CIUDAD DEL VATICANO, 13 enero 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II visitó este domingo un artístico Belén realizado por los barrenderos de Roma.

Se trata de una cita al final del período de Navidad que Karol Wojtyla no ha querido perderse en ninguno de los 23 años de su pontificado.

Dio la bienvenida al pontífice, entre las autoridades civiles de la Ciudad Eterna, un barrendero jubilado, el señor Giuseppe Ianni, quien comenzó hace treinta años esta iniciativa.

La obra rememora con delicados detalles la Palestina de hace más de dos mil años, sumergiendo en un imponente ambiente al visitador en la gruta de Belén.

Zenit ha preguntado al señor Ianni qué es lo que hace para inspirarse todos los años (es la trigésima edición del Belén) en la realización de esta obra. «Leo mucho el Evangelio --responde--, y en las notas del Evangelio se explica todo: incluso el color de las piedras».

«Leo siempre un Evangelio que compré en 1963 --añade--. Recuerdo que lo pagué a plazos, pues me encantaba esa versión en la que se ofrecen detalles históricos y de la época. Hice muchos sacrificios para poder comprar el libro, pero me encantaba».

El Belén, en estos treinta años ha sido visitado por un millón de personas. En su libro de visitas, se puede ver, entre otras, la firma de Pablo VI y de la Madre Teresa de Calcuta, quienes vinieron a admirarlo (en 1974 y 1996 respectivamente).