China: Sacerdote en prisión por celebrar la Misa de Nochebuena

Denuncia de la «Cardinal Kung Foundation»

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PEKÍN, 12 febrero 2003 (ZENIT.org).- La Iglesia católica en China ha sufrido un nuevo acto de represión de las autoridades al confirmarse el encarcelamiento de un sacerdote, detenido cuando se dirigía a celebrar la Eucaristía de la pasada Nochebuena.

Dong Yingmun, de 37 años, sacerdote de la ciudad de Baoding (provincia central de Hubei) fue arrestado por la policía la noche de Navidad.

Este miércoles fue trasladado a prisión, según el comunicado difundido por la Cardinal Kung Foundation –asociación católica a favor de los derechos humanos, con sede en Estados Unidos–.

La policía de Quingyang –región donde la organización católica sostiene que el religioso fue retenido durante más de un mes antes de su traslado a una prisión de Quyang— niega la detención del sacerdote.

Oficialmente, China dice defender la libertad religiosa, pero en realidad sólo reconoce aquellas Iglesias sobre las que el gobierno ejerce un control directo.

En el caso de la religión católica, la Iglesia de Estado es la Asociación Patriótica Católica China (Apcc) –que no reconoce la autoridad del Papa–. La Iglesia católica fiel a Roma se ve obligada a vivir en clandestinidad.

Se calcula que los fieles de la Apcc son 4 millones, mientras que la Iglesia «clandestina» cuenta con más de 10 millones de fieles.

«Cardinal Kung Foundation» recuerda que al menos nueve sacerdotes de la diócesis «no oficial» de Baoding se encuentran detenidos, en prisión o cumpliendo una condena de tres años en campos de trabajo.

Además, desde 1997 no se tienen noticias del obispo de la ciudad, monseñor Su Zhimin, de 73 años. El obispo auxiliar, monseñor Francesco An Shuxin, de 53 años, desapareció el año anterior.

«Con la encarcelación de dos obispos y nueve sacerdotes de diócesis católica clandestina de Baoding, el gobierno chino ha causado un gran daño a esta diócesis, pero ha fracasado en quebrantar su espíritu», afirmó Joseph Kung, presidente de la Fundación.

«En cualquier caso, este ejemplo de persecución en Baoding da escalofríos. Además, es la grave situación de una sola diócesis. La gente debe saber –subraya Joseph Kung– que la mayoría de las diócesis católicas clandestinas en Hebei, así como otras diócesis –por ejemplo Yu Jiang en Jiangxi, o Fuzhou en Fujian- sufren ataques parecidos del gobierno chino».

«Este conocimiento debería permitir a todo el mundo ser consciente de lo severa que de hecho es la persecución religiosa en China», concluyó.

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ZENIT Staff

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