El arzobispo de Valencia denuncia el actual «nacional-laicismo» en España

Recuerda que los católicos apoyan la separación Iglesia-Estado, pero no el «laicismo intolerante»

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VALENCIA, jueves, 14 octubre 2004 (ZENIT.orgVeritas).- El arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García Gasco, manifiesta en su última carta pastoral su preocupación por «el crecimiento durante los últimos meses de una planificada corriente de opinión antirreligiosa, de laicismo intolerante contra los cristianos: el nacional-laicismo».

La agencia «Avan» recoge hoy las afirmaciones de monseñor García Gasco en su carta «El nacional-laicismo», en la que sostiene que los católicos apoyan la aconfesionalidad y la separación de la Iglesia y el Estado pero no el «laicismo intolerante, que es algo muy distinto».

El prelado explica que mientras la aconfesionalidad proclamada en la Constitución española «contempla las distintas opciones religiosas como un derecho legítimo de los ciudadanos que merece protección», el laicismo es «como una caricatura de la legítima aconfesionalidad, un prejuicio anti-religioso» que muestra las creencias religiosas como «supersticiones de gente inculta».

Al «tratar la religión como si fuese una «afición privada», que no debe tener manifestaciones públicas, ni relevancia jurídica o social», el arzobispo de Valencia cree que los promotores del laicismo «quieren expulsar la religión de la esfera social y luego eliminarla en el hombre, para que los principios religiosos acaben desapareciendo de la conciencia humana».

«Cualquier dato que desprestigie a los cristianos y a la Iglesia merece ser exagerado y repetido hasta la saciedad», mientras se «minimizan o silencian los que benefician el sentido religioso», sostiene el prelado.

El arzobispo de Valencia considera que el modo de actuar de este laicismo «es claramente injusto, sectario y, desgraciadamente, procede de resentimientos y frustraciones personales».

«Quienes emprenden la militancia laicista se autodenominen como tolerantes y progresistas cuando, de modo paradójico, son ellos los que dictan lo que debe tolerarse y lo que no», añade.

Según monseñor García-Gasco, «la primera víctima de esta actitud es la libertad religiosa reconocida en la Constitución Española».

El arzobispo lamenta que se «manipule la fe católica para ofrecer una imagen de la Iglesia retorcida y esperpéntica».

Finalmente, anima a los católicos –«que somos la mayoría de este país»– a «no tener miedo ante esta situación», y a «abandonar complejos y cómodos silencios para hacer uso de nuestra libertad de expresión».

Los católicos «no queremos privilegios pero como ciudadanos congruentes exigimos nuestros derechos y cumplimos con nuestros deberes», concluye.

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ZENIT Staff

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