Tailandia: La Iglesia sale en defensa de la mujer, explotada y discriminada

BANGKOK, 19 marzo 2003 (ZENIT.orgFides).- Monseñor Lawrence Thienchai Samanchit, obispo de Chanthaburi y presidente de la Comisión para la Mujer de la Conferencia Episcopal de Tailandia, ha indicado a los católicos su deber de trabajar para poner fin a la violencia y a la discriminación contra la mujer.

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En una carta pastoral enviada a todos los fieles, el prelado recordó que la Exhortación Apostólica «Ecclesia in Asia» de Juan Pablo II afirma que la condición de la mujer en Asia continúa siendo un problema serio.

«Discriminación y violencia comienzan ya en el hogar, continuando después en el lugar de trabajo y también dentro del sistema legal: muchas mujeres son tratadas simplemente como un objeto, en la prostitución, en el turismo y en la industria del espectáculo», se lee en el texto.

«La contribución de la mujer ha sido con frecuencia menospreciada o ignorada, cosa que ha llevado a un empobrecimiento espiritual para la humanidad» añadió.

En este contexto, la carta indica que las Iglesias locales en Asia deberían promover actividades que tutelen los derechos humanos y la dignidad de la mujer.

Precisamente con esta finalidad, y para animar a la mujer a participar en la vida eclesial y social, la Conferencia Episcopal de Tailandia instituyó en el año 2000 la Comisión para la Mujer.

Entre sus actividades, organiza cursos de teología para mujeres y encuentros específicos dirigidos a seminaristas mayores para sensibilizarles sobre el tema de la discriminación de la mujer.

Además, ayuda en las diócesis para formar grupos de mujeres que promuevan cooperativas y actividades económicas, según explicó la secretaria del organismo, Chuensuk Arsaitrumkulha.

La carta de los obispos, afirmó Chuensuk, refleja plenamente la condición femenina en Tailandia. Según datos oficiales, el fenómeno de la prostitución en el país afecta a más de dos millones de mujeres y niños, frecuentemente explotados por la industria del turismo.

El Sida también golpea a la mujer: Tailandia se encuentra, de hecho, entre los países asiáticos más afectados por el virus VIH, primera causa de mortalidad en el país.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en Tailandia mueren de Sida 35 personas cada hora y cerca de 46.000 al año, entre las que se encuentran muchas mujeres. Esta realidad deja huérfanos todos los años a más de 95.000 niños menores de 15 años.

La presencia femenina en el mundo laboral se está incrementando, pero la mujer percibe un salario inferior al del hombre. En el terreno político, en el Parlamento hay 453 hombres y 47 mujeres.

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ZENIT Staff

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