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La visita del cardenal Bertone a Cuba no será política, sino eclesial

Aclaración del purpurado cuando Castro anuncia su dimisión

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 19 febrero 2008 (ZENIT.org).- El cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de Benedicto XVI, ha aclarado que su próxima visita a Cuba no tiene carácter político sino eclesial.

Por casualidad, en el día en el que el diario oficial «Gramma», Fidel Castro anunciaba que no aspirará ni aceptará el cargo de presidente del Consejo de Estado y de comandante en Jefe, por motivos de edad y de salud, el colaborador más cercano del Papa aclaraba en una entrevista al diario italiano «Avvenire» los motivos de su viaje pastoral.

Según el programa anunciado este lunes, el purpurado italiano visitará Cuba del 21 al 26 de febrero para celebrar el décimo aniversario del viaje apostólico de Juan Pablo II a la isla caribeña.

En la entrevista, el cardenal Bertone constata la gran atención que suscita este viaje, «sobre todo por parte de los medios de comunicación», y confiesa «que he quedado algo sorprendido» por este motivo, pues es natural que el secretario de Estado vaya “en misión” a los diferentes países del mundo».

«No concibo mi actividad en clave geopolítica, sin eclesial –aclara–. Y este viaje no es una excepción, como no lo será el que poco después realizaré a Armenia y Azerbaiyán».

«En Cuba voy sobre todo a visitar a la Iglesia local que, a pesar de las conocidas dificultades, goza de una gran vitalidad», anuncia. «Obviamente la visita se desarrolla por una invitación, particularmente cálida, de las autoridades civiles, además de la conferencia episcopal».

Por lo que se refiere a las relaciones entre Cuba y la Santa Sede el purpurado aclara que «ahora son relativamente buenas, como lo reconocen ambas partes».

«Nadie niega que en el pasado se han dado dificultades –matiza–. Pero siempre hay que recordar que, a diferencia de otros casos análogos, entre Cuba y la Santa Sede no se dio nunca una ruptura de las relaciones diplomáticas».

Bertone cita el ejemplo del nuncio apostólico, el arzobispo Cesare Zacchi (19141991) «que tanto hizo en este sentido y con éxito».

«Cuba es la prueba de que el diálogo, si es sincero, siempre da frutos. Asimismo hay que recordar que la Santa Sede siempre ha gozado de la debida libertad en la elección de sus propios pastores», añade.

Por lo que se refiere a las divergencias de la Iglesia con el gobierno cubano, el cardenal pide al periodista, Gianni Cardinale, no comentarlas ahora, pues «no sería delicado ni oportuno hacerlo antes de la visita».

Por lo que se refiere a los derechos humanos, el cardenal afirma que «todo países tiene sus dificultades. Y la Iglesia nunca deja ni dejará de hacer escuchar su voz. Con todos».

El cardenal Bertone ya visitó Cuba en octubre de 2005, siendo arzobispo de Génova, siendo recibido por Fidel Castro.

En aquella ocasión, revela, «fue el presidente quien pidió reunirse conmigo. Fue un coloquio muy largo. Hablamos de muchos argumentos. Del hambre y de la pobreza difundidas en el mundo y de la necesidad de una mayor solidaridad entre los pueblos y los gobiernos. Hablamos de las guerras e curso».

«Me impresionó la manera en que Fidel Castro habló del Papa Benedicto XVI: “Es un Papa que me gusta –me dijo–, es una buena persona, lo he comprendido inmediatamente viendo su rostro, el rostro de un ángel”. Luego Fidel Castro me pidió también que invitara al Papa a visitar Cuba. Hasta ahora no ha sido posible. En el futuro, veremos», afirma.

Castro pidió en aquella ocasión que se beatificara a Karol Wojtyla, «y comparó la figura de Juan Pablo II a la de la Madre Teresa de Calcuta», revela Bertone.

 
Aquel viaje del cardenal fue criticado, incluso en ambientes eclesiales, pues según algunos el purpurado pareció ser demasiado condescendiente con el «líder máximo».

«He escuchado esos rumores. Obviamente con Castro hablamos, de las maneras debidas, de las relaciones con la Iglesia local y de sus buenos obispos. Y tengo que añadir que un mes después a mi visita los obispos locales y el nuncio fueron recibidos por el presidente en una larga conversación. Hacía mucho tiempo que no sucedía eso».

El cardenal aclara que por el momento no se ha fijado ninguna posible entrevista ni con Fidel ni con su hermano, Raúl Castro, quien está ejerciendo interinamente sus funciones de jefe de Estado.

«Por ahora el Ministerio de Asuntos Exteriores ha predispuesto una acogida oficial y se ha establecido encuentro de trabajo con una delegación gubernamental. Lo demás se verá durante la permanencia en el lugar», concluye.

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