Diario vaticano: 22 años del atentado contra el Papa «porque molestaba»

CIUDAD DEL VATICANO, 12 mayo 2003 (ZENIT.org).- El atentado contra Juan Pablo II, que tuvo lugar un 13 de mayo de hace 22 años no fue «por casualidad», sino porque este Papa molestaba, asegura el diario vaticano.

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En su edición de este martes en italiano, «L’Osservatore Romano» recuerda la calurosa tarde de mayo en la plaza de San Pedro en la que el turco Mehmet Alí Agca disparó contra el pontífice que pasaba en papamóvil durante la audiencia general a los peregrinos.

Según un editorial firmado por su director, Mario Agnes, «no se puede y no se debe considerar que fue un hecho acaecido por casualidad y ya archivado».

«No se puede prescindir de aquel acto sangriento para «leer» este pontificado. Para comprender el misterio de un hombre cuya sangre bañó la plaza que lleva el nombre de Pedro», añade.

«Si bien las implicaciones de lo sucedido siguen siendo oscuras, el hecho queda en pie», afirma. «Según algunas maneras de pensar, Juan Pablo II molestaba. Y se trató de quitar de en medio a esta alta autoridad, pero no se logró acallar esa voz».

Aquel atentado, concluye el director, ha hecho que la voz de este Papa alcance mayor autoridad, independientemente «de las convicciones filosóficas y religiosas» de quien le escucha.

En el atentado, el Papa fue herido de gravedad en el abdomen y corrió el peligro de morir desangrado mientras lo transportaban al Hospital Gemelli de Roma, donde fue sometido a una larga y delicada operación.

Juan Pablo II atribuye el haber salido vivo de ese atentado a la intercesión de la Virgen de Fátima, cuya fiesta se conmemora justamente el 13 de mayo, en recuerdo de la primera aparición de María, en 1917, a los tres pastorcillos portugueses.

En el año 2000, con motivo del Jubileo, el Papa hizo público el contenido del «tercer secreto de Fátima», interpretándolo, justamente, como la profecía de un atentado contra un pontífice.

En el año 2001 Italia extraditó a Turquía a Alí Agca, después de que el Papa pidiera para él la gracia del presidente de la República Italiana. Agca había pasado 20 años en la cárcel en Italia y ahora cumple una sentencia en Turquía por el asesinato del director de un diario en 1979.

El 24 de mayo del año pasado, de visita en Bulgaria, el pontífice declaró que nunca ha echado la culpa de lo sucedido al pueblo búlgaro, en referencia a la así llamada «pista búlgara» que atribuye la organización del atentado a los servicios secretos de ese país.

La «pista búlgara» surgió cuando en septiembre de 1981 Agca dijo a los investigadores italianos (el atentado fue encomendado a la justicia italiana) que había sido reclutado por los servicios secretos de Sofía, a cuenta del KGB.

La Justicia italiana detuvo a los búlgaros Sergei Antonov, ex jefe de las líneas aéreas búlgara «Balkan Air» en Italia, y a dos funcionarios de la embajada búlgara en Roma, Teodor Ayvazoz y Jelio Vasilev.

Tras un centenar de audiencias, el proceso concluyó con la absolución de los imputados, debido sobre todo a las continúas contradicciones de Alí Agca, quien después se retractó, afirmando que la pista búlgara fue un invento suyo. Años más tarde, en 1997, volvió a relanzarla.

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ZENIT Staff

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