El cardenal de Honduras alerta ante el peligro de desencanto en la democracia

A causa de la pobreza en América Latina

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MÉXICO, miércoles, 14 septiembre 2005 (ZENIT.orgEl Observador).- La pobreza en América Latina ha propiciado el desencanto en la democracia y puede conducir a un descontrol social si no existe un correctivo a tiempo, dijo el arzobispo de Tegucigalpa, cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, durante el Encuentro Regional de Laicos Constructores de la Sociedad para la Región Centroamérica, México y Caribe.

Según un despacho del periódico «Milenio», el cardenal Rodríguez Maradiaga pidió a los gobernantes de la región evitar que los países de la zona se conviertan en territorios exportadores de mano de obra barata o de migrantes.

Al calificar como «un continente olvidado» a América Latina, el arzobispo de Tegucigalpa convocó a empresarios, políticos y sindicatos a buscar nuevas prácticas que, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, promuevan a la persona y la saquen del círculo vicioso de la pobreza en que se encuentran millones de familias.

América Latina, agregó, «no puede ser simplemente un sitio de turismo de maquiladoras o de mano de obra barata, o de inmigrantes ilegales. Debemos caminar hacia el desarrollo, en un modelo que incluya de manera urgente la integración la solidaridad».

Según la misma fuente, el cardenal Rodríguez Maradiaga pidió a los partidos políticos y a los dirigentes, hacer todo lo necesario para que la política recupere su dignidad, como servicio al bien común y no para concentrar el poder o las riquezas en pocas manos.

Más adelante, pidió mayor participación ciudadana, para lograr una democracia institucional en América Latina. «Teóricamente –dijo– todo nuestro continente vive en democracia pero a la hora de evaluarla nos damos cuenta de que ésta consiste sólo en ir a votar, cada vez que hay elecciones».

«A veces –dijo el cardenal Rodriguez Madariaga a Milenio– pareciera que se ha hecho de la política una industria para enriquecerse o enriquecer a grupos, o para crear privilegios en sociedades y eso es lo que tiene a América Latina como un continente tan desigual».

A la Iglesia América Latina, dijo Rodríguez Maradiaga, le preocupan los conflictos que tienen su origen en la extrema pobreza. También los especialistas señalan que «si en la década de los ochenta la subversión era ideológica, ahora en la primera década del nuevo milenio la subversión será por la pobreza».

Esta situación, afirmó, se empieza a reflejar en la violencia ciudadana a través del crimen organizado y la migración ilegal, «porque es triste que una democracia no pueda proporcionarle a sus ciudadanos una manera digna de vivir».

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ZENIT Staff

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