Declaración vaticana tras las conclusiones de la cumbre ONU sobre el sida

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La fidelidad es el mejor preservativo, aclara

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CIUDAD DEL VATICANO, 3 julio 2001 (ZENIT.org).- Al concluir la Asamblea general de las Naciones Unidas sobre el sida, que se celebró en Nueva York del 25 al 27 de junio, acogiendo la Declaración final de la Sesión, la delegación de la Santa Sede ofreció su propia interpretación del documento pidiendo que fuera incluida en las actas.

La Iglesia católica, si bien se une al compromiso de las Naciones Unidas a favor de cuantos han sido golpeados por esta enfermedad (los católicos atienden al 25% de los enfermos de sida del mundo), reafirma en la «Declaración interpretativa» reservas que ya había expresado al concluir varias Conferencias y Cumbres de la ONU.

«Nada de lo que la Santa Sede ha hecho durante las discusiones que han llevado a la adopción de la Declaración de compromisos sobre el VIH/sida –se lee en el texto hecho público por «Radio Vaticano» en su edición italiana– debería ser entendido o interpretado como una aprobación de conceptos que ella no puede sostener por motivos morales».

Por lo que se refiere a términos como «salud sexual», «salud reproductiva» y «salud sexual-reproductiva», la Santa Sede los considera aplicables a un concepto global de salud, «que abrace a la persona en toda su personalidad, mente y cuerpo, y que promueva la conquista de una madurez personal en la sexualidad y en el amor recíproco, en la toma de decisiones que caracteriza la relación conyugal en acuerdo con las normas morales».

La Santa Sede subraya que no ha cambiado su posición sobre los preservativos como medio para prevenir el sida.

La Declaración aclaratoria expresa el pesar de la Iglesia católica al comprobar que no se ha dado en la cumbre suficiente importancia a la relación entre la promoción y la protección de los derechos humanos –basados en el reconocimiento de la dignidad humana, común a todos los hombres– y a la posibilidad de protegerse del comportamiento irresponsable de los demás.

Por último, la Iglesia católica hace una constatación: el método más seguro para prevenir la transmisión sexual del virus VIH es la abstinencia antes del matrimonio y el respeto y la fidelidad durante el matrimonio.

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ZENIT Staff

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