(ZENIT Noticias / Bogotá, 23.07.2026).- El presidente electo de Colombia ha elegido una figura singular para dirigir una de las instituciones más importantes del país en materia de movilidad social: un fraile dominico con formación en filosofía, teología, administración universitaria y negocios internacionales.
El presidente electo, Abelardo de la Espriella, anunció el 21 de julio que Ricardo Torres Castro, miembro de la Orden de Predicadores, asumirá la dirección del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) cuando la nueva administración inicie sus funciones el 7 de agosto.
Este nombramiento coloca a un religioso católico al frente de una institución pública con una amplia presencia en toda Colombia y una misión que trasciende las aulas. El SENA ofrece capacitación técnica y tecnológica gratuita, apoya el emprendimiento y conecta a los trabajadores con oportunidades de empleo. Sus programas benefician a millones de personas cada año.
De la Espriella afirmó que el mandato de Torres Castro será reconstruir la confianza entre los empleadores, modernizar la infraestructura física y tecnológica del SENA, fortalecer su internacionalización y recuperar el papel de la institución como aliada de la productividad, la innovación y la movilidad social.
El nombramiento del nuevo director también refleja la intención del gobierno entrante de elevar el estatus de la educación técnica y tecnológica, que, según De la Espriella, ya no debe considerarse una alternativa secundaria a los estudios universitarios.
Para Torres Castro, el desafío es aún mayor. Según la presentación de sus planes por parte del gobierno, el SENA debe evolucionar de una institución asociada principalmente a cursos de formación a un instrumento central para cerrar las brechas sociales y conectar la educación de manera más efectiva con la sociedad.
Esta agenda pone especial énfasis en la relación entre educación y empleo. El nuevo director quiere reconstruir la confianza entre el SENA y el sector productivo, mejorar la calidad y el alcance de los programas de formación y garantizar que los estudiantes estén mejor preparados para obtener un trabajo bien remunerado.
Su trayectoria es inusualmente amplia para la dirección de un sistema nacional de formación profesional. Nacido en Tunja, departamento de Boyacá, Torres Castro es licenciado en filosofía con énfasis en pensamiento político y económico, licenciado en teología por la Pontificia Universidad Bolivariana, máster en administración y máster en negocios internacionales y marketing estratégico por la Universidad de Barcelona. Actualmente cursa un doctorado en administración en la Universidad de Medellín.
Entre 2017 y 2023, fue rector del campus de Medellín de la Universidad Santo Tomás. También ha trabajado como decano, profesor, investigador, administrador universitario y asesor del sector público. Su experiencia incluye su labor como asesor de la Dirección General del Centro Nacional de Memoria Histórica y su trabajo en el ámbito social y de derechos humanos en regiones como Catatumbo.
Asimismo, ha ocupado altos cargos administrativos en la Universidad Santo Tomás y fue director nacional de proyectos especiales. Entre sus reconocimientos públicos destaca el rango de Comendador del Congreso de la República.
La transición de la educación superior católica a una importante institución pública atraerá inevitablemente la atención. Sin embargo, la importancia del nombramiento radica menos en que Torres Castro sea religioso que en el perfil particular que aporta al cargo: un académico y administrador cuya formación combina teología y filosofía con gestión, negocios internacionales y liderazgo institucional.
Esta combinación puede resultar crucial en una institución que enfrenta un desafío simultáneamente educativo, económico y social. La SENA debe capacitar a los trabajadores para una economía cambiante, sin dejar de ser accesible a quienes suelen tener menos oportunidades de acceder a la educación superior. Debe responder a las necesidades de los empleadores sin reducir la educación a una función puramente comercial. Y debe ampliar las oportunidades sin que esta expansión se produzca a expensas de la calidad.
La visión declarada de Torres Castro parece buscar precisamente ese equilibrio. Según los planes de su administración, la institución debe entenderse como parte de una relación más amplia entre el Estado y el sector productivo, con una formación más estrechamente vinculada al empleo, la innovación y el emprendimiento.
El nombramiento se anunció junto con otras dos importantes decisiones gubernamentales: el empresario Mauricio Tobón fue nombrado embajador de Colombia en México, mientras que el geólogo David Santiago Tamayo fue designado para dirigir la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos de Desastres a partir del 7 de agosto.
Pero la elección de un fraile dominico para dirigir el SENA es el nombramiento que probablemente genere mayor curiosidad. En un país donde los debates sobre educación y políticas públicas suelen tener un marcado carácter ideológico, la llegada de Torres Castro sitúa a una figura formada en la tradición intelectual católica en el centro de un proyecto nacional enfocado en el desarrollo de habilidades, el empleo y el progreso social.
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