ROMA, domingo, 16 julio 2006 (ZENIT.org).- La devoción al Corazón de Jesús es una lección de humildad, renuncia completa a la violencia y amor generoso que habla a los hombres de hoy y les ayuda a vencer cerrazones y superficialidad, explica el cardenal Albert Vanhoye.

El neopurpurado de 82 años, jesuita, profesor y rector emérito del Instituto Pontificio Bíblico, explica en esta entrevista concedida al Apostolado de la Oración por qué Benedicto XVI ha relanzado esta devoción «esencial» para el cristiano.

--Usted ha puesto en su emblema cardenalicio el lema «Cordi tuo unitus». ¿Hay un motivo especial?

--Cardenal Vanhoye: Hay dos motivos: uno personal y uno apostólico. El personal se remonta a mi niñez. Fui educado en un instituto del Sagrado Corazón de los 4 a los 11 años, y luego en el seminario menor de la diócesis de Lille, en el norte de Francia, donde hacían el ofrecimiento cotidiano del Apostolado de la Oración. Justo en este periodo comenzó mi devoción al Corazón de Jesús que luego se reforzó con la vocación a ser jesuita. Cuando estudiaba filosofía formaba parte de un grupito que profundizaba en los diversos aspectos de la misma y al final de la formación esta orientación se consolidó ulteriormente. Hay luego un motivo apostólico en la elección del lema, el de sugerir la misma actitud espiritual a todos los que lo lean. «Unido a tu Corazón» expresa al mismo tiempo un propósito y una oración. El propósito de vivir unido al Corazón de Jesús en pensamientos, acciones, afectos y palabras y al mismo tiempo una invocación humilde y confiada porque esta unión no nos la podemos dar nosotros solos, sino que es gracia muy deseable.

--La devoción al Sagrado Corazón, tras una gran difusión entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, ha sido considerada por muchos superada. ¿Esta objeción tiene fundamento bíblico?

--Cardenal Vanhoye: Las objeciones se refieren sobre todo a un cierto devocionismo sentimental, pero no creo que sean fundadas, sobre todo si se habla del verdadero culto que es estímulo para la vida espiritual y apostólica. Sin embargo, en cierto modo no es equivocado decir que esta devoción no tiene un suficiente fundamento bíblico, aunque sea falso en el fondo. Es exacto afirmar que el Nuevo Testamento no habla mucho del Corazón de Jesús. Se menciona una sola vez, en Mateo 11, donde Jesús dice «aprended de mí que soy manso y humilde de corazón». La frase, sin embargo, es muy importante porque es el único momento en que Jesús define las propias cualidades que encontraremos en numerosos episodios de su vida, y porque está en relación con un verbo de los Evangelios, usado sólo por Jesús, derivado de la palabra griega que significa «entrañas» y que podemos traducir con «mi corazón se conmueve». Es una alusión importante a la compasión humana y a la gran sensibilidad de Jesús. El evangelista Juan no habla de corazón traspasado sino de costado traspasado, aunque sea bastante evidente que a través del costado se llega al corazón. Por otra parte, si tomamos en consideración toda la Sagrada Escritura, el fundamento de la devoción al Sagrado Corazón es amplísimo. El antiguo testamento pone de gran relieve la importancia del corazón para la relación con Dios, es decir de la interioridad de la persona humana: memoria, entendimiento, afectividad y voluntad.

--¿En qué consiste la actualidad de esta devoción?

--Cardenal Vanhoye: Precisamente en la unión con el Corazón de Jesús. No se trata de una devoción superada; por el contrario, es actual e incluso esencial si se hace bien. Sin esta unión no podemos vivir plenamente el amor que viene de Dios ni llegar a ser humildes. Por el contrario, corremos el riesgo de alimentar sólo orgullo y soberbia. Por otra parte, es el mismo Evangelio el que nos presenta una religión del corazón, lejana de la exterioridad. Hay que decir que la devoción al Corazón de Jesús tiene una forma popular que no siempre corresponde a esta orientación, pero pienso que se puede hacer mucho para que se haga todavía más significativa.

--El mensaje de Benedicto VI al padre Kolvenbach, general de la Compañía de Jesús, por los 50 años de le encíclica «Haurietis acquas» de Pío XII sobre el Sagrado Corazón, ha relanzado este tema...

--Cardenal Vanhoye: El Papa ha querido subrayar con fuerza el aniversario con un mensaje precisamente porque la Compañía de Jesús se mostró siempre activa en la promoción de esta fundamental devoción, sobre todo gracias al Apostolado de la Oración y a su propuesta de espiritualidad para nada sentimental sino que implica toda la existencia humana. Ya en la encíclica «Deus Caritas Est» Benedicto XVI hablaba varias veces del costado traspasado y del Corazón de Jesús, verdadero manantial del amor. Está claro, también en las palabras del Papa, que la devoción al Sagrado Corazón no puede detenerse en la sola humanidad de Jesús, precisamente porque ésta es expresión del amor de Dios al mundo que puede ser experimentado y por tanto testimoniado sólo mirando aquél costado traspasado. En este sentido, en Francia el padre Glotin, sj, ha ultimado un estudio profundo y amplio sobre la devoción al Corazón de Jesús que saldrá el año próximo. Para confirmar lo importante que es llamar la atención de la gente sobre esta espiritualidad. No se puede prescindir de una relación con el Corazón de Jesús.