Custodio de Tierra Santa: incredulidad por la rápida degeneración del choque Israel-Líbano

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Declaraciones del padre Pierbattista Pizzaballa

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JERUSALÉN, lunes, 17 julio 2006 (ZENIT.org).- Entre la preocupación y la incredulidad por el violento choque entre Israel y Líbano se vive estos días en Tierra Santa, describe el Custodio franciscano de los Santos Lugares, el padre Piertattista Pizzaballa.

Prosigue la espiral de violencia detonada el miércoles pasado, cuando el movimiento armado [fundamentalista] chií libanés de Hizbulá secuestró a dos soldados israelíes y asesinó a otros ocho.

Israel empezó entonces a bombardear puntos estratégicos de Líbano; Hizbulá responde con misiles a objetivos israelíes (Zenit, 16 julio 2006).

Israel ha respondido con nuevos ataques, entre otros puntos, al barrio chií de Beirut –considerado bastión de Hizbulá –, tras la nueva ofensiva del movimiento armado libanés contra Haifa, tercera ciudad israelí en importancia.

La emisora pontificia apunta que la cifra de víctimas de estos días no es inferior a 170, así como que el gobierno israelí se ha mostrado contrario a la propuesta del G8 (reunido hasta este lunes en San Petersburgo) orientada a desplegar una fuerza internacional de paz a lo largo de la frontera meridional de Líbano.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha solicitado un inmediato «alto el fuego»; los ministros de Exteriores de la Unión Europea piden a los Hizbulá que detengan los ataques a Israel, y a éste que evite reacciones desproporcionadas, según «Radio Vaticano».

Por su parte –añade–, el líder de los Hizbulá, Hassan Nasrala, declaró en la tarde del domingo en la televisión de su movimiento armado que el «enfrentamiento está sólo en el inicio», y añadió que los guerrilleros chiíes han usado hasta ahora «pocas de sus armas», apuntando que su fuerza reside en que Israel «ignora la verdadera capacidad» del movimiento libanés.

En la tarde del domingo cayeron algunos cohetes por primera vez en la baja Galilea, alcanzando la periferia de Nazaret. En días anteriores llegaron cerca de Tiberíades.

De ahí que se haya preguntado al Custodio de Tierra Santa, al padre Pierbattista Pizzaballa, por los riesgos para la comunidad católica local y los peregrinos.

«La seguridad absoluta –debo ser sincero— no existe; pero en cualquier caso creo que los peregrinos están casi completamente fuera de peligro», explica el franciscano a los micrófonos de «Radio Vaticana».

«No creo que Nazaret sea un objetivo de los guerrilleros libaneses, porque está habitada por árabes. Pienso, en cambio, que los Hizbulá golpearán sobre todo zonas habitadas por israelíes y no por árabes», consideró.

En cualquier caso, la comunidad local vive de hora en hora la situación «con mucha preocupación, como todos, naturalmente», admite.

«No nos podemos creer todavía que la situación esté degenerando tan rápidamente y de esta forma extremadamente negativa –comentó el padre Pizzaballa–. ¡Pero confiamos! Aún existen todas las posibilidades de que se detenga y prevalezca el buen sentido. Pero por el momento asistimos a una violencia que está explotando sin límites».

«La población civil, sobre todo en el norte, parece un poco resignada, atemorizada e incrédula. La población está dividida entre quienes consideran próximo el final de los enfrentamientos y quienes, en cambio, están muy preocupados y se preparan para lo peor», concluyó.

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ZENIT Staff

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