Acogida familiar al Papa en el Valle de Aosta, donde pasa días de estudio y descanso

Del 11 al 28 de julio en los Alpes italianos

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INTROD, miércoles, 12 julio 2006 (ZENIT.org).- Estudio y descanso: es el programa previsto, por ahora, para los días que Benedicto está pasando –por segundo verano consecutivo– en Les Combes, pequeña localidad del Valle de Aosta, en plenos Alpes italianos, entre el 11 y el 28 de julio.

Poco más de un día hacía de su llegada de España –donde clausuró el V Encuentro Mundial de las Familias–, cuando el martes por la mañana el Papa se trasladó en helicóptero desde el Vaticano al aeropuerto romano de Ciampino, donde tomó el avión que, minutos antes de las 12.00 horas, aterrizó en el aeropuerto de Saint-Christophe de Aosta.

Recibido por el obispo local, monseñor Giuseppe Anfossi, por las autoridades civiles y militares –y unas 200 personas que le brindaron un prolongado aplauso–, Benedicto XVI fue trasladado en coche a Les Combes de Introd, donde le dio la bienvenida el alcalde y la comunidad Salesiana –a cuyo frente está el rector mayor, el padre Pascual Chavez–.

Fue una bienvenida «de familia»: «estaban presentes los residentes de Introd, los niños de la guardería, que recitaron una poesía», relata a los micrófonos de la emisora pontificia el enviado de «Avvenire» a Les Combes, Salvatore Mazza.

«El Papa estaba verdaderamente de buen humor –relató–, se entretuvo con todos»; reconoció que estaba «muy contento de haber regresado» al lugar, «también porque le impresionó el año pasado la acogida que recibió».

Y como se trata de «un período de descanso», «no hay programas» –apunta Mazza–: «la única referencia que se puede tener es la del año pasado», cuando el Papa pasaba «las mañanas por lo general trabajando en la casa, mientras que por la tarde tomaba uno de los senderos [existen cerca de un centenar] que parten de Les Combes y que se adentran en el bosque».

En este período de descanso, se suspenden las audiencias generales de los miércoles. El Papa, sin embargo, mantendrá su encuentro con los peregrinos a mediodía del domingo con motivo del rezo del Ángelus, el 16 y 23 de julio desde la residencia de Les Combes.

Es la misma casa en la que pasó el verano anterior sus vacaciones –allí también solía descansar Juan Pablo II–. Situada a 1.700 metros de altura, se encuentra en una finca que los Salesianos dedican a convivencias de jóvenes durante el año y campamentos durante el verano.

Desde el comedor y, a través de un amplio ventanal de la casa, Benedicto XVI puede contemplar el Mont Blanc, la cumbre más elevada de Europa, y los frondosos bosques que rodean la casa, que cuenta con un cuidado jardín y una plazoleta dedicada a la Virgen María.

Al inicio del bosque que rodea la villa, existe un camino entre los árboles con las estaciones del Vía Crucis.

Tras su estancia en el Valle de Aosta, el Papa se trasladará a la residencia de verano de Castelgandolfo, a 30 kilómetros al sur Roma, donde permanecerá hasta finales de septiembre.

En el Valle de Aosta el Papa es acogido «como un amigo», reconoce monseñor Anfossi a «Radio Vaticana».

«Deseamos que estas vacaciones tengan un carácter privado, que el Papa tenga para sí todo el tiempo»; «habrá, por lo tanto, una gran discreción, que es una característica específica de nosotros, los valdostanos», apunta

En cualquier caso, el prelado adelantó a la emisora pontificia: «Tenemos pensada una bella sorpresa para el Papa: nuestro valle, que es francófono, tiene una comunidad de personas de habla alemana. Llegaron de Suiza en la Edad Media, son los Walser y hablan el teoch, un dialecto alemán. Queremos que estén presentes en el Ángelus del segundo domingo. Esperamos también poder hacer un encuentro con los jóvenes».

En la casa de Les Combes un piano brinda a Benedicto XVI la posibilidad de disfrutar de su afición favorita.

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ZENIT Staff

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