Señor Presidente: Con mucho gusto le recibo y le doy mi más cordial bienvenida, al tiempo que le agradezco su visita, formulando mis mejores votos por su persona y por su altísima misión al servicio del pueblo hondureño. En esta ocasión deseo renovar mi afecto por los habitantes de su país, que recuerdo siempre en mi oración, pidiendo a Dios que bendiga a cada uno de ellos, a las familias y a los diversos grupos sociales para que puedan tener un presente sereno y un futuro esperanzador, construyendo una sociedad basada en la justicia y la paz, la fraternidad y la solidaridad, lo cual favorecerá el progreso integral de todos, especialmente de los más desfavorecidos.
Sobre Vuestra Excelencia, sobre sus colaboradores en el Gobierno y sobre todo el católico pueblo de Honduras invoco toda clase de bendiciones del Dios providente y misericordioso, por mediación de la Santísima Virgen de Suyapa, tan venerada en esa amada nación. [Texto original en castellano]
Del 27 de julio al 7 de agosto haremos la pausa anual, aprovechando que en el periodo de verano se generan menos informaciones y también el consumo de las mismas disminuye.
Retomamos el trabajo ordinario de las ediciones en inglés y español de ZENIT el lunes 10 de agosto.