Conmovedor llamamiento a los cristianos para que peregrinen a Tierra Santa

Lanzado por el nuncio apostólico en Israel

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CIUDAD DEL VATICANO, 23 diciembre 2002 (ZENIT.org).- El representante de Juan Pablo II en Tierra Santa ha lanzado un llamamiento en vísperas de la Navidad a los cristianos de todo el mundo para que regresen en peregrinación.

En su mensaje, que aparece en la edición italiana de «L’Osservatore Romano» de este 23-24 de diciembre, pide además a las partes implicadas en el conflicto palestino-israelí que respeten el derecho de los creyentes a peregrinar a los santos lugares.

El arzobispo Pietro Sambi, nuncio apostólico en Israel, y delegado apostólico en Jerusalén y Palestina, explica en su mensaje que «el mundo cristiano, al igual que el judío y el musulmán, debe reclamar en voz alta el derecho de poder cumplir con la peregrinación a los lugares santos, a las raíces de la fe y de la Iglesia, en total seguridad».

«Pero esta voz se ha apagado –afirma el prelado–. Además de ser un acto de fe, de valentía y de solidaridad, la peregrinación es una semilla de paz y una presencia de distensión».

«En estos tiempos, las necesidades materiales de los cristianos en Tierra Santa son ingentes –subraya monseñor Sambi–. Pero lo que más les falta es la presencia, el aliento, la fraternidad de los peregrinos. El miedo exagerado de los cristianos a venir aumenta el miedo de los cristianos locales a quedarse: sufren un sentimiento de abandono por parte del mundo cristiano».

«La peregrinación es un derecho: las partes involucradas en el conflicto se han comprometido internacionalmente a favorecer el acceso libre a los santos lugares», recuerda el mensaje.

Además, aclara, «ningún peregrino ha sido víctima de la situación» y muchos grupos han confesado a monseñor Sambi que tuvieron «más miedo antes de venir, que durante la peregrinación, desarrollada en serenidad».

La visita a los santos lugares ayuda a «volver a encontrar el espíritu de la primera comunidad cristiana» y, por tanto, es «una experiencia extraordinariamente significativa, de la que son testigos muchos grupos de peregrinos».

Gracias a los cristianos que viven en Tierra Santa y a los peregrinos estos lugares, concluye, no son «fríos museos», sino «piedras vivas» que «mantienen viva la fe, la esperanza y la caridad en torno a los lugares de la Revelación y de la Redención».

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ZENIT Staff

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