Más de tres mil delegados en la apertura del Congreso Misionero Americano

En representación de todos los países americanos

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CIUDAD DE GUATEMALA, 26 noviembre 2003 (ZENIT.org).- Con el mensaje y la bendición de Juan Pablo II –transmitida por su enviado, el cardenal Crescenzio Sepe— y con el propósito de renovar el compromiso de la misión, más de 3.000 delegados de todos los países americanos iniciaron el martes en Ciudad de Guatemala el II Congreso Americano Misionero (CAM2).

Bajo el lema «Iglesia en América, tu vida es misión», la gran cita misionera afronta las responsabilidades evangelizadoras en un continente donde los aproximadamente 528 millones de católicos representan el 63% de la población.

Juan Pablo II –en el mensaje leído por el nuncio apostólico Ramiro Moliner–, exhortó a los misioneros a dar respuestas concretas de este Congreso y recordó la íntima relación que existe entre misión y santidad.

Acompañaron en la ceremonia de inauguración al enviado papal –prefecto de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos– los purpurados de Centroamérica, el cardenal Rodolfo Quezada Toruño –arzobispo de Guatemala–, arzobispos, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y fieles laicos.

Reunidos en el auditorio «Juan Pablo II», el cardenal Sepe invitó a los presentes a dar gracias y a orar por el Santo Padre –«primer misionero de la Iglesia»–, «para que el Señor le guarde en su salud, le consuele en su sufrimiento y le fortalezca en su misión de pastor».

Asimismo, el purpurado recordó en su discurso a los niños, jóvenes, enfermos y ancianos, a quienes exhortó a evangelizar aún «en medio de su dolor o renuncia», recoge la Sala de Prensa del CAM2.

Por su parte, el cardenal Quezada Toruño aseguró que con este Congreso «se prolonga la presencia luminosa del Papa», agradeció la presencia de los misioneros e invocó al Espíritu Santo y a la Virgen María, a quienes dedicó el evento.

En procesión en medio del fervor de numerosos fieles, el Cristo Negro de Esquipulas, la Virgen de Guadalupe y la reliquia del Hermano Pedro realizaron su recorrido desde muy temprano, en hombros de niños y adultos, hacia el Auditorio, donde fueron el centro de la inauguración del CAM2.

«Ponemos en las manos de la Virgen de Guadalupe, del Santo Hermano Pedro y del Cristo Negro este Congreso Misionero y a quienes en él participan», dijo el arzobispo guatemalteco. Los trabajos del encuentro se prolongarán hasta el próximo domingo.

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ZENIT Staff

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