotros. Aquí estamos y luchando fuerte, porque la batalla que es salir de esta crisis, la vamos a lograr. ¡Dios los bendiga a todos!

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Ana Paula Morales

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