Habla la hermana del misionero asesinado en Uganda: «Se entregó completamente»

EL CAIRO, jueves, 1 abril 2004 (ZENIT.org).- «Mi hermano era para mí lo más querido después del Señor», reconoció este jueves a «Misna» sor Daniela Fulvi, misionera comboniana en El Cairo (Egipto), recordando al padre Luciano Fulvi, asesinado un día antes en Gulu, al norte de Uganda.

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Originario de Pescia (Italia), el padre Fulvi, de 76 años de edad, también misionero de dicha congregación, fue hallado muerto el miércoles por algunos hermanos de su comunidad en su habitación de la misión de Layibi, en las afueras de Gulu. Había sido degollado por desconocidos por motivos aún sin aclarar.

«Después de once años sin vernos –prosigue la religiosa de 72 años (46 de misión en Egipto)–, el año pasado pasé con él tres meses de vacaciones en Italia: fueron las vacaciones más bellas de mi vida. Luciano es… era una persona maravillosa. Era abierto, sonriente, jovial, bueno, y amaba a todos».

«Ayer por la mañana –revela Sor Daniela–, antes de conocer la muerte de mi hermano, me levanté pronto, hacia las 4.30, con una voz que no entendía si venía de fuera o de dentro de mí. La voz decía: “Amor y sacrificio dan vida”. Tal cual. Es lo que le ocurrió a Luciano: durante toda la vida amó y se sacrificó por los demás, entregándose completamente».

La religiosa también recordó la trayectoria de su hermano comboniano, quien ingresó muy joven en el seminario y después partió en misión a Uganda. Tras una larga estancia en el país africano, volvió a Europa, pero en 1996 –a pesar de cinco bypass– quiso regresar a aquella que consideraba a todos los efectos como su tierra.

«El obispo le había confiado las actividades con los jóvenes de la diócesis –explica Sor Daniela–. En este período estaba reuniendo fondos para una capilla y un centro de espiritualidad».

El padre Luciano nunca había mencionado a su hermana especiales temores respecto al que después sería el final de su vida. Pero «sabía que su existencia estaba en peligro por los constantes ataques del “Ejército de Resistencia del Señor” (LRA), así como lo estaba y lo está la de los demás misioneros que viven allí».

[Con constantes incursiones preferentemente en los distritos septentrionales de Uganda, desde 1986 los rebeldes del LRA, dirigidos por Joseph Kony –un visionario a sueldo de Sudán que intenta derrocar el gobierno del presidente ugandés Yoweri Museveni–, han torturado y asesinado a decenas de miles de personas (se cuentan 100.000 muertos), han secuestrado a 25.000 niños (reducidos a la esclavitud o enrolados a la fuerza en la guerrilla) y han provocado el desplazamiento de más de un millón de civiles. Ndr].

Sor Daniela no encuentra explicación al asesinato de su hermano, «que era un hombre absolutamente pacífico», y sostiene que «con toda probabilidad, los verdaderos motivos saldrán a la luz con el tiempo».

«Estoy tranquila –confirma la religiosa–, pero cuando pienso en ello se me hace un nudo en la garganta, sobre todo por la bárbara forma en que mi hermano fue asesinado».

Concluye su reflexión con palabras también para los asesinos: «Es necesario saber perdonar. Querría que se orara por mi hermano, por mi familia, pero igualmente por aquellos que le han matado, porque ciertamente no sabían lo que hacían y que el Señor tenga misericordia de ellos».

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ZENIT Staff

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