El Papa relanza el diálogo entre cristianos en su primer encuentro masivo

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Sorprendente bienvenida de los líderes religiosos; sólo faltaba Vladimir

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KIEV, 24 junio 2001 (ZENIT.org).- La visita de Juan Pablo II a Ucrania vivió este domingo el primer encuentro multitudinario con motivo de la celebración de su primera misa, en la que desafiaron la inclemencia de un tiempo lluvioso unos 150 mil peregrinos, según calcularon las autoridades ucranianas.

La población de la capital, en su mayoría ortodoxa, no atendió a las indicaciones del patriarca ortodoxo de Moscú, Alejo II. De hecho, al menos un tercio de los peregrinos eran de religión ortodoxa.

En la misa, que tuvo lugar en el viejo aeropuerto de Chayka, a las afueras de Kiev, participaron también comunidades de católicos, acompañados por sus obispos, de Siberia, Lituania, Kazakistán y otros países. Se notó también la presencia simbólica de ucranianos que viven en la diáspora, en Estados Unidos, Canadá y Australia.

Entre los asistentes a la ceremonia, en rito latino pero oficiada en ucraniano, se encontraba el presidente de este país, Leonid Kuchma, además de toda la jerarquía católica ucraniana.

Al inicio de la celebración, el obispo católico de Kiev-Zhytomyr, monseñor Jan Purwinski, se convirtió en el portavoz de los presentes, para confesar que hace tan sólo once años, cuando la Iglesia todavía era perseguida, hubiera sido imposible soñar con un encuentro con el Papa en esas tierras.

En recuerdo de los años de persecución, el obispo entregó al Papa un regalo particular: un libro de oraciones escrito a mano con el que en aquellos tiempos terribles rezaban los católicos.

Diálogo con la Ortodoxia
El Papa polaco, en su homilía, recordó hablando en ucraniano que Kiev fue a inicios del primer milenio la cuna del cristianismo eslavo, origen histórico común del bautismo de católicos y ortodoxos de todos esos países.

De este modo volvió a tender la mano a la Iglesia ortodoxa de Moscú, como ya lo había hecho al llegar, este sábado, deseando que la memoria de «la única pila bautismal favorezca la recuperación de aquella situación de comunión, en la que la diversidad de las tradiciones no impedía la unidad de la fe y de la vida eclesial».

A la joven y antigua nación ucraniana, el Papa le dejó la tarea de recorrer con espíritu positivo el camino de la unidad en el campo social, civil y religioso. Este objetivo estaba simbolizado por el gran palco construido en el centro de la explanada de Chayka, en forma de barca que navega con las velas desplegadas, tras la tormenta de la persecución.

Por último, el pontífice lanzó un llamamiento a los jóvenes para que no se dejen encantar por los espejismo de la felicidad barata. «Seguid el camino de Cristo –les exhortó–, el es único que puede haceros experimentar el sentido pleno de la vida y la paz en el corazón».

Encuentro ecuménico
Tras la eucaristía, Juan Pablo II almorzó con todos los obispos católicos del país, tanto de rito oriental como latino.

En la tarde, se encontró con los representantes de todas las religiones del país, incluidos el patriarca ortodoxo de Kiev, Filarete, y el líder de la Iglesia autocéfala ortodoxa ucraniana, el metropolitano Metodio, que le ofrecieron una sorprendente bienvenida.

Los dos líderes ortodoxos agradecieron la visita del pontífice y garantizaron sus esfuerzos para buscar la unidad con Moscú y Roma. El encuentro sorprendió por la calurosa acogida, en especial por las palabras pronunciadas por el rabino de Kiev, Alexander Dukhovny, quien pidió al pontífice que lance un llamamiento para que los judíos que no creen vuelvan a abrazar la fe.

El único ausente fue el arzobispo ortodoxo metropolitano de Kiev, Vladimir, obediente al patriarcado de Moscú, que de este modo no sólo ha rechazado el diálogo con el Papa, sino también con el resto de las confesiones ucranianas, como reconoció públicamente el mismo patriarca Filarete.

Mañana el Papa celebrará otra misa masiva, esta vez en rito oriental, en el mismo aeropuerto de Chayka. En la tarde viajará a Lvov, la ciudad con el mayor número de católicos del país, donde permanecerá hasta el final de su visita a tierras ucranianas, el próximo miércoles.

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ZENIT Staff

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