Benedicto XVI consuela a los familiares de las víctimas del accidente del metro de Valencia

VALENCIA, sábado, 8 julio 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI demostró personalmente su cercanía en la Basílica de la Virgen de los Desamparados, la patrona de Valencia, a las familias de las 42 personas que fallecieron en el accidente de metro de Valencia el pasado lunes.

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Ante el abismo del dolor, el mismo pontífice se encomendó a la Virgen y le pidió que «sea consuelo para todas las familias que han sufrido las consecuencias del accidente, que ha sumido en el dolor y el luto a sus hijos en esta ciudad».

«Con el corazón puesto en la misericordia divina», el pontífice invitó a continuación a todos los presentes en el templo a rezar un Padrenuestro «en sufragio de quienes están ahora en la presencia de Dios».

La oración concluyó con la plegaria: «Dales, Señor el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua».

A continuación el Papa se acercó a los familiares de las víctimas para saludarles personalmente. En esos momentos, algunos de los padres, hermanos, esposos o hijos no pudieron contener las lágrimas.

Poco antes, Benedicto XVI había alterado el programa del inicio de su visita apostólica a Valencia para detenerse en oración ante la estación de metro de Jesús, donde tuvo lugar la tragedia.

El obispo de Roma que llegó en el «papamóvil» (vehículo panorámico) fue recibido junto a la boca de la estación por los príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia. El Papa depositó una corona de flores blancas a las víctimas del accidente de metro más grave registrado en España.

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ZENIT Staff

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