3 de octubre: beatificación de Anna Katharina Emmerick y Carlos I de Austria

Confirmado por las diócesis de Münster y de Viena

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MÜNSTER/VIENNA, viernes, 28 mayo 2004 (ZENIT.org).- El domingo 3 de octubre es la fecha en que Juan Pablo II presidirá en Roma la beatificación de Anna Katharina Emmerick (1774-1824) y de Carlos I (1887-1922), emperador de Austria y rey de Hungría.

La noticia relativa a la beatificación de la mística alemana la comunicó la Secretaría de Estado vaticana a la diócesis de Münster.

El obispo Reinhard Lettmann lo hizo público el pasado 25 de mayo en una recepción en el vicariado general del episcopado, como se lee en un comunicado en la página web de la diócesis, en el que reconoce que el anuncio «nos llena de gran alegría y profunda gratitud».

Invitando a los fieles de la diócesis a acudir a Roma para la celebración, el prelado afirmó que «esta experiencia puede darnos –a todos nosotros individualmente, pero también como diócesis en conjunto— una gran fuerza en nuestro camino».

Igualmente recordó a la monja estigmatizada como un ejemplo de intensa relación con Cristo: «Anna Katharina Emmerick nos indica en su amor hacia Cristo el fundamento de nuestro cristianismo».

La religiosa agustina originaria de Westfalia (Alemania) «llevó consigo los estigmas de la Pasión del Señor y recibió carismas extraordinarios que empleó para consuelo de numerosos visitantes. Desde el lecho desarrolló un gran y fructífero apostolado», recordó el prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, el cardenal José Saraiva Martins, al leer el pasado julio el decreto de reconocimiento del milagro ante Juan Pablo II.

Y es que desde 1813 la enfermedad obligó a la religiosa a la inmovilidad. Desde aquel mismo año tampoco tuvo más alimento que la Comunión. En sus últimos años vivió día a día la predicación y la Pasión de Jesús.

Exclaustrada por la invasión napoleónica, inválida y estigmatizada, la religiosa agustina trataba de describir en su dialecto bajo-alemán las visiones cotidianas de lo sobrenatural que ella misma encontraba indecibles. Un notable escritor alemán, Clemens Brentano, la conoció, se convirtió y permaneció al pié de la cama de la enferma copiando los relatos de la vidente desde 1818 a 1824.

Fruto de ello es el libro «La amarga Pasión de Nuestro Señor Jesucristo». Además de los Evangelios, en las páginas de ese volumen de la religiosa se inspiró el director de cine Mel Gibson para rodar su película «La Pasión de Cristo».

«La beatificación deberá ser un acontecimiento que permanecerá por largo tiempo en nuestra memoria», expresó el vicario general Norbert Kleyboldt, quien presentó las celebraciones previstas: el domingo 3 de octubre, tendrá lugar la beatificación en la Misa que presidirá el Papa. Previsiblemente los fieles procedentes de Münster será recibidos en audiencia por el Santo padre el día siguiente.

La diócesis de Viena ha anunciado por su parte que en la misma fecha el Santo Padre beatificará a Carlos I de Hasburgo, último emperador de Austria y rey de Hungría, tras un proceso de 50 años de duración.

Proclamado emperador de Austria en 1916, Carlos I abdicó el 11 de noviembre de 1918 al caer el Imperio austro-húngaro. En marzo de 1919 salió de Austria y fue destituido formalmente por el Parlamento austríaco en abril. Pasó su exilio en la isla de Madeira (Portugal), donde falleció a los 34 años.

Se había casado con la princesa Zita de los Borbones de Parma, a quien dijo en el día de su boda: «Ahora tenemos que llevarnos el uno al otro al cielo», recordó en cardenal Saraiva Martins el pasado abril en la ceremonia de promulgación del decreto que reconoce un milagro a su intercesión. Del matrimonio nacieron ocho hijos.

«Sirvió a su pueblo con justicia y caridad»; «buscó la paz, ayudó a los pobres, cultivó con empeño su vida espiritual. La fe le apoyó desde la juventud, y sobre todo en el período de la primera guerra mundial, y en el exilio en la isla de Madeira, donde murió santamente», subrayó el cardenal portugués.

Para profundizar en el perfil del futuro beato, se puede leer una entrevista publicada en Zenit, 31 de marzo de 2004 a uno de sus hijos, el archiduque Otto de Habsburgo.

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ZENIT Staff

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