Los desafíos actuales de la labor episcopal en tierra de misión

Según el prefecto del dicasterio misionero, el cardenal Ivan Dias

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 12 septiembre 2006 (ZENIT.org).- La animación misionera, la formación de todo el Pueblo de Dios, la inculturación de la fe, el diálogo interreligioso, los nacionalismos, los tribalismos y el fenómeno de las castas perfilan los desafíos actuales para los obispos en tierras de misión, contexto para el que se preparan 99 nuevos prelados.

Ordenados en los dos últimos años para países de misión de África, Asia, América y Oceanía, los obispos participan del 11 al 23 de septiembre, en Roma, en el Seminario de Estudio que la Congregación para la Evangelización de los Pueblos organiza para ellos desde 1994.

Recién nombrado prefecto del dicasterio, el cardenal Ivan Dias indicó –en la primera intervención de estas jornadas- la animación misionera como el «principal empeño» que debe orientar la actividad pastoral, según cita «Fides».

Y es que «el obispo es por su naturaleza sacramental, un misionero, enviado para anunciar a Cristo al mundo», subrayó el purpurado indio.

En segundo lugar situó el reto de la formación en los territorios de misión, una formación que abarca a todos (obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas, laicos, catequistas) y que es prioritaria en esos entornos geográficos, señaló.

Añadió los retos de la inculturación de la fe y del diálogo interreligioso, respecto al cual el cardenal Dias señaló la necesidad de que no sea «interpretado como el nuevo credo relativista que se opone a toda conversión y misión».

«Ciertamente la Iglesia está comprometida en un diálogo auténtico, no en una mera negociación con nuestros hermanos creyentes -puntualizó-. La tarea urgente del diálogo interreligioso es abrir la vía del anuncio de Cristo, Camino, Verdad y Vida».

De ahí que el diálogo interreligioso «no puede, por lo tanto, sustituir al anuncio, sino que debe estar orientado al anuncio», recalcó.

En cuanto al desafío del nacionalismo, del tribalismo y del fenómeno de castas, el purpurado invitó a los nuevos obispos a predicar «con insistencia y con valor contra estas formas de división que oscurecen el rostro auténtico de Cristo y de la Iglesia y ocasionan separaciones, discordias y, frecuentemente, hasta la muerte entre quienes también son hermanos en Cristo e hijos de un único Padre».

Los prelados participantes en el Seminario del dicasterio misionero proceden de 44 países: 18 de África (39 obispos), 15 de Asia (46 obispos), 8 de América (11 obispos) y 3 de Oceanía (uno de cada país).

Estos días de estudio buscan ofrecer a los obispos nombrados recientemente al frente de diócesis o circunscripciones eclesiásticas en territorios de misión un tiempo para orar, reflexionar y profundizar en la vida y en el ministerio episcopal, que particularmente en los primeros años puede enfrentar dificultades.

Las circunscripciones eclesiásticas que dependen del dicasterio misionero son 1.082: casi el 40% de la presencia de la Iglesia universal en el mundo. La competencia de esta Congregación vaticana abraza toda la actividad eclesial que en tales países se realiza, con las implicaciones –también económicas- que de ello se deriva.

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ZENIT Staff

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