SANTIAGO DE CHILE, miércoles, 23 abril 2008 (ZENIT.org).- Los cuatro obispos de las diócesis en que operan divisiones de la Corporación Nacional del Cobre (Codelco) hicieron pública ayer 22 de abril una declaración conjunta en la que llaman a abrir canales de diálogo y abandonar la vía violenta en el actual conflicto del cobre.

La declaración, que lleva por título «Los caminos de la paz», fue leída a las 11,00 horas en forma simultánea en sus respectivas diócesis por monseñor Guillermo Vera Soto, obispo prelado de Calama; monseñor Mauricio Bridio, vicario general de Copiapó (en ausencia, por viaje, del obispo diocesano, monseñor Gaspar Quintana, quien firma el documento); monseñor Cristián Contreras Molina, obispo de San Felipe; y monseñor  Alejandro Goic, obispo de Rancagua y presidente de la Conferencia Episcopal de Chile.

Los pastores reiteran una vez más que la violencia no constituye jamás una respuesta justa. Afirman que la violencia es un mal, un hecho inaceptable como solución de problemas, una solución indigna del hombre. Citando el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, subrayan que la «violencia destruye lo que pretende defender: la dignidad, la vida, la libertad del ser humano».

Agregan los obispos que una inmensa mayoría de empleados anhela trabajar y que se les impide hacerlo por el riesgo de su integridad física y aun de sus vidas. Y reiteran con energía que «la fuerza no es el camino para encarar conflictos que deben resolverse con racionalidad y diálogo».

Respecto de las diversas interpretaciones acerca de los cumplimientos del acuerdo-marco, los obispos sostienen que «no resulta fácil discernir, en un tema con muchas complejidades y aristas, quién tiene la razón. Se escuchan por muchas partes afirmaciones categóricas a favor o en contra de ambas posiciones, sin un conocimiento real y profundo de lo que verdaderamente acontece».

Reiteran su preocupación por el clima laboral que se está creando en el país y dan cuenta de las angustias que les han relatado organizaciones de trabajadores de diversas expresiones del acontecer nacional. Al respecto, citan parte del Mensaje conclusivo de la reciente Asamblea Plenaria: «Se trata de las problemáticas laborales que surgen desde varios sectores productivos y sociales, y que plantean la necesidad de no recurrir a la violencia, sino a un mayor diálogo y a acuerdos que armonicen el desarrollo, la productividad y la sustentabilidad, por una parte, con la equidad, el bienestar y la paz social, por otro».

Añaden que el problema de fondo en la sociedad chilena en el campo laboral, son los grandes desequilibrios económicos y sociales existentes en el mundo del trabajo y que se han de afrontar estableciendo la justa jerarquía de valores y colocando en primer lugar la dignidad de la persona que trabaja.

Citando al Papa Benedicto XVI los obispos afirman que en la sociedad actual, si queremos que exista paz social, «es preciso elegir entre la lógica del lucro como criterio último de nuestra actividad y la lógica del compartir y de la solidaridad».

Finalmente, los obispos de Calama, Copiapó, San Felipe y Rancagua formulan un respetuoso llamamiento a todos los actores en este conflicto a abrir caminos de diálogo, sereno y constructivo, para resolver sus actuales dificultades.

Pesar del episcopado colombiano por el fallecimiento de cardenal López Trujillo

BOGOTÁ, lunes, 21 abril 2008 (ZENIT.org).-  El fallecimiento del cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, ha sido recibido por el episcopado y el pueblo católico de Colombia con sentimientos de profundo pesar.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, afirmó en un comunicado que la muerte del cardenal, ocurrida el 19 de abril en Roma, «constituye una pérdida muy grande para el episcopado y la Iglesia de Colombia, a la que sirvió con generosidad y entrega apostólica como sacerdote, obispo auxiliar de Bogotá, arzobispo coadjutor de Medellín, arzobispo de Medellín, y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia».

El cardenal López Trujillo nació en la población de Villahermosa (Tolima), el 8 de noviembre de 1935. Fue ordenado sacerdote para la arquidiócesis de Bogotá el 18 de noviembre de 1960. En 1971 fue nombrado obispo auxiliar de Bogotá. En mayo de 1978 fue nombrado arzobispo coadjutor de Medellín, jurisdicción que asumió plenamente en junio de 1979.

Entre 1972 y 1979 fue secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), entidad de la que también fue presidente de 1979 a 1983. Participó además en las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida.

En el Consistorio del 2 de febrero de 1983 fue creado cardenal. De 1987 a 1990 se desempeñó como presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. El 8 de noviembre de 1990, el Papa Juan Pablo II lo nombró Presidente del Pontificio Consejo para la Familia.