El Papa lanza un mensaje de paz al llegar a España

«¡Europa, vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Aviva tus raíces!», exhorta

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MADRID, 3 mayo 2003 (ZENIT.org).- Las primeras palabras de Juan Pablo II al pisar tierra española se convirtieron en un evangélico mensaje de paz y en una invitación ofrecer la contribución de los valores cristianos en la construcción de la nueva Europa.

«¡La paz esté contigo, España!», afirmó el Santo Padre al llegar por quinta vez el país, al aeropuerto de Madrid-Barajas, donde le esperaban varios centenares de personas.

«La paz que es obra de la justicia, de la verdad, del amor, de la solidaridad –aclaró–; la paz que los pueblos sólo gozan cuando siguen los dictados de la ley de Dios; la paz que hace sentirse a los hombres y a los pueblos hermanos unos con otros».

En la ceremonia de bienvenida participaban los Reyes de España, los cardenales y obispos españoles, el presidente del Gobierno, José María Aznar, así como otras autoridades políticas y civiles.

«Imploro del Señor para España y para el mundo entero una paz que sea fecunda, estable y duradera, así como una convivencia en la unidad, dentro de la maravillosa y variada diversidad de sus pueblos y ciudades», añadió.

El obispo de Roma reconoció que sigue «siempre las vicisitudes de España» «con vivo interés» y constató «con satisfacción su progreso para el bienestar de todos».

Ahora bien, indicó, «el proceso de desarrollo de una nación debe fundamentarse en valores auténticos y permanentes, que buscan el bien de cada persona, sujeto de derechos y deberes, desde el primer instante de su existencia y acogida en la familia, y en las sucesivas etapas de su inserción y participación en la vida social».

Estos son los valores que España debe aportar a la construcción de la nueva Europa, según el sucesor del apóstol Pedro.

«¡Europa, vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Aviva tus raíces!», afirmó recordando las célebres palabras que pronunció en su primer viaje a España, en noviembre de 1982.

«Estoy seguro de que España –subrayó– aportará el rico legado cultural e histórico de sus raíces católicas y los propios valores para la integración de una Europa que, desde la pluralidad de sus culturas y respetando la identidad de sus Estados miembros, busca una unidad basada en unos criterios y principios en los que prevalezca el bien integral de sus ciudadanos».

El pontífice ilustró por último los motivos que le han llevado a convocar los dos grandes acontecimientos multitudinarios y centrales de su visita.

El encuentro miles de jóvenes en la tarde del sábado, en la base aérea de Cuatro Vientos, con el que busca «entrar en contacto con aquellos que están llamados a ser los protagonistas de los nuevos tiempos».

«Tengo plena confianza en ellos y estoy seguro que tienen la voluntad de no defraudar ni a Dios, ni a la Iglesia, ni a la sociedad de la que proviene», explicó.

En segundo lugar, mencionó la misa de canonizaciones de cinco españoles, en la mañana de este domingo, en la plaza Colón.

«Ellos supieron acoger la invitación de Jesucristo: «Seréis mis testigos»», afirmó anunciando el lema de su viaje apostólico.

«En este momento histórico ellos son luz en nuestro camino para vivir con valentía la fe, para alentar el amor al prójimo y para proseguir con esperanza la construcción de una sociedad basada en la serena convivencia y en la elevación moral y humana de cada ciudadano», afirmó.

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ZENIT Staff

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