11 de septiembre: El terrorismo no prevalecerá, según el diario vaticano

Aquellos atentados, una «sombra amenazadora» para la humanidad

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 10 septiembre 2004 (ZENIT.org).- El diario oficioso del Vaticano considera que el 11 de septiembre de 2001 se convirtió en «una sombra amenazadora» para la humanidad, pero advierte que «los enemigos del hombre no podrán prevalecer».

«L’Osservatore Romano», en su edición italiana de este sábado, 11 de septiembre, ofrece en su portada un homenaje de recuerdo a las víctimas de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono.

El editorial hace un análisis espiritual de los hechos, citando las palabras con los que los calificó Juan Pablo II: «El corazón del hombre es un abismo del que emergen a veces designios de una ferocidad inaudita, capaces en un momento de destrozar la vida serena y laboriosa de un pueblo».

«De ese «abismo» del espíritu humano han emergido por desgracia otros monstruos, que en estos tres años han sembrado muerte y destrucción», añade, en relación a los atentados de «Bali, Madrid, Beslán y Bagdad»…, donde «personas inocentes siguen siendo objetivo de criminales ataques».

«No tiene importancia el que las víctimas sean turistas o personas que van al trabajo –considera–. Lo importante, en la perversa estrategia de los terroristas, es difundir un sentimiento generalizado de pánico, golpeando incluso a quien, a pesar de todas las dificultades, se entrega para ayudar al prójimo, para aliviar los sufrimientos de cuantos han quedado marcados por las heridas de la violencia».

Entre éstos, cita a las dos cooperantes italianas secuestradas en Irak y a Sergio Vieira de Mello, el enviado especial a Irak del secretario general de las Naciones Unidas, asesinado en el atentado contra la sede de la ONU en Bagdad.

«La furia homicida no se ha detenido tampoco ante la inocencia de los niños. El primer día de escuela, un momento importante en la vida cotidiana de las familias, se transformó en una pesadilla de la que los supervivientes de la escuela de Beslán no lograrán reponerse fácilmente».

«Si bien la fuerza de las tinieblas parece prevalecer, el creyente sabe que el mal y la muerte no tienen la última palabra», dijo el Papa en la audiencia general del 12 de septiembre de 2001, según recuerda «L’Osservatore Romano».

«Aquí está la certeza que tiene que apoyar a la humanidad en este difícil momento histórico. La esperanza es la única fuerza auténtica que puede llevar al mundo hacia un futuro de paz, donde el terrorismo sólo sea un triste recuerdo».

«De la esperanza nace también la certeza de que el encuentro y el diálogo son los únicos instrumentos para llegar a una justa solución y a la superación de tantas injusticias que, en todo el planeta, alimentan las situaciones de conflicto».

«Ahora más que nunca se necesitan auténticos agentes de paz, de hombres y mujeres que tengan el valor de tender puentes y no de cavar fosas entre los pueblos. Un valor que sólo puede alimentar la esperanza», concluye el editorial.

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ZENIT Staff

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