Carmelitas construyendo su nuevo monasterio. Foto: Karmel sv. Josefa

La historia real y actual de las carmelitas descalzas que manejan un tractor y construyen un monasterio

Tras obtener una dispensa de la clausura papal para toda la duración del proyecto, a partir de 2018 -para ahorrar dinero- empezamos a acudir a Drasty para realizar los primeros trabajos. Al principio estábamos solas, pero luego San José, a quien siempre nos hemos encomendado todos los días, comenzó a enviarnos muchos ayudantes generosos.

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Por: Sor Marie, OCD

 

(ZENIT Noticias / Drasty, República Checa 04.04.2023).- «Vivo es el Dios a cuyo servicio estamos»: estas palabras del profeta Elías, el gran inspirador de la Orden Carmelita (OC), han sido meditadas a menudo por muchos de nosotros. Sin embargo, el periodo de la construcción y del traslado del nuevo monasterio nos ha dado la oportunidad de experimentar su validez de una forma increíble. Usando las palabras del Papa Francisco, Dios nos ha llamado en la «periferia» donde, paradójicamente, estamos mucho más cerca de la gente que en el centro de la metrópoli. Cada día podemos percibir cómo Dios trabaja por nosotras y cómo, en un lugar que parecía «olvidado por todos», podemos testimoniar la vida contemplativa y también invitar a la plenitud de la vida. Ahora quisiera presentaros nuestra historia, a menudo «aventurera», que estamos escribiendo todavía…

Quiénes somos

Somos una comunidad contemplativa de carmelitas descalzas, que vive en régimen de clausura papal; nuestra misión es la oración y la renuncia por las intenciones de la Iglesia y para la salvación de todos los hombres. Nuestra comunidad, el Carmelo de San José en Praga (República Checa), fue fundada en el siglo XVII por la Sierva de Dios Madre María Elegida de Jesús, originaria de Terni y fundadora de los monasterios de Viena, Graz y Praga.

El camino hacia la «periferia»

En el 2005 decidimos buscar un lugar más apto para vivir: de hecho, en nuestro monasterio cerca del Castillo de Praga disponíamos solo de un jardín muy pequeño, ya que el edificio no había sido originalmente concebido para el claustro; además, en esa zona el ruido aumentaba constantemente. En 2018 adquirimos una vieja granja en Drasty, un pueblo cerca de Praga, donde nos mudamos a inicios de 2020 y cedimos nuestro monasterio de Praga a nuestros hermanos, los carmelitas descalzos. Así inició la realización de un nuevo centro espiritual en Drasty, que servirá en parte a nosotras como monasterio y en parte estará abierto al público.

Se inicia en Drasty

El área de la granja, que había sido confiscada a la Iglesia durante el régimen comunista, fue devuelta solamente 25 años después de la «revolución de terciopelo». Se estaba cayendo a pedazos y muchos pensaron que nunca podría ser restaurado. Era como si alguien hubiera decidido transformar lo que había sido una empresa agrícola en un único gran vertedero, sobre el que luego creció vegetación espontánea. Tras obtener una dispensa de la clausura papal para toda la duración del proyecto, a partir de 2018 -para ahorrar dinero- empezamos a acudir a Drasty para realizar los primeros trabajos. Al principio estábamos solas, pero luego San José, a quien siempre nos hemos encomendado todos los días, comenzó a enviarnos muchos ayudantes generosos.

Años de intenso trabajo

Después de años en un entorno muy cerrado, hemos retomado el trabajo al aire libre con mucha ilusión. Mirando hacia atrás, reconocemos cómo Dios nos ha fortalecido milagrosamente. En los primeros meses, nuestra principal actividad fue la recogida de residuos y su carga en contenedores. Luego vino la eliminación de malas hierbas y malezas leñosas: las desbrozadoras y las motosierras eran equipos esenciales. Durante ese tiempo, algunas hermanas incluso aprendieron a conducir un tractor o una excavadora Bobcat.

Traslado a Praga

Durante la mudanza tratamos de hacer todo lo posible por nosotros mismas y con la ayuda de voluntarios. Y nuevamente hubo una intervención importante del Señor: después de todo los trabajos preparatorios, logramos mudarnos a Drasty en cuarenta días (un número muy simbólico para nosotras), con la ayuda de Dios y de personas generosas. Se necesitaron profesionales sólo una vez y sólo para algunos muebles voluminosos. Fueron días de un gran y agotador esfuerzo, que sin embargo nos unió y nos enriqueció.

Transformaciones

La granja sigue cambiando bajo nuestros ojos. Después de la intervención de una empresa de construcción, por ejemplo, la ruinosa «Casa del Granjero» ha vuelto a ser un monumento cultural… Lo que ahora se llama «Casa de la Visitación» debería acoger a los huéspedes en un futuro: nos consentirá ofrecer estancias a particulares, familias y grupos, tanto para el descanso como para diversos programas espirituales. Por el momento vivimos allí las monjas, al menos hasta que se completen las estructuras indispensables del nuevo monasterio.

La construcción del monasterio

Después de una larga búsqueda para la selección de una empresa constructora, la construcción del monasterio comenzó en el otoño de 2021. El edificio constará del antiguo granero y tres alas nuevas, incluida una capilla dedicada a Santa Teresa a la que también podrá acceder el público. A finales de 2022, se completó la construcción preliminar de todo el cuadrilátero; ahora los trabajos se concentran en los interiores, incluso si no tenemos los fondos para terminarlos. Para obtener más información, consulte nuestra página web: https://karmeldrasty.eu/es/

La vida en Drasty

Drasty se ha convertido en nuestra casa, el lugar donde podemos vivir de una forma mucho más natural, en contacto con la naturaleza y en una nueva intimidad con Dios Creador, cuya ayuda y protección hemos experimentado casi «tangiblemente». Cuando el monasterio esté terminado, el ambiente será aún más propicio para la oración conduciendo a la plenitud de vida con Dios, pero ya sentimos fuertemente su presencia, y también muchos otros… Personas de todos los orígenes que ya vienen a nosotras, usando el poco espacio que podemos ofrecerles por el momento, muchas veces nos hablan de la paz y la alegría que experimentan en este lugar. Por lo tanto, esperamos que algún día Drasty pueda irradiar vida a todo el aire circundante.

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Redacción Zenit

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