Ecuador, la Iglesia apuesta por los laicos.

Jornada de reflexión para preparar el congreso nacional

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QUITO, 12 julio 2001 (ZENIT.org).- El Consejo archidiocesano de los laicos de Quito ha organizado una jornada de reflexión para el sábado 28 de julio, en el Centro cultural de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador, como preparación para el II Congreso nacional de laicos de Ecuador, que se celebrará en Portoviejo del 26 al 28 de octubre próximo. El tema de la jornada es una reflexión sobre «identidad, vocación y misión del laico». El padre José Hidalgo, secretario ejecutivo de la Comisión episcopal para los laicos, será quien guíe los trabajos. Encuentros análogos se están desarrollando en las distintas diócesis del país.

El primer Congreso nacional de laicos se desarrolló hace 10 años, en 1991, en Quito. La Iglesia ecuatoriana ha dedicado a los laicos gran parte de su atención pastoral en los últimos 40 años. El programa pastoral de los años ochenta sobre los ministerios laicales ha puesto en marcha, en concreto, el proceso de una mayor toma de conciencia del laicado, organizando la formación y poniendo las bases para el nacimiento del actual «Consejo nacional de los laicos católicos de Ecuador».

También el plan pastoral nacional del quinquenio 2001-2005 presenta como una de las prioridades el laicado: la Iglesia se reafirma en su empeño por promover la participación de los laicos en la misión evangelizadora, por desarrollar un trabajo de animación y por sostener las organizaciones laicales.

Hoy existen en Ecuador 15 Consejos diocesanos de los laicos y otros ocho están en fase de constitución. En tales organismos están representadas las organizaciones laicales activas, unas 70, y los consejos pastorales parroquiales. Las organizaciones de laicos se mantienen en contacto entre sí para favorecer una pastoral de comunión. Están comprometidas en construir una nueva sociedad basada en los valores del Reino; en animar, formar y promover el laicado para que sea anunciador del Evangelio, signo y fuente de esperanza y de amor; en vivir la comunión, la conversión y la solidaridad «como ciudadanos del mundo en el corazón de la Iglesia y como miembros de la Iglesia en el corazón del mundo».

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ZENIT Staff

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