La Santa Sede adhiere a la Convención internacional contra armas químicas

Print Friendly, PDF & Email

Significativo documento depositado ante el gobierno de EE. UU.

Share this Entry
Print Friendly, PDF & Email

CIUDAD DEL VATICANO, 23 enero 2002 (ZENIT.org).- Con un gesto que no sólo tenía carácter jurídico, sino también un significado simbólico y moral, la Santa Sede ha adherido a la Convención internacional sobre la prohibición del desarrollo, producción y almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas), tóxicas, y sobre su destrucción.

Un comunicado de prensa difundido este miércoles por la Santa Sede revela que el nuncio apostólico en Estados Unidos, el arzobispo Gabriel Montalvo, depositó el pasado 4 de enero el documento de adhesión ante las autoridades competentes del gobierno de Estados Unidos.

Con este gesto, la Santa Sede «desea alentar decididamente a toda la comunidad internacional a seguir la senda que lleve a un sistema de desarme de las instrumentos de destrucción de masa, como parte de un proceso global de desarme».

«Los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 –dice la declaración– han llevado a una más clara y difundida conciencia de la necesidad de construir un cultura de diálogo multilateral y de un clima de confianza entre todo los componentes de la familia humana».

«En este momento particular de la historia, instrumentos de cooperación y de prevención –sigue diciendo el texto–, constituyen una eficaz salvaguarda frente actos atroces como el uso de armas químicas, capaces de golpear indiscriminadamente a poblaciones civiles inocentes».

De acuerdo con su naturaleza y con la específica condición del Estado de la Ciudad del Vaticano, concluye la nota, la Santa Sede con este acto solemne de adhesión «desea ofrecer su apoyo moral» al compromiso de los Estados de promover la actuación práctica de la convención, «consciente de que la edificación de una cultura de la paz y de la vida se basa en los valores de la responsabilidad, solidaridad y diálogo».

La Convención contra las armas químicas fue adoptada el 16 de diciembre de 1971 por la Asamblea General de la ONU. Londres, Moscú, y Washington son las capitales de los países depositarios del acuerdo, que entró en vigor el 26 de marzo de 1975.

Share this Entry

ZENIT Staff

Apoye a ZENIT

Si este artículo le ha gustado puede apoyar a ZENIT con una donación

@media only screen and (max-width: 600px) { .printfriendly { display: none !important; } }