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Encuentro vocacional Camino Neocatecumenal - ZENIT - SC

Camino neocatecumenal: 150 mil jóvenes en Cracovia dispuestos a ‘levantarse del sofá’ para evangelizar

En el encuentro vocacional en el Campus Misericordiae, presidido por los cardenal Dziwisz y Nycz, más de 5 mil jóvenes se ofrecen a la misión

(ZENIT – Cracovia).- Los jóvenes del Camino Neocatecumenal participaron este lunes por la tarde, en el Campus Misericordiae de Cracovia, en el tradicional encuentro vocacional después de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud. El evento contó con la participación de 150 mil jóvenes de 120 países que habían viajado hasta Polonia para vivir la JMJ y ver al papa Francisco.

Kiko Argüello, desde el palco, exclamó: “¡Carmen desde el cielo está intercediendo para que no llueva!” El nombre de la co-iniciadora del Camino, fallecida el pasado 19 de julio, fue mencionado en varias ocasiones a lo largo de la tarde. No podía ser de otra manera: Carmen siempre era una de las columnas de los encuentros juveniles, especialmente con su aliento a las mujeres a dar la vida por Cristo como esposas y madres, como religiosas o misioneras. En su honor se proyectó un vídeo de la catequesis que pronunció en el 2007 en Loreto durante una peregrinación. Y su rostro fue recordado con una imagen en blanco y negro realizada por jóvenes de Estados Unidos. “Carmen estaba fuertemente enamorada de Cristo y de la Iglesia” dijo Kiko, que habló de ella recordando algunas anécdotas. Porque “la muerte en la tradición de la Iglesia es el dies natalis, un nuevo nacimiento. Es una fiesta, y Carmen ahora está en el cielo con el Señor”, afirmó Kiko. Y así, recordó la última audiencia que tuvo con el Papa, a la que Carmen, ya enferma, no pudo asistir. Francisco la llamó por teléfono y bromeó: “¡Ánimo, Carmen, hierba mala nunca muere!”. “El Papa quería mucho a Carmen”, aseguró Kiko.

Por  su parte, el cardenal Stanislaw Dziwisz, arzobispo de Cracovia, aseveró que también Juan Pablo II “tenía gran afecto” por ella.  El purpurado presidió el encuentro junto con el cardenal Kazymierz Nycz, y acompañados de otros cardenales como Schonborn, O’Malley, Scherer, Bassetti, Rouco Varela, y muchos otros obispos.

Carmen –recordó el secretario particular de Wojtyla– ha sido la única mujer que entró en el refectorio del Papa y empezó a fumar. Ni siquiera el presidente Pertini, que fumaba pipa, lo hizo… Recuerdo sus conversaciones, como la de la Capilla Sixtina durante la cual el Papa dijo ‘movimiento neocatecumenal’ y Carmen respondió: ‘Santidad, no es un movimiento, es un camino’. Juan Pablo II replicó: ‘Carmen, Carmen, ¿tú has visto un camino sin movimiento?’

El objetivo del encuentro en el Campus Misericordiae era animar a las vocaciones. “Hemos abierto 107 seminarios y pedimos la gracia de las vocaciones”, subrayó Kiko precisando que “es siempre el Señor quien llama. Nunca he dicho a un chico ‘entra en el seminario’. Como con Mateo, Él viene hoy y te dice: Levántate y sígueme”.

La experiencia de las missio ad gentes, explicó Argüello, es “hermanos y hermanas” que viajan por Europa, América y también Asia “sin bolsa ni alforja” llamando a las casas para anunciar el Evangelio.

Por su parte, el padre Mario Pezzi, responsable del equipo internacional del Camino Neocatecumenal señaló a los presentes que “Dios tiene el poder de convertirte en pescador de hombres”. “Dios es el único que dice palabras de verdad. En el mundo hay muchas palabras de parte de los falsos profetas”, advirtió. Por eso animó a los jóvenes a “no tener miedo de vosotros mismos, de vuestros pecados y de vuestras debilidades” y a encomendarse al Señor “que está preparando para vosotros un camino maravilloso”.

Finalmente, Kiko pidió a los jóvenes: “conviértete y cree en la Buena noticia. Jesucristo quiere entrar dentro de vosotros, ser uno de vosotros y preparar una aventura de evangelización”. En esta aventura se embarcaron ayer por la tarde 3 mil chicos de todas las edades y nacionalidades, que en el momento de las llamadas vocacionales, ofrecieron su disponibilidad a Dios para el seminario o la misión. Fueron 4 mil las chicas que se levantaron para manifestar la voluntad de convertirse en “esposas de Cristo”  y recibir de rodillas la bendición de obispos y cardenales. También las familias, 2 mil entre madres, padres e hijos, se presentaron dispuestas a abandonar todo y salir para la missio ad gentes.

 

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