Israelíes y palestinos: Unidos por el temor y el deseo de paz

Habla el padre Arturo Vasaturo, párroco en Tel Aviv

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TEL AVIV, 6 diciembre 2001 (ZENIT.orgFides).- Según un párroco de Jaffa (perteneciente al Ayuntamiento de Tel Aviv) israelíes y palestinos están en estos momentos más unidos que nunca por un miedo común y el deseo común, la paz.

El padre Arturo Vasaturo, de 50 años, franciscano de la Custodia de Tierra Santa, dirige una parroquia de árabes, circundada por población judía. Su conocimiento de la realidad, además, se ve enriquecido por un doctorado en Historia del Pueblo Judío por la Universidad Judía de Jerusalén.

Según el religioso, la paz es posible a tres condiciones: el retiro de las colonias judías de los territorios palestinos; la garantía de seguridad para Israel; y un control internacional. Esta es la entrevista que ha concedido a la agencia misionera de la Santa Sede, Fides.

–¿Es todavía posible la paz o estamos a un paso de la guerra total?

–Padre Vasaturo: Judíos y palestinos están hartos de toda esta violencia que no conduce a nada. Sólo quieren paz y tranquilidad. Surge una duda: ¿no habrá alguien ajeno a nuestra situación que busca continuar los conflictos? La gente pide sólo respeto: quieren ser tratados como seres humanos, no estar bajo control continuo, vistos como sospechosos, con la obsesión con la que se mira a un enemigo.

Yo creo que el pueblo quiere la paz, pero hay una especie de mafia superior que pone siempre u palo entre las ruedas: cuando la paz parece cercana, sucede algo que la aleja.

–¿Cómo están viviendo Jaffa después de los atentados?

–Padre Vasaturo: Los israelíes tratan de vivir al día. Saben que cada día tienen que vérselas con el terrorismo y no hacen programas. A veces salgo de noche para visitar a enfermos y es terrible ver las calles de Tel Aviv vacías, el paseo del mar desierto. La gente está cansada y tiene miedo. Muchos judíos no lo dicen en público, pero se dan cuenta de que Israel ya no es el lugar ideal que responde al deseo del pueblo judío de vivir tranquilo y sereno. Exteriormente se ve la potencia militar, pero las mamás judías están cansadas de enviar a sus hijos a hacer el servicio militar. Si la gente apoyó a Sharon lo hizo porque esperaba que llegase una paz duradera.

–Pero, ¿cuál es el obstáculo para una paz real?

–Padre Vasaturo: Varias personalidades judías afirman que Israel debería retirarse de los territorios y establecer la paz. Este problema de las colonias judías en los territorios palestinos es el problema crucial. Para eliminar la violencia hay que retirarse de los territorios. Estas doscientas o trescientas colonias en los Territorios Ocupados son una contradicción: se quiere conceder autonomía a Palestina, pero se mantienen estas colonias cuyos habitantes serán ciudadanos ¡israelíes! Por otra parte, mientras continúa la segunda Intifada, la colonización se está extendiendo. De esto no se habla para nada y se usa el fantasma del terrorismo como cobertura. El gobierno israelí no quiere tener problemas internos y conflictos con estos colonos; por eso prefiere combatir a un enemigo externo.

–La guerra en Afganistán ¿ha agudizado el problema palestino?

–Padre Vasaturo: El foco de la segunda Intifada estalló hace más de un año: no era necesario un Bin Laden para hacerlo estallar. También es verdad que, históricamente, el fundamentalismo islámico contra el Occidente (se cree que el «cristiano» Occidente apoya a los judíos) nació y creció sobre todo después del nacimiento del Estado de Israel. Culpar de todo al terrorismo y a Bin Laden me parece poco exacto.

–Pero, ¿es posible aún la convivencia?

–Padre Vasaturo: Cuando Israel entregó las ciudades a la autoridad palestina (Jenin, Jericó, Ramala, etc.), fue una fiesta para la gente. Incluso los soldados judíos estaban felices. Alguien ha querido destruir este idilio. Ahora no queda otra: es necesario que se retiren las colonias judías de los territorios ocupados; garantizar la seguridad para el Estado de Israel; asegurar un control internacional, dado que hay demasiado odio entre ambos contendientes.

–¿Y los palestinos?

–Padre Vasaturo: Los palestinos ciudadanos de Israel también están encerrados en sus casas, tienen miedo de circular libremente. Con frecuencia, para no ser objeto de sospecha, prefieren hablar en hebreo en vez de árabe. Hay tensión. Todos están dominados por las noticias de la televisión y aumenta su angustia.

En los territorios ocupados, los palestinos están todavía más desesperados. Los territorios se han convertido en ghettos: tienen prohibido salir, ir a trabajar a Israel, carecen de víveres. La economía está al borde del desastre, así como también en Israel: más del 50% de su industria turística se ha volatilizado. Pero, precisamente por esto, los dos pueblos quieren volver a la vida normal.

–¿Apoyan los palestinos a Hamas?

–Padre Vasaturo: En el mundo palestino reina actualmente el caos y la confusión, pero los palestinos que apoyan a Hamas son un número insignificante. Este grupo se propone incluso reconquistar toda la Palestina. Ningún árabe quiere llegar a tanto: es una opción «anti-histórica».

La confusión se debe también al mal funcionamiento de las estructuras de la Autonomía Palestina. Pero, por amor a la verdad, hay que decir que la Autoridad no ha tenido tiempo para establecerse y crecer.

En tanto, en los territorios-ghetto se agudiza la rabia de los palestinos. Quieren libertad de movimiento y, en cambio, son encerrados en una esquina. De este modo, están desesperados y sin nada que perder. Y cuando uno no tiene nada que perder está dispuesto a todo, incluso a la violencia más extrema.

Al contrario, quien trabaja durante días enteros para dar de comer a sus hijos, desea sólo la paz. Pero lo que el mundo debe comprender es que la gente está cansada. Si se ofrece a la gente respeto, derechos humanos, paz, autonomía, se puede volver a vivir bien, en Israel y en Palestina.

–El Papa ha proclamado un día de oración y ayuno al final del Ramadán, ¿qué respuesta se ha dado en el mundo israelí y árabe?

–Padre Vasaturo: Sostener el elemento religioso es importante. Generalmente se piensa que Israel está con el Occidente y que el Occidente es cristiano. El gesto de ayuno del Papa expresa una cercanía de los cristianos al mundo árabe que, sobre todo en el caso palestino, es el más débil. El ayuno es apreciado por las tres grandes religiones, de modo que el mensaje ha sido recibido positivamente.

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ZENIT Staff

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