Zambia: El engaño de la reducción de la deuda.

Las medidas del FMI son insuficientes para Zambia

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LUSAKA, 10 julio 2001 (ZENIT.orgAVVENIRE).- “Estamos de nuevo entrampados. La reducción de la deuda externa que nos han concedido no cambiará la situación de Zambia. Por el contrario, la iniciativa HIPC [en favor de los países altamente endeudados del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM)] corre el riesgo de hacernos sufrir más que antes. En 2004, pagaremos 60 millones de dólares más que en 1999 y, durante seis años estaremos obligados a respetar nuevas reglas impuestas por los acreedores. La iniciativa es insuficiente, las normas no han cambiado porque no hay un mediador imparcial al que dirigirse. Los árbitros son todavía el FMI y el Banco Mundial”. Son palabras del obispo de Ndola, diócesis del norte de Zambia, monseñor Dennis De Jong.

“Zambia es un país en bancarrota -explica el obispo en su casa de Ndola-. Y sigue pagando una deuda injusta. Mientras tanto, vemos a los niños que no van a la escuela porque las matrículas son prohibitivas. Vemos a la gente que muere de enfermedades curables porque en los hospitales públicos no hay medicinas y cuesta demasiado comprarlas”.

El 80% de la población zambiana vive por debajo del límite de subsistencia. Aunque ha logrado una cancelación parcial de la deuda, este país ha gastado 169 millones de dólares en el año 2000 para pagar los intereses de la deuda. Paradójicamente, este año deberá pagar más puesto que han vencido los plazos de otras deudas que había contraído con el FMI.

Las modificaciones aprobadas por el FMI el 7 de diciembre pasado han permitido a Zambia mantener el pago de los intereses al nivel de hace dos años pero, advierte Ann Pettifor, directora de la coalición Jubileo 2000 para la cancelación de la deuda externa, “el ajuste de cuentas para Zambia sólo se ha postergado”. Y añade: “Dentro de tres años, los pagos al FMI aumentarán dramáticamente y serán todavía más insostenibles”.

Los datos del Banco Mundial dicen que en el 2004 Zambia gastará 193 millones de dólares en el pago y la cosa no mejorará en los años siguientes.

Si se compara con lo que se gasta en Sanidad y Educación, se ve que algo no cuadra. El presupuesto del Gobierno zambiano para educación es de 70 millones de dólares al año y el de Sanidad apenas supera los 76. La suma es inferior al pago de los intereses de la deuda.

“Estamos preocupados por la sanidad y la instrucción -subraya monseñor De Jong- pero también por la alimentación porque la mayor parte de las familias no tiene siquiera lo suficiente para comer”

La diócesis del obispo se encuentra en la zona minera de Copperbelt, donde hasta hace diez años la gente vivía de la explotación del cobre, el principal recurso natural de Zambia. Tras la caída del precio del cobre en los mercados internacionales, las minas quebraron. Ahora, han sido privatizadas y son propiedad de empresas inglesas y sudafricanas. El ajuste laboral ha generado masas de parados y las familias a duras penas pueden subsistir.

“La gente no puede aguantar esta situación -subraya el obispo De Jong-. La economía del país está colapsada. Por eso, la deuda debería ser cancelada. Habría necesidad de un Tribunal de Apelación Internacional al que se puedan dirigir los países, en el caso de bancarrota. Nuestro gobierno ha caído en una trampa de la que no sabe cómo liberarse”.

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ZENIT Staff

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