Cardenal Lehmann: La amenaza de Sadam Husein debe afrontarse en la ONU

ROMA, 12 marzo 2003 (ZENIT.org).- El presidente del episcopado alemán considera que la amenaza de Sadam Husein es grave, y que no hay que repetir el mismo error que se cometió con Hitler, pero hace un llamamiento a Estados Unidos para resolver la crisis en el seno de la ONU.

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El cardenal Karl Lehmann, obispo de Maguncia, considera que el peligro representado por el dictador iraquí es grave y añade: «Si el mundo hubiera reaccionado cuando los nazis marcharon sobre Praga o invadieron Polonia, si el mundo no hubiera cerrado los ojos, se hubiera ahorrado una guerra mundial en las dimensiones que después se verificaron».

Ahora bien, según el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, una decisión en este sentido debe ser tomada por el Consejo de Seguridad, pues «es un factor muy importante para los pueblos y el derecho internacional la existencia de la ONU».

«Sería fatal si un país grande y poderoso, como Estados Unidos, y ejemplar por ser una democracia desde hace siglos, pensara de repente que puede actuar a su manera y unilateralmente», aclara el cardenal Lehmann en una entrevista concedida este lunes al diario «La Repubblica».

«Provocaría un enorme contragolpe a las Naciones Unidas –constata–. Por ello, sigo esperando que en los próximo días se encuentre la manera de actuar juntos. El problema es que las partes en causa se han atrincherado demasiado de prisa en las respectivas posiciones».

El cardenal considera que la oposición a la posición de Estados Unidos no implica necesariamente «antiamericanismo»: «¿Por qué no se puede tener un parecer diferente entre amigos sobre una cuestión determinada?», pregunta.

«En Alemania, muchas personas saben lo que les deben a los estadounidenses, también la generación más joven», reconoce.

Como conclusión, afirma: «Quisiera decir a los estadounidenses que deben esforzarse más por asociarse a los demás. Nos es fácil para quien es la única superpotencia».

Al mismo tiempo, «es importante dejar claro a los pueblos musulmanes que no hay una lucha contra el Islam, y que lo que sucede no es una lucha del cristianismo o de la civilización cristianamente inspirada contra el Islam».

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ZENIT Staff

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