Comunicado de la Conferencia Episcopal Peruana «Paz para nuestro pueblo»

LIMA, viernes, 14 mayo 2004 (ZENIT.org).- Publicamos el Comunicado de la Conferencia Episcopal Peruana «Paz para nuestro pueblo».

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Estamos contemplando, con asombro, el dolor creciente de todo un pueblo. Dios ha abogado siempre por los pobres, los débiles, los marginados, los menos queridos de los demás. Ellos, según el plan de Dios, debieran ser los más favorecidos. Hoy son los que más padecen. Lamentablemente vemos un pueblo que ha sufrido y sigue sufriendo, y menos mal que no ha perdido la esperanza.

Un análisis simple de la situación actual nos conduce a un Perú falto de entendimiento, convulsionado socialmente, donde la protesta, las huelgas, los paros y la violencia se han puesto a la orden del día.

Durante 20 años el pueblo del Perú ha sufrido el sacrificio ingente de unas luchas fratricidas donde la violencia ha reinado por doquier; y esa misma violencia ha ocasionado muertes, marginaciones, abandono de tierras y hogares, destrucción moral de unos valores que siempre fueron baluartes inquebrantables de la mística de nuestro pueblo. La lucha por recuperar la democracia ha sido ardua y difícil. Frente al esfuerzo por recuperar esa democracia tan anhelada, nuestro pueblo ha ofrecido un sacrificio cruento, largo y penoso. Y, a pesar de esto, no se han alcanzado los logros esperados.

El clamor del pueblo dijo NO a la violencia, NO a los violentos, NO a los corruptos, NO a las ansias del poder. La sangre y las lágrimas de nuestro pueblo han sido derramadas en la tierra copiosamente y cuánto nos gustaría que dieran frutos de entendimiento, de justicia y de paz.

Hacemos un llamado al sentido de responsabilidad de los dirigentes populares, gremiales etc. para que en sus demandas y reivindicaciones sociales respeten los procedimientos legales e institucionales antes de extremar medidas de fuerza que afecten el desarrollo normal de las actividades del País y el libre tránsito por el territorio nacional.

Nosotros, los Obispos del Perú, que vivimos día a día las angustias de nuestro pueblo hacemos, una vez más, un llamado a la paz, a la concordia y al entendimiento. Queremos un Perú unido, fraterno. Para ello es preciso el DIALOGO; el diálogo construye, acerca, hermana. El diálogo es la puerta de esperanza para nuestro pueblo. Puede llamarse Acuerdo Nacional, Hoja de Ruta u otras posibles denominaciones. Pero el diálogo convoca y es la única vía para ir solucionando nuestras diferencias.

Hacemos también, un llamado a la esperanza, a construir el Perú, a buscar el orden social, a defender el Estado de Derecho y a defender la Constitucionalidad.

En la situación tan delicada que estamos viviendo, es fundamental la contribución responsable y solidaria de todos los poderes del Estado: Gobierno Central, Congreso Nacional, Poder Judicial así como de los Gobiernos Regionales, Partidos Políticos y población en general.

Invocamos a los Medios de Comunicación a informar con ponderación y ser instrumentos que propicien un clima de acercamiento entre pueblos y autoridades, construyendo juntos el Perú que todos queremos en Justicia, paz y reconciliación.

Oramos al Señor y le suplicamos que vele por nuestro pueblo e inspire a nuestras autoridades. La oración de los creyentes se dirige a nuestro Dios para que transforme en gracia nuestros problemas y sufrimientos.

Lima, 12 de Mayo 2004
+ Hugo Garaycoa Hawkins
Obispo de Tacna y Moquegua
Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana
+ Miguel Cabrejos Vidarte OFM
Arzobispo de Trujillo
Primer Vice-Presidente
+ José Ríos Reynoso
Arzobispo de Arequipa
Segundo Vice-Presidente

+ Juan José Larrañeta Olleta O.P.
Obispo Vicario Apostólico de Puerto Maldonado
Secretario General

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ZENIT Staff

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