Milán, origen de las misiones ciudadanas en tiempos del cardenal Montini

Un libro recuerda la iniciativa lanzada por el futuro Pablo VI 1957

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MILAN, 19 noviembre 2001 (ZENIT.org).- Las misiones populares en las grandes ciudades se convirtieron en numerosos rincones del planeta en uno de los fenómenos más sobresalientes del gran Jubileo del año 2000; pocos saben sin embargo que su «inventor» fue el arzobispo de Milán, Giovanni Battista Montini, futuro Pablo VI.

Todavía hoy los más ancianos milaneses recuerdan a monseñor Montini, mezclado de incógnito como un simple sacerdote entre los fieles, en una parroquia de las afueras, para comprobar directamente cómo acogía la gente la misión popular de Milán que lanzó en 1957.

Este sábado se presentó en la Fundación Lazzati de Milán el libro del periodista Antonio Airò que recuerda aquél acontecimiento con el título «Venid y escuchad. Montini y la misión de Milán» («Venite e ascoltate. Motini e la missione di Milano», editado por el Centro Ambrosiano.

En el encuentro, además del autor, intervinieron el historiador Agostino Giovagnoli y el arzobispo Pasquale Macchi, secretario de Montini tanto en Milán como durante todo su pontificado.

La introducción estuvo a cargo del teólogo Marco Vergottini que indicó dos aspectos fundamentales de aquella misión.

En primer lugar, Vergottini subrayó la amplitud de miras con que Montini intuyó, antes del Vaticano II, el «cambio de época»: «de la cristiandad a un mundo secularizado».

En segundo lugar, recalcó «la actualidad del tema de la misión», de la «evangelización en el estilo del diálogo».

Aquella misión traspasó los confines diocesanos. Monseñor Macchi recordó que el cardenal Paul-Emile Léger de Montreal vino a Milán para estudiarla y llevarla a su ciudad.

Para el historiador Giovagnoli, esta misión ha sido hasta ahora un aspecto olvidado de Montini, a pesar de que era una expresión típica de su estilo pastoral.

La palabra «alejados», dijo, es importante para comprender esta misión. Montini comprendió el problema del aumento de los alejados, los no cristianos. Vio la vida católica amenazada por el laicismo, y concibió la misión como una respuesta, un modo de romper este asedio.

Montini percibió el peligro de la descristianización y afirmó: «Antes que resignarnos a ser una comunidad religiosa dentro de en una comunidad pagana tenemos que hacer todo lo posible para que esto no sea así».

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ZENIT Staff

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