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Conclusiones del Simposio internacional «La Iglesia e Internet»

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ROMA, 16 julio 2001 (ZENIT.org).- Se acaba de celebrar, en el centro cultural San Luis de Francia, en Roma, auspiciado por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, el coloquio internacional “La Iglesia e Internet”. Lo clausuró monseñor Enrique Planas, del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales y responsable de la RIIAL (Red Informática de la Iglesia en América Latina). Ofrecemos un resumen de su ponencia:

“Es necesario ver Internet como un medio de comunicación social más, inserto en la evolución del fenómeno de la comunicación social, si bien con sus características específicas. Respecto a esto, el obispo Eugenio Romero Pose indica la postura que la Iglesia debe adoptar: La Iglesia está, y debe estar, presente en el corazón de todos los medios de comunicación. La Iglesia cree en estos medios, porque cree que la creación no ha sido, sino que «está siendo». La creación es un permanente «in fieri». Porque creemos en un Dios creador y providente, creemos, de acuerdo con la rica tradición representada por san Ireneo de Lyon, que Dios no ha creado, sino que está creando. Los nuevos medios son creación de Dios para nosotros y, a través de ellos, debemos contemplar la grandeza del Creador, la gloria de Dios, que se posa sobre las cosas creadas. Los nuevos medios de comunicación son «magnalia Dei».

“No siempre la Iglesia, considerada en conjunto, ha estado a la altura de las circunstancias, aunque debiera. Naturalmente, no han faltado actuaciones proféticas, pero aún estamos lejos de una implicación de forma global, a la altura del desafío. El cardenal Deskur ha señalado al respecto: La Iglesia está en fase de aprendizaje; sin duda tiene por delante un largo camino que recorrer. Las nuevas tecnologías no anulan los métodos tradicionales de evangelización, sino que necesitan adecuación y empeño. El Magisterio sobre la comunicación social nos invita a educar a las personas a ser receptores críticos de los medios de comunicación, pero no se puede educar a los medios sólo a través de ellos. Todas las modalidades de la acción litúrgica y pastoral deben participar en este esfuerzo para la educación de la conciencia”.

“Actuar de modo diverso sería, por parte de la Iglesia, una postura contraria a su misión. El cardenal Rouco, arzobispo de Madrid, dice: Las actuales crisis de fe son crisis de transmisión. Una miope preocupación eclesial por el ámbito de la comunicación y de sus medios reduciría el complejo fenómeno de la fe y de su transmisión a la simple conservación del depósito recibido, e iría contra el espíritu de la Constitución «Dei Verbum» del Concilio Vaticano II, que pide a la Iglesia la transmisión de la revelación con todo medio posible.”

“No faltan posturas apocalípticas, pero la Iglesia ve el fenómeno de forma positiva; las citas que podría aducir son muchísimas. Me gusta de modo particular la de la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, en la que Pablo VI nos dice que la Iglesia se sentiría culpable si no hiciera uso de estos medios de evangelización”.

“La actitud común de los pastores de la Iglesia es la de afirmar hoy en día, casi unánimemente, la validez de estas nuevas tecnologías, y de los medios de comunicación social en general, para la evangelización; pero en la práctica, con la excepción de algunos casos iluminados, como decía antes, no se hace mucho”.

“Un problema grave es la falta de continuidad. Los momentos de gran creatividad se alternan con momentos en los que las iniciativas concretas son abandonadas, llegando incluso al hundimiento de iniciativas que fueron construidas con tanto esfuerzo. Me viene a la mente la destrucción en España de la Editorial Católica, que parecía tan firmemente construida por el cardenal Ángel Herrera, o, justamente en estos días, la crisis del periódico Presencia en Bolivia y de otros medios importantísimos, nacidos por iniciativa católica, en este país que ha sido pionero en esta utilización pastoral”.

“Quisiera hacer un pequeño paréntesis respecto, de modo particular, a Internet. En España existe un proverbio que dice más o menos así: El león no es tan fiero como lo pintan. La semana pasada el profesor Bruno Oudet nos decía que en el contexto de Internet existe relativamente poca acción abusiva; a pesar de que el medio hace que se vea más, los abusos existen siempre en proporción inferior respecto al mundo real. Además, los aspectos mayormente negativos no los ha inventado Internet”.

“Pero frente a esta problemática, ¿cuál debería ser el papel de la Iglesia? Desde un punto de vista cultural, debería estar también hoy a la altura de su tradición y resolver el problema de la conservación, del orden y del mantenimiento de los grandes contenidos culturales, tal y como hacían los monasterios en el medioevo. Debería, además, llevar a cabo la transformación y la sistematización del ámbito en el que cae el aluvión de noticias e información, en un espacio de inteligencia colectiva. Concepto este último bastante nuevo y que valdría la pena desarrollar”.

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ZENIT Staff

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