Así resumió en su reciente visita a la sede internacional de «Ayuda a la Iglesia Necesitada» (AIN) en Königstein –Alemania-- una de las necesidades pastorales más importantes en este momento para la mayor ONG brasileña dedicada a estos pequeños en Río.

«Debido a la animadversión de los habitantes hacia estos niños, a los últimos les resulta casi imposible acceder a las capillas de sus barrios», reconoció.

El padre Renato Chiera insistió en que los centros no disponen de capillas propias, por lo que ha elaborado un proyecto cuya financiación asciende a 40.000 euros para el centro de los «niños de la calle» ubicado en Tingá y lo ha presentado a «AIN».

Más de 1.300 niños, entre ellos jóvenes drogadictos, viven en estas casas de acogida, donde un equipo de 100 trabajadores sociales y varios voluntarios los guían y educan.

La organización pertenece a la «Familia da Esperança» y tiene afinidad con la espiritualidad de los Focolares. El primer pueblo para «niños de la calle» fue fundado hace catorce años en Miguel Couto.

AIN es una asociación dependiente de la Santa Sede que hoy cuenta con filiales en diecisiete países. El padre Werenfried van Straaten la fundó en 1947 para sostener a la Iglesia allí donde tuviera dificultades en su misión a causa de la falta de libertad religiosa o de medios económicos.