Juan Pablo II aplaude el nuevo concordato Iglesia-Estado en Portugal

Espera que favorezca «un entendimiento cada vez mejor»

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 18 mayo 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II mostró este martes su satisfacción por la firma del nuevo concordato firmado entre la Santa Sede y Portugal deseando que favorezca el entendimiento Iglesia-Estado.

Tras la firma del documento en el Vaticano, por parte del cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado de la Santa Sede, y del primer ministro, José Manuel Durão Barroso, el Santo Padre recibió al representante portugués en una audiencia que duró unos diez minutos.

El pontífice le expresó su «profundo aprecio por la atención que el gobierno y la Asamblea de la República portuguesa han demostrado por la misión de la Iglesia» con esta firma, que debería abrogar el anterior concordato, en vigor desde hace 64 años, considerado como obsoleto ante los cambios de la vida nacional portuguesa.

«Hago votos para que el nuevo concordato favorezca un entendimiento cada vez mejor entre las autoridades del Estado y los pastores de la Iglesia para beneficio del bien común de la nación», añadió el Santo Padre en su breve discurso en portugués en el día en que cumplía 84 años.

El concordato ahora tendrá que se aprobado por el Parlamento portugués y por el presidente de la República.

La delegación del primer ministro felicitó en portugués a Juan Pablo II por su cumpleaños.

En particular, Durão Barroso, felicitó en nombre del gobierno y a título personal a Juan Pablo II, «gran personalidad mundial, en el que todos reconoceos a un luchador incansable por la paz y los derechos humanos».

El Santo Padre les respondió en portugués y recordó sus viajes a Portugal, en particular a Fátima.

El nuevo concordato, en 33 artículos, reglamenta cuestiones tan importantes como el matrimonio, la asistencia religiosa, el patrimonio, o el régimen fiscal de la Iglesia.

Según una nota de la Santa Sede, con este acuerdo, «el Estado garantiza a la Iglesia el ejercicio público y libre de sus actividades, en particular, en lo que se refiere al culto, al magisterio y ministerio, así como la jurisdicción en materia eclesiástica».

«Reconoce, además, la libertad religiosa, en particular en los ámbitos como la conciencia, culto, reunión, asociación, expresión pública, enseñanza y actividad caritativa».

El concordato reconoce por primera vez la personalidad jurídica de la Conferencia Episcopal Portuguesa. La Iglesia católica podrá recibir el 0,5% del impuesto sobre la renta que los ciudadanos pueden atribuir a diferentes instituciones en su declaración anual, según explica la agencia católica portuguesa Ecclesia

Establece, que se informe inmediatamente al Estado Portugués del nombramiento o renuncia de los obispos, atribución que corresponde exclusivamente a la Santa Sede.

Por lo que se refiere al matrimonio, la novedad está en el reconocimiento civil de un matrimonio canónico no consumado. Se trata de los casos en los que, como establece el Código de Derecho Canónico, no se ha dado un matrimonio sacramental, a pesar de que haya tenido lugar la ceremonia y, por tanto, es inexistente.

El nuevo documento promueve la cooperación entre la Santa Sede y la República Portuguesa para construir sociedades justas y pacíficas, en particular en Portugal, en las que la dignidad de la persona humana esté en el centro.

Con esta declaración, se mantiene el espíritu aunque se reconoce como caducado el «acuerdo misionero», que estaba en vigor en el pasado para atender espiritualmente a las provincias de ultramar de Portugal, que hoy ya no existen.

Por este motivo, se abren posibilidades para la celebración de acuerdos que permitan la misma colaboración entre organizaciones que estén directamente relacionadas con una de las partes, en particular en las zonas del mundo de habla portuguesa.

El 93,30% de los más de diez millones de habitantes de Portugal.

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ZENIT Staff

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