El proyecto de Constitución afgana no contempla la libertad religiosa

El superior de la misión «sui iuris» analiza el texto propuesto

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KABUL, 20 noviembre 2003 (ZENIT.org).- En el proyecto de Constitución que se propondrá el 10 de diciembre a la aprobación de la «Loya Jirga» (el Parlamento afgano), el Islam es la religión de Estado, mientras que para el resto de confesiones se reconoce sólo la libertad de culto.

Así lo recoge el artículo 2 del texto sometido en estos momentos al público debate de observadores e intelectuales, líderes religiosos y diplomáticos. El documento demuestra que la situación de la libertad religiosa en el nuevo Afganistán no cambiará mucho respecto al pasado.

«Es necesario ver qué es lo que se entiende por libertad de culto y si la interpretación de ese artículo será restrictiva o las autoridades permitirán, por ejemplo, construir una iglesia fuera de la Embajada», explicó a «Fides» el padre Giuseppe Moretti –barnabita italiano–, superior de la misión «sui iuris» en Afganistán.

Igualmente observó que «en el proyecto de Constitución, la libertad de culto se concibe en relación a cuanto prevé la “sharia” –ley islámica–, por lo tanto no admite posibilidad de evangelizar o de que se produzcan conversiones».

Observadores y expertos que han analizado el proyecto constitucional advierten que éste tiene una connotación marcadamente islámica. De hecho, la fecha de la portada, «año 1382», sigue el calendario islámico, que es el adoptado oficialmente por el Estado, como afirma el artículo 18.

El texto decreta además el deber del Estado de instituir y organizar mezquitas, madrasas y centros religiosos islámicos (artículo 17).

Desde el punto de vista de la organización social y política, los partidos políticos y las asociaciones, que los ciudadanos afganos tienen «libertad de crear», deben estar constituidos conforme a los principios del Islam (artículo 35).

Estas disposiciones contrastan con otros puntos de la Constitución en los que se afirma que el Estado tiene el deber de respetar y proteger la libertad y la dignidad de todo ser humano (artículo 22) o de crear «una sociedad basada en la justicia social, la protección de los derechos humanos, la realización de la democracia y de asegurar la unidad nacional y la igualdad de todos los grupos étnicos» (artículo 6).

Sobre la construcción del nuevo Afganistán y sobre las relaciones con los líderes religiosos islámicos «hay de todos modos esperanza», añade el padre Moretti.

«Las relaciones están todas por construir –constata–, pero algunos líderes musulmanes ya han mostrado sensibilidad por el diálogo interreligioso. En especial el mullah Fazul Shinwari, Jefe de la Corte Suprema Afgana, nombrado ministro de Justicia, que estuvo presente en la celebración de la erección de la misión “sui iuris” y ha manifestado su deseo de encontrarse con el Santo Padre».

El mullah Shinwari, de todas formas, es conocido por la opinión pública internacional por sus declaraciones públicas de querer instaurar la «sharia» como ley fundamental del Estado.

Fue el 6 de agosto del 2003 cuanto tuvo lugar en Kabul la ceremonia oficial de erección de la misión «sui iuris» –primera circunscripción constituida por la Iglesia católica en la era post-talibán– y el nombramiento del padre Giuseppe Moretti como superior.

Los Padres Barnabitas, en el país desde 1933, han procurado asistencia espiritual y moral a todo el personal internacional celebrando los sacramentos, promoviendo encuentros ecuménicos y ofreciendo apoyo durante los años de prueba y grandes dificultades experimentadas bajo el régimen de los talibanes.

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ZENIT Staff

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