Argentina: Nuevas elecciones no serían una solución mágica a la crisis

Habla monseñor Maccarone, miembro de la Mesa del Diálogo

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BUENOS AIRES, 19 julio 2002 (<a href=»http://www.zenit.org/»>ZENIT.org).- Si la solución para Argentina se busca exclusivamente a través de las elecciones, el desencanto recaerá directamente en el sistema democrático, constata monseñor Juan Carlos Maccarone, obispo de Santiago del Estero y delegado de la Conferencia episcopal argentina en la Mesa del Diálogo.

La «Mesa del Diálogo argentina» –creada por el presidente Eduardo Duhalde el 14 de enero pasado–, en la que están representados el gobierno, las Naciones Unidas y la Iglesia católica, busca una transición pacífica en la actual crisis del país.

El prelado cree que «que pretender una solución rápida, hablando en términos de elecciones, puede implicar un fracaso posterior. Y esto sería trágico», afirmó en declaraciones recogidas por agencia católica argentina AICA.

«Ya fue doloroso y ya hubo muertos en esta transición de un gobierno que en octubre del año pasado no supo entender el mensaje de las elecciones. Más aún, la clase política entera no supo entender el resultado electoral. Así llegamos a la situación actual», añade monseñor Maccarone.

La falta de un proyecto de país que sea capaz de aglutinar a todos define el momento presente. «No se puede hablar de una sociedad democrática cuando existen tantos excluidos. Y están excluidos de lo elemental de una convivencia social, que es poder comer, trabajar, tener educación y salud», explica el obispo de Santiago del Estero.

Ante el desafío que se presenta, monseñor Maccarone señaló que «será difícil recrear la confianza de los demás países en Argentina», como también lo será «recrear nuestra confianza en el sistema financiero. Se produjeron daños gravísimos. Por ello hay que recrear la confianza con sabiduría, seriedad, esfuerzo, con soluciones compartidas por todos, porque todos estamos embarcados en esto».

La crisis del país exige acuerdos fundamentales y un diálogo que vuelva a crear la amistad social antes que el ofrecimiento de soluciones políticas, particularmente antes de las elecciones.

«De lo contrario –explica el prelado– se podría caer en la percepción de que simplemente un recambio de personas dará la solución. Hacen falta acuerdos fundamentales en un país que está devastado y dividido, que ha roto vínculos sociales que deberá recrear, si quiere tener un sujeto político –la sociedad — que pueda y deba decidir».

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ZENIT Staff

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