Los católicos se movilizaron desde el primer día ante la devastación de Katrina

Todas las parroquias del país acogen a evacuados o envían ayuda

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BATON ROUGE, jueves, 8 septiembre 2005 (ZENIT.org).- Miles de historias recogidas por los medios están tejiendo los preciosos hilos de la red de solidaridad de los católicos estadounidenses.

John Tieperman, director ejecutivo de «Chateau de Notre Dame», residencia de la Arquidiócesis de Nueva Orleans, estaba volviendo a casa, el pasado 26 de agosto, para disfrutar del fin de semana, cuando recibió una inquietante llamada de su mujer. «¿Has visto la televisión? enciéndela.

De buenas a primeras, los meteorológos del Centro Nacional de Huracanes habían cambiado radicalmente la prevista llegada del huracán Katrina de Florida a la costa de Luisiana.

«Llamé a mi equipo y estuvimos hasta las ocho previendo lo que podia suceder», dijo Tieperman.

Al día siguiente evacuaron a los 300 mayores residentes, muchos en precario estado de salud, a refugios temporales en las iglesias de St. George y St. Thomas More en Baton Rouge.

La mismas parroquias habían acogido a los ancianos el año pasado durante el huracán Ivan. Cada parroquia estaba ya preparada este año, con varios centenares de voluntarios, incluídos adolescentes y personal médico, para proteger a los mayores, alimentarles, ayudarles a lavarse y entretenerlos durante la emergencia. El 31 de agosto, todos los ancianos fueron trasladados de nuevo a residencias mejor preparadas en el sudeste de Luisiana.

«Los chicos se volcaron –dijo Tieperman refiriéndose a los adolescentes voluntarios que organizaron juegos o simplemente hablaban con los residentes–. Había dos o tres chavales junto a cada anciano, sonriendo y hablando con ellos».

El trabajo con mayores es duro y nada apetecible. Barbara Chenevert, coordinadora de liturgia de St. George, dijo que miembros de la parroquia ayudaron a limpiar y se llevaron las ropas de los ancianos para lavarlas en casa.

«St. George ha sido bendecida con familias estupendas y todos desean compartir sus dones para el bien común –dijo Chenevert–. Este viaje ha sido muy estresante. Muchos de los miembros del equipo ignoran la suerte de sus familias en Nueva Orleans. Algunos saben que sus casas han sido destruidas pero han decidido venir de todos modos».

Los mayores descansan en el gimnasio de St. George, improvisado dormitorio y hospital. Una enfermera declara que le sorprendió la acogida. «Es abrumador ver su amor e interés», dijo.

Las parroquias y organizaciones católicas de todo el país y especialmente de Luisiana, Mississippi y Tejas están respondiendo a la emergencia y necesidades a largo plazo ofreciendo casas de acogida, alimentos, medicinas y puestos escolares.

Prácticamente todas las diócesis estadounidenses realizaron colectas el primer fin de semana de septiembre y la ayuda de emergencia está llegando desde las agencias humanitarias católicas, las sociedades de San Vicente de Paúl, las escuelas y hospitales católicos, parroquias, centros de espiritualidad y familias.

La Arquidiócesis de Galveston-Houston respondió a una petición de la Cruz Roja estadounidense para que abriera uno de sus 21 refugios disponibles para ayudar a acoger la avalancha de desahuciados por el huracán. La Arquidiócesis está preparada para abrir todo los refugios que se necesiten, dijo Annette Gonzales Taylor, directora de comunicación de la Arquidiócesis. «Estamos esperando que la Cruz Roja nos de luz verde», declaró Taylor a «The Texas Catholic Herald», diario arquidocesano.

El 31 de agosto, San Pedro Claver estaba llena ya que más de 230 evacuados llegaron hasta esta parroquia de Houston. El padre Rawlin Enette, párroco, recibió la petición de la Cruz Roja de abrir sus puertas a la ola de desalojados el 30 de agosto. «Nos movilizamos muy rápido. Llamaron y dijeron que deseaban venir. ¡’Traiga a la gente’!, dijo el padre Enette. El sacerdote dijo que nunca había asistido a un derroche de caridad como el que vió cuando llegaron los refugiados.

Varios de los establecimientos de la diócesis de Alexandria, La., a unos 300 kilómetros de Nueva Orleans, se han preparado para acoger a evacuados. El centro de enseñanza media diocesano ha alojado a 103 ancianos de una residencia de Nueva Orleans que estaban en un estadio de Alexandria.

La diócesis de Shreveport, La., en la que han sido instalados un número de refugiados, anunció que aceptaría gratis a todos los niños afectados por el huracán en las escuelas diocesanas.

En Beaumont, Tejas, las escuelas católicas están reabriendo sus puertas a los niños desplazados, y los alumnos del instituto Monseñor Kelly de Beaumont dedican su tiempo libre a los refugiados. Las iglesias locales proveen alimentos, cocinan, y proveen ayuda médica y económica. La sociedad de San Vicente de Paúl, en la cercana Winnie, con una población de cinco mil habitantes, se ha organizado para alojar y alimentar a varios centenares de refugiados en el centro parroquial.

Decenas de parroquias de Arkansas ayudan a sus miembros que acogen en sus hogares a evacuados. Las organizaciones humanitarias de Arkansas se preparan para ayudar a largo plazo a familias. Varias escuelas católicas han matriculado ya gratis a estudiantes. La diócesis y escuelas aseguran a estas familias que no tendrán que pagar los libros de texto, uniformes y comidas.

Las agencias de ayuda católicas aceptan donativos para las víctimas del huracán Katrina. Entre ellas están:

Organizaciones humanitarias católicas: Los donativos se pueden hacer por teléfono al: (800) 919-9338; por correo a: Catholic Charities USA, Hurricane Katrina, P.O. Box 25168, Alexandria, VA 22313-9788; y online a: www.catholiccharitiesusa.org .

Sociedad de San Vincente de Paul: Las ayudas se pueden enviar a: The National Council, Society of St. Vincent de Paul, 58 Progress Pkwy., St. Louis, MO 63043-3706. Se puede donar con tarjeta de crédito clicando «Tribute» en el sitio Web del grupo, www.svdpusa.or.

Caballeros de Colón: Cheques pagables a Knights of Columbus Charities USA Inc. se pueden enviar a: Knights of Columbus Charities USA Inc., Gift Processing Center, P.O. Box 9028, Pittsfield, MA 01202-9028, Attn: Hurricane Katrina Relief. Los donantes de Canadá pueden hacer cheques pagables a Knights of Columbus Canada Charities Inc. y enviarlos a: Knights of Columbus Charities Canada Inc., Gift Processing Center, P.O. Box 7252 Station A, Toronto, Ontario, Canada M5W 1X9, Attn: Hurricane Katrina Relief.

— Catholic Extension: Los donativos se pueden hacer online en: www.catholicextension.org, o por correo a: Catholic Extension, Hurricane Emergency Relief, 150 S. Wacker Drive, 20th Floor, Chicago, IL 60606. Hay que escribir «hurricane relief» en el espacio de notas de los cheques.

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ZENIT Staff

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