Sacando a los niños de los campos de batalla

Una campaña consigue evitar el uso de jóvenes soldados

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COLOMBO, Sri Lanka, 21 diciembre 2002 (ZENIT.org).- Los esfuerzos para desmovilizar a los niños soldado están teniendo éxito, tras el acuerdo alcanzado por grupos guerrilleros sobre un plan financiado por UNICEF para devolver a la normalidad las vidas de estos niños, informaba el 6 de diciembre Agence-France Presse.

Durante las negociaciones de paz llevadas a cabo en Noruega, los rebeldes del grupo Tigres de Liberación de Tamil Eelam acordaron continuar con la desmovilización de sus «brigadas bebé». La noticia tuvo lugar después de que UNICEF anunciara, el pasado 20 de junio, que sus funcionarios pidieron a los rebeldes que no reclutaran a nadie más con menos de 18 años para sus fuerzas armadas.

Como parte de la campaña de UNICEF contra el uso de menores en los conflictos, la organización publicó el 30 de octubre un estudio sobre los niños soldado. «Guerras de Adultos, Niños Soldados: Voces de Niños implicados en Conflictos Armados en el Este de Asia y en la Región del Pacífico» se basa, según una nota de prensa, en entrevistas con 69 chicos que combaten o combatieron en seis países (Camboya, Timor Este, Indonesia, Myanmar, Papúa Nueva Guinea y Filipinas). La media de edad de reclutamiento de los entrevistados era de 13 años; el más joven fue reclutado a la fuerza a los 7 años.

UNICEF afirma que más de un cuarto del número de niños soldados del mundo están en el Este de Asia y en la región del Pacífico. En el momento de publicación del estudio, el director ejecutivo de UNICEF, Carol Bellamy afirmaba que el uso de niños como soldados por ejércitos gubernamentales o no estatales debería considerarse «como una práctica ilegal y moralmente desdeñable que no puede tener lugar en sociedades civilizadas».

El estudio pide la desmovilización sistemática de todos los niños soldados. También pide que se les provea del apoyo para ayudarles a reintegrarse en la sociedad, haciendo hincapié en el acceso a la educación y a la preparación profesional, además de la atención psico-social.

Otro informe de UNICEF, «¡Armas no, por favor: Somos Niños!», publicado el año pasado, estimaba que, desde 1990, las guerras han dejado más de 2 millones de niños muertos y 6 seriamente heridos y han desplazado a más de 22 millones de sus hogares.

En 1994, el secretario general de la ONU pidió a Graça Machel, el anterior ministro de educación de Mozambique, que elaborara una declaración de derechos humanos sobre los niños de los conflictos armados. El documento resultante, «Informe sobre el Impacto de los Conflictos Armados en los Niños», fue publicado en 1996.

Un año después, siguiendo las recomendaciones contenidas en el estudio, el secretario general de la ONU designó a un representante especial para los Niños en los Conflictos Armados. Poco después, las Naciones Unidas lanzaban una campaña para promover la adopción de un Protocolo Opcional a la Convención de los Derechos del Niño. El protocolo prohíbe el reclutamiento militar forzado de niños menores de 18 años, pero permite el reclutamiento voluntario después de los 15 años. El protocolo entró en vigor el pasado 12 de febrero.

Además, el Estatuto de Roma para el Tribunal Penal Internacional, que entró en vigor el pasado julio, hace del reclutamiento, el alistamiento o el uso de niños menores de 15 años en las hostilidades un crimen de guerra.

Campaña de las ONGs
Las organizaciones no gubernamentales también están intentando parar el uso de niños soldado. Una de ella es la Coalición para Parar el Uso de Niños Soldado, formada en 1998 por seis ONGs. Junto a otros grupos, esta organización está apoyando la prohibición conocida como «estrictos 18» sobre el uso de niños como soldados, que eliminaría la posibilidad del reclutamiento voluntario, permitido ahora por el protocolo de Naciones Unidas, cuando los niños alcanzan los 15 años.

La coalición explica que la amplia disponibilidad de modernas armas ligeras permite que los niños se conviertan en eficientes asesinos en combate. Además de los deberes de la línea del frente, muchos niños son usados como espías, mensajeros, centinelas, porteros y criados. Los niños son usados con frecuencia para poner y quitar minas. También se abusa de ellos sexualmente.

Los gobiernos y grupos armados, observa la coalición, usan a los niños porque son más fáciles de adaptar, de matar sin temores, y de obedecer sin pensar. Entre los métodos están el dar a los niños drogas y alcohol.

Los niños se implican en la lucha por varias razones. Algunos son reclutados a la fuerza, mientras otros llegan a las fuerzas armadas por la pobreza o la discriminación. Algunos se unen a los grupos armados para vengarse, tras haber sido víctimas de las autoridades estatales.

El mayor delincuente
La Coalición para Parar el Uso de Niños Soldado publicó un llamamiento este mes, referente al uso de niños en Myanmar. Se cree que este país (también conocido como Birmania) tiene más niños soldado que cualquier otro. Sólo en el ejército nacional sirven más de 70.000 niños.

Se acusa en el llamamiento que el ejército recluta a la fuerza a niños de 11 años. Desde que llegó al poder en 1988, el gobierno militar ha doblado el tamaño total del ejército. Se confirmó el reclutamiento forzoso de niños en una Comisión de Investigación en 1998, llevada a cabo por la International Labor Organization.

También están presentes algunos niños en las fuerzas armadas de las organizaciones opositoras de Myanmar. El Ejército Unido del Estado Wa es quien más usa niños soldado, con 2.000 de ellos en sus filas. Los investigadores estiman que el conjunto de los ejércitos no estatales tienen entre 6.000 y 7.000 soldados menores de 18 años.

Otro de los países criticados es Colombia. Los grupos armados en este país han reclutado al menos 6.000 niños, informaba el 4 de diciembre el periódico colombiano El Tiempo.

El periódico informaba sobre un estudio recién publicado, hecho por UNICEF y la Oficina de Defensa Pública de Colombia, alegando que están siendo entrenados niños soldado en 16 departamentos del país. Algunos son forzados a trabajar como trabajadores domésticos y a tomar parte en las misiones de combate e inteligencia, mientras que otros reciben entrenamiento en explosivos.

La media de edad de los niños es 13,8 años; algunos tienen 7 años de edad. Muchos niños soldado sufren también abusos sexuales, con niñas obligadas a usar el DIU y a someterse a abortos en caso de embarazos.

África también ha contemplado un amplio uso de los niños soldado. En Angola, por ejemplo, los problemas de los niños aún no han terminado, a pesar del fin de los enfrentamientos, informaba el 19 de noviembre la BBC.

Mientras ha durado la guerra civil en Angola, tanto el gobierno como los rebeldes de Unita obligaron a niños a luchar en sus filas. Sin embargo, con el advenimiento de la paz, los antiguos niños soldado han sido olvidados por las autoridades.

Los niños fueron arrancados de sus familias y obligados a participar en conflictos traumáticos. Para tener alguna esperanza de reasumir algo parecido a una vida normal, necesitan cuidados especiales y apoyo. Sin embargo, los programas para la reintegración social de antiguos combatientes no hacen mención alguna de las necesidades especiales de los niños.

Similar situación afecta a los ex niños soldado del Congo, observaba un informe publicado el 13 de noviembre por la Red de Información Regional Integrada, parte de la Oficina de Coordinación para Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas.

Se estima que 30.000 niños han servido en los ejércitos del gobierno y de los diversos grupos rebeldes. Se cree que entre 8.000 y 12.000 están en campos del gobierno y el resto en establecimientos de los rebeldes. Sin embargo, en los campos bajo control gubernamental, sólo 207 niño
s soldado se están beneficiando de un programa piloto de desmovilización.

El programa, lanzado el 18 de diciembre del año pasado, exime a los antiguos niños soldado de los gastos de escolarización. Pero carecen de mobiliario escolar, autobuses y cualquier tipo de apoyo. Muchos han perdido contacto con sus familias.

El reciente acuerdo en Sri Lanka es un paso adelante, pero el problema de los niños soldado continúa siendo una herida abierta.

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ZENIT Staff

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