MADRID, viernes, 8 octubre 2004 (ZENIT.org).- «El ataque que sufre actualmente la identidad católica y la unidad de España se remonta, por lo menos, al siglo XIX». Así lo destacó a la agencia Veritas el profesor de humanidades de la universidad Francisco de Vitoria José Ángel Agejas, resumiendo la constatación de veinticinco profesores de seis universidades españolas que participaron, el pasado 25 de septiembre, en una jornada de estudio y reflexión sobre la identidad católica de España.

El encuentro fue convocado en Madrid por la Sección Española de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino (SITAE), en conmemoración de la última visita del Papa a España.

Para Agejas, resulta especialmente significativo cómo han destacado los pontífices de los últimos años, desde Pío XI hasta Juan Pablo II, la identidad católica del pueblo español. «Juan Pablo II define España como tierra de María que ha servido heroicamente a la fe, ha contribuido a la evangelización del Nuevo Mundo y ha sido leal a la Sede de Pedro», recordó.

La jornada giró, según Enrique Martínez, secretario de la SITAE, se centró en las dimensiones histórica, filosófica y teológica de la identidad católica española.

Los participantes, Socios de la SITAE, profesores de la Universidad San Pablo-CEU, la Universidad Francisco de Vitoria, la Universidad Complutense, la Universidad de Barcelona, la Universidad de Navarra y la Universidad Pontificia Comillas y la Sociedad Internacional Tomás de Aquino (SITA), coincidieron en que «es un acto de justicia histórica y cristiana reconocer el papel de España en la defensa y promoción de la fe católica».

«Nuestra identidad como pueblo en Cristo» fue el lema de la jornada, organizada «en unos momentos de especial dificultad y debate en los que esta afirmación no sólo es polémica, sino ampliamente contestada», explica Enrique Martínez.

Alfonso Coronel de Palma, Gran Canciller de la Universidad San Pablo-CEU, subrayó cómo «la primera visita de Juan Pablo II a España en noviembre de 1982 marca las pautas generales de todo su magisterio acerca de España, su identidad, su misión y vocación históricas».

España y la nueva evangelización

José Ángel Agejas hizo un recorrido por el magisterio de los romanos pontífices desde Pío XI a Pablo VI.

El profesor Miguel Ayuso, de la Universidad Pontificia Comillas, puso de relieve cómo «el pensamiento filosófico moderno ha querido relegar el hecho religioso al ámbito de la intimidad del sujeto, desligando los fines y vivencias de la persona en su dimensión religiosa de los fines y vivencias de la comunidad social y política».

Juan Cruz, docente de la Universidad de Navarra, analizó el concepto de libertad secularizada en la filosofía política de Hegel. Según el análisis de este catedrático de historia de la Filosofía Moderna, «la libertad que postula Hegel en su obra es una libertad inmanente, sin capacidad de trascendencia, por lo que además reduce la dimensión religiosa a la política».

El doctor Pablo Cervera, director de Pastoral de la Fundación San Pablo-CEU, se centró en la liturgia diciendo que «es el ámbito privilegiado para la vivencia de la fe, el lugar teológico en el que el Pueblo celebra, ora e impetra, en la sucesión temporal, la ayuda del Señor para su peregrinación en la Historia».

Fray Juan José Gallego, dominico Presidente del Comité Directivo de la Sección Española de la SITA examinó la presencia salvadora de Cristo en la comunidad, como alimento espiritual y analizó las tres dimensiones de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, y en consecuencia, «los beneficios que se derivan de la misma para el Pueblo de Dios».

El doctor Eudaldo Forment, catedrático de la Universidad de Barcelona, cerró la jornada con una exposición del pensamiento político de Torras i Bages, autor que definía España como «conjunto de pueblos unidos por la Providencia». Este autor catalán, que llegaría a ser obispo de Vic, postula en sus obras «un regionalismo para España --afirmó el doctor Forment-- según el cual cada una de las regiones y su particularidad tienen sentido, precisamente dentro del todo, España».

«Es el cristianismo, no sólo el que está en el nacimiento de España, sino que es el que le da sentido y unidad», recordó glosando a Torras i Bages el profesor Forment.