Medios de comunicación y salud: Los derechos de los más débiles en peligro

Monseñor Foley constata falta de rigor en cuestiones de bioética

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CIUDAD DEL VATICANO, 18 noviembre 2001 (ZENIT.org).- Al avance en la investigación biológica y genética no siempre le corresponde un incondicional respeto del carácter inviolable de la vida humana, constató la Conferencia internacional «Salud y Poder» que se celebró en el Vaticano del 15 al 17 de noviembre por iniciativa del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud.

El portavoz de esta profunda preocupación de la Iglesia católica fue el arzobispo John Foley, presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones, quien al intervenir el pasado viernes ante un auditorio de científicos, médicos, teólogos, especialistas y universitarios, en el Aula del Sínodo, puso el ejemplo de la investigación sobre células estaminales y de la eutanasia.

En estos dos casos, constató, los medios de comunicación no siempre han mantenido el respeto debido por «los inviolables e inalienables derechos de los débiles», ya sea que estén a punto de nacer o cercanos a la muerte.

El arzobispo estadounidense, tras afrontar el problema de la incidencia de la publicidad y de las ganancias económicas en las decisiones de las sociedades farmacéuticas, indicó algunos principios fundamentales que deben orientar la conducta de los medios de comunicación a la hora de afrontar cuestiones médicas.

Es necesario, afirmó el «ministro» del Papa para las comunicaciones, «tener periodistas preparados no sólo en técnicas médicas, sino también en filosofía moral», pues deben comprender que «en ocasiones el éxito tecnológico no significa necesariamente un triunfo moral», y que los «progresos de la técnica deben ser sometidos a un válido análisis moral».

El presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales recordó que los medios de comunicación a mediados del siglo pasado «no tenían miedo de identificar algunas formas de experimentación médica como atrocidades».

Quizá, consideró, porque estos experimentos «con frecuencia fueron realizados por potencias hostiles con prisioneros de guerra indefensos o con civiles inocentes detenidos en campos de concentración».

Pero estos «experimentos tienen todavía lugar con embriones –denunció– que son destruidos para que la investigación pueda seguir adelante».

Haciendo eco al estudio «Ética en las comunicaciones», publicado por el Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, el arzobispo constató que «es necesario conocer la verdad –científica, económica, y moral– sobre los descubrimientos médicos y las políticas sanitarias» y que los «derechos de quienes sufren» deben ser respetados como superiores a otro tipo de intereses.

«La cobertura de los medios de comunicación sobre los enfermos y sobre los que cuidan de ellos –concluyó monseñor Foley– no debe sólo informar nuestras mentes, sino también tocar nuestros corazones para suscitar en el servicio de los enfermos y de los pobres eso que la Madre Teresa llamaba correctamente como el poder del amor».

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ZENIT Staff

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