CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 4 octubre 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha exigido poner punto final el «comercio de vidas humanas» que tiene lugar con los secuestros de personas, particularmente en Irak.

Sus palabras resonaron en el Vaticano este sábado al recibir el «Premio a la valentía política» («Prix du courage politique»), en reconocimiento de su compromiso a favor de la paz y de la justicia en el mundo, así como de su acción diplomática al servicio de la libertad.

El galardón fue entregado por la revista francesa «Politique Internationale», en colaboración con la Asociación de Política Extranjera de la Universidad de la Sorbona (París), y con el canal de televisión católico francés KTO.

En la Sala Clementina se encontraban presentes el director de la revista, Patrick Wajsman, el arzobispo de París, el cardenal Jean-Marie Lustiger, y representantes del mundo cultural y de la sociedad civil franceses.

El Santo Padre aseguró que recibía este galardón como una prueba de «la atención por la misión de la paz de la Iglesia en el mundo, en donde los conflictos son por desgracia demasiado numerosos».

«Quisiera lanzar un nuevo llamamiento a la paz para construir una sociedad de fraternidad entre los pueblos», dijo el Santo Padre aprovechando la celebración del acto.

«Mi pensamiento se dirige a los periodistas que, por su testimonio y publicación, son artesanos de la paz y de la libertad y que pagan un caro tributo a los conflictos».

En particular, reconoció que pensaba «en los secuestrados y en sus familias, víctimas inocentes de la violencia y del odio, invitando a todos los hombres de buena voluntad a respetar la vida de las personas».

Francia sigue con el corazón en el puño desde el 20 de agosto la suerte de los periodistas Christian Chesnot (37 años) y Georges Malbrunot (41 años), secuestrados en Irak.

«Ninguna reivindicación puede llevar a un comercio con vidas humanas. El camino de la violencia es un callejón sin salida», subrayó el Santo Padre.

En un comunicado enviado a Zenit, «Politique Internationale» explica que este premio busca reconocer «la obra "terrestre"» de este Papa, «en particular su contribución decisiva al desmantelamiento del imperio soviético y a la caída del comunismo en Europa».

«Sin olvidar su combate incansable por los derechos del hombre que le ha llevado, de un lado a otro del planeta, a fustigar a todos los dictadores, ya sean de derechas o de izquierdas, de Augusto Pinochet a Fidel Castro».

Durante la ceremonia, Patrick Wajsman reconoció que con este premio su revista quiere honrar una persona que, «si bien dialoga con la Eternidad, no ha dejado por ello de realizar una obra terrestre inmensa, gigantesca. Una obra guiada por una intención liberadora que tiene pocos equivalentes en la historia».

«Santo Padre --añadió el director en su intervención ante el Papa--, usted es para nosotros, independientemente de nuestro credo y nuestras convicciones filosóficas, una estrella en la noche, una referencia ética, un faro que ilumina el océano».

Con su «valentía política», subrayó, Juan Pablo II ha sido capaz de «lo imposible», demostrando que «la injusticia no es una fatalidad», explicando que «la libertad, como la victoria, es de los que han soñado».

El «Premio a la valentía» recompensa a personalidades francesas que han dado prueba de valor en su acción y reflexión.

La revista «Politique Internationale» es una publicación consagrada a cuestiones internacionales en la que intervienen jefes de Estado, líderes políticos o expertos de renombre.